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12 enero, 2015

Vivimos en las palabras.

Decía el día pasado que no le tengo miedo a las palabras. Que no me importa usar la palabra loca para hablar de mi madre.

Era ingenuo lo que escribí. Es suponer que la realidad es ella misma y las palabras son inocentes vehículos que simplemente nos la acercan. Lo cierto es que vivimos en las palabras. E interpretan lo que la realidad es. El mundo en el que vivimos es el que construimos con ideas, y las palabras las fijan en nuestra mente.

Aunque decir que "vivimos en las palabras" puede ser calificado de idealismo. Habría que añadir que además vivimos en la realidad, por eso nuestra edad llegará a matarnos, con independencia que digamos que estamos viejos o mayores. O quizás no. Quizás llamarnos mayores nos anime a vivir y nos haga vivir más.

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También puede haber perversión cuando las palabras se usan para ocultar la realidad.

Mis hermanas no están contentas con la residencia de mi madre porque parece que pasa mucho tiempo atada en un sillón. Mientras ellas usan la palabra atada, en la residencian hablan de que está sujeta con el cinturón ventral.

¿Sabéis a qué llaman  "defensa de goma" los policías?

11 enero, 2015

DECIR NO AL SENTIR GENERAL

Existe un recurso sofista que consiste en adoptar el punto de vista contrario al sentir general.
Es un modo de captar la atención y parecer más listo que nadie. (Aunque para muchos lo que parece es un bobo). Es un modo de mostrar creatividad, el valor de ver cosas que la visión común no ve. ¿Qué razones puede haber para decir que uno no es Charlie Hedo? También es un modo de mostrar la propia fuerza. Estoy dispuesto a contravenir la opinión mayoritaria.

Todo esto puede tener un objetivo. Buscar la verdad. (En ese caso no se le puede calificar de sofista) U otro. Llamar la atención sobre uno mismo, sin más pretensión que eso.

A mí, de natural, me sale ese ir en contra de lo mayoritario. Después de Freud no sé si se trata de una intención u otra.


A Joselu, autor del blog Profesor de Secundaria también. En relación con el yihadismo él lo hace usando estas razones. 

Puede haber algo perverso en esta actitud. No hace falta decir que en la aceptación de la opinión mayoritaria puede haber también estupidez o perversión. No tener inteligencia para ver mas que lo que dicen todos o seguir al rebaño para no ser rechazado por la masa. 

12 marzo, 2012

Con muleta química funciono como una moto.

Prueba superada. He trabajado hoy lunes y todo va bien. La muleta química funciona a la perfección. De momento no les he dicho a los alumnos lo del Lorazepam pero todo se andará. Ya sé que tengo algo de enfermo mental (en la medida en que la ansiedad es un trastorno mental) pero lo que considero de locos es ocultarlo. Lo mejor las cosas claras y al pan pan y al vino como leones. Quiero decir, la verdad es ahora no tomo alcohol por razones obvias. Aunque se me ocurren tonterías como si estuviera borracho.


En un libro que manejo por casa (no lo leo, leo solo trocitos sueltos de vez en cuando) he encontrado entre la bibliografía un título que me ha llenado de consuelo. Es un artículo titulado “Addiction is not an affliction”.
El libro trata del mejoramiento humano y defiende la atrevida tesis de que hoy en día las mejoras éticas llegarán de la mano de la medicina. Por ejemplo podría hacer menos agresivos a los “maltratadores”, inofensivos a los violadores, más felices a los matrimonios (con inyecciones de oxitocina por decirlo de manera burda y resumida) y cosas de este tenor. Las próximas mejoras éticas vendrán de la mano de la farmacología.

No me parece un absoluto disparate. Aunque tengo que pensarlo con más calma. Hace poco encontré un artículo en el que hablaba del “crumpy grumpy man” (síndrome de irritabilidad masculina). Se trata del hombre de mi edad que está cabreado y de mal humor porque le baja la testosterona y es agresivo con todo el mundo. ¿Es malo ese tipo? No. Sólo es un problema de hormonas. Con el tratamiento correcto sería una bellísima persona.



…………….
La modificación de la conducta por la vía de las medicinas ya ha empezado. Lo que antes llamaban en los funerales “resignación cristiana” ahora lo llaman “Valium” y los familiares más allegados lo toman en grandes dosis sobre todo si la muerte es repentina o de una persona joven.
Lo que no me cabe en la cabeza es que a nadie se le haya ocurrido aún adoptar nombres clásicos para los ansiolíticos.
Pronto serán comunes estas conversaciones:
- ¿qué tal tu madre después del disgusto?
- Pues imagínate, pero le dimos un Marco Aurelio y está mucho mejor.

¿Qué os parece Estoicín en vez de Tranquimacin?

01 febrero, 2012

KANT YA VIÓ LO DE LOS NUEVOS DOGMAS

El otro día me quejaba yo de que los viejos dogmas son sustituidos por otros. Y que parece que la humanidad no se ve libre nunca de poder pensar “libremente”. Las vigencias dominantes se imponen exigiendo la misma actitud acrítica que pedían las de siempre. Pero se creen superiores y más libres que las antiguas.

Quería copiaros un texto de Kant en el que dice que “salir de la minoría de edad” (es decir: pensar por uno mismo) no es un proceso fácil y que es muy lento. Kant, no consigo encontrar su blog en Internet se dio cuenta antes que yo (y antes que Pseudópodo) que el proceso de la ilustración iba para largo y que aunque hagas revoluciones los hombres están demasiado acostumbrados a vivir instalados en los prejuicios.

“De aquí que el público sólo pueda alcanzar lentamente la ilustración. Acaso mediante una revolución sobrevenga un derrocamiento del despotismo personal y de la opresión acaparadora y dominante, pero nunca la verdadera reforma del modo de pensar; sino que nuevos prejuicios, tanto incluso como los viejos, servirán de riendas de la gran muchedumbre carente de pensamiento.”

16 octubre, 2011

INVITACIÓN A LEER A PINKER

Si tienes poco tiempo lee directamente a Pinker aquí.

Kant inventó una famosa distinción entre el mundo tal y como lo conocemos (al que llama fenómeno) y el mundo tal cual es (al que llama noúmeno). El primero es el objeto de la ciencia y el segundo está siempre más allá del conocimiento humano y no es posible conocerlo. De este modo protegía la creencia religiosa frente a los científicos materialistas que ya empezaban a querer negar a Dios en nombre de la ciencia. “Tuve que limitar el saber para dejar sitio a la fe”. El mundo que podemos conocer científicamente no es la realidad última de las cosas sino su realidad fenoménica, es decir, su modo de ser tal y como llega a conocerla el ser humano.


De esta manera además de la fe en Dios también queda a salvo la libertad. Podemos seguir investigando científicamente lo que motiva a los hombres y a la vez reivindicar que existe el libre albedrío. El ser humano fenoménico está sujeto a causas que la ciencia puede estudiar, pero en el campo del noúmeno no queda negada la libertad.

Martín Gardner tiene un interesante capítulo que quiero releer con más calma en “Los porqués de un escriba filósofo“ en el que se apunta a la antinomia kantiana. Esto de la antinomia es otra manera que tuvo Kant de plantear el mismo asunto. La metafísica pretende conocer más allá de los límites del conocimiento legítimo y es natural que se pierda en antinomias. No podemos ser deterministas ni indeterministas. Ambas soluciones opuestas pueden ser demostradas pero ambas son contradictorias y no hay manera de encontrar una salida intermedia. El problema no tiene solución. En eso consiste una antinomia.

El problema del libre albedrío se está volviendo a plantear en toda su crudeza en nuestros días ahora que la ciencia está encontrando explicaciones cada vez más rigurosas de la conducta humana. Si el comportamiento humano está causado ¿qué sentido tiene hablar de responsabilidad?

Los científicos que estudian la conducta humana ya han avistado el problema y quería invitaros a leer lo que he encontrado sobre el asunto en “Cómo funciona el cerebro” de Pinker. Pinker sostiene algo que a mi me recuerda la teoría de la doble verdad de Averroes. Cuando actúo como filósofo acepto que el alma es mortal como sostenía Aristóteles pero cuando voy a la mezquita y pienso como creyente sostengo la inmortalidad del alma como me indica mi fe. Dos verdades opuestas en dos ámbitos separados. No tengo por qué angustiarme por la contradicción, solo tengo que aceptar que existen las dos, una y otra dependen de en que ámbito me esté moviendo en cada momento.

Algo parecido dice Pinker en las páginas que os invito a leer. O renunciamos a los valores morales, o renunciamos a la búsqueda científica. Como no queremos prescindir de ninguno de ambos habremos de reconocerlos como dos juegos diferentes que se juegan con los mismos naipes. “La ciencia y la moralidad son ámbitos de razonamiento separados. Sólo reconociéndolos en su separación podremos disponer de ambos.”

Determinadas conductas extremas ya están siendo explicadas por tumores cerebrales (la conducta de un tipo corriente que en un momento dado de su vida se pone a jugar dinero de manera compulsiva) ¿qué sucederá cuando la neurociencia acudiendo a determinados neurotransmisores no solo explique esos comportamientos excéntricos sino también las conductas normales? ¿Podremos seguir jugando alternativamente los juegos que Pinker quiere mantener separados? ¿Vamos a seguir creyendo que somos responsables de nuestros actos y que al mismo tiempo son explicables científicamente?

¿Tendrá que cambiar nuestra manera de entender el castigo, el premio, el reconocimiento ante la bondad, la vergüenza, el remordimiento, la culpa? Así se apunta en este largo artículo que citó Espada y encontré en tercera cultura. Mi pregunta es ¿No se va a convertir una ciencia psicológica determinista en la gran excusa para hacer lo que a uno le de la gana?

08 mayo, 2011

El odio a occidente en occidente.

Bruckner me parece un excelente psicólogo social. Sabe ver muy bien cómo nos sentimos los occidentales. Ya disfruté mucho con"La euforia perpetua", subtitulado "sobre el deber de ser felíz".
Ahora he gozado con “La tiranía de la penitencia” subtitulado “ensayo sobre el masoquismo occidental” (lo recomendó Espada en su blog).  Bruckner nos explica el sentimiento de remordimiento que sufre Occidente. “Tengo remordimientos, tengo remordimientos, ¿quién tiene un crimen?” p. 181
“El mundo entero nos odia y nos lo merecemos. Ésta es la convicción de la mayoría de los europeos, por los menos los del Oeste.” P. 15
Los europeos se sienten culpables debido a la lista de crímenes que han cometido a lo largo de su historia. Y se aferran a ese sentimiento de remordimiento para no ocuparse de sus responsabilidades presentes. Los europeos nos sentimos culpables de nuestra riqueza y por la defensa histórica de nuestros intereses y de algún modo nos parece lógico que los terroristas islámicos quieran acabar con nosotros.
“De algún modo pensamos que todos somos terroristas potenciales porque dejamos morir de hambre, sida o malaria a poblaciones en el tercer mundo.” Y cita un texto de Derrida en el que se equipara terrorismo y política occidental. P. 25
“Pagamos una mancha inmemorial, somos retroactivamente responsables de los horrores cometidos por nuestros antepasados o por los demás hombres.”
“Pues nacer europeo(…) es lo mismo que reconocer que el hombre blanco ha sembrado el duelo y la ruina por donde ha pasado. Para el europeo, existir es, ante todo, pedir perdón.” P.28
“Nada más occidental que el odio a Occidente, que esta pasión por maldecirse, por lastimarse.” P. 37
“Aquí es oportuno introducir una distinción, ya clásica en filosofía entre arrepentimiento y remordimiento: el primero reconoce la falta para apartarse de ella convenientemente de ella, para saborear la gracia de la recuperación; el segundo permanece por la necesidad enfermiza de experimentar la quemazón.” 41
LA ola de arrepentimiento que se extiende como una epidemia por estas latitudes, y aunque afecta sobre todos a las principales iglesias, sólo es saludable en la medida que se admita la reciprocidad: ¡que otras creencias, otros regímenes, reconozcan también sus aberraciones!” p. 43
El cristianismo ha tomado conciencia de sus crímenes a lo largo de la historia y ha incorporado la tolerancia a sus creencias. Este proceso de cuestionamiento sigue sin cumplirse por parte del Islam, convencido de ser la única religión revelada.
“Todos los viacrucis llegan a su redención. A los agobiados europeos les queda una salida para evitar la decadencia: desviar el pecado hacia las dos naciones indignas de nuestra civilización, Israel y Estados Unidos, repudiarlas para poder redimirse.” El odio contra Occidente se encauza contra su parte más vigorosa (USA) y de este modo nos sentimos buenos y seguimos odiándonos.
“¿Por qué habríamos de avergonzarnos? Recordemos un hecho muy sencillo. La verdad es que Europa ha vencido a sus monstruos: se abolió la esclavitud, se abandonó el colonialismo, se derrotó al fascismo y se puso de rodillas al comunismo. ¿Qué otro continente puede presentar semejante balance?”
Al final del libro explica como debemos unirnos Europa y  USA para extender la democracia. USA es la ingenuidad y Europa la prudencia escarmentada. Debemos sentirnos orgullosos de ser las naciones que conocemos mejor nuestra propia historia y hemos aprendido de ellas. Cuando pedimos perdón debemos esperar que también lo hagan los demás países. No podemos tratar a todos como si nosotros fuéramos los únicos responsables de la tierra.
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En fin, este libro que distingue arrepentimiento y remordimiento (como he dicho más arriba) me abre (más) los ojos. Yo he sido educado en el remordimiento. Sabía bien que era culpable, aunque a veces no sabía por qué. Mi padre se empeñó en enseñarme que existía un pecado estructural e histórico. Las naciones ricas lo cometían. Nosotros éramos en parte culpables de ese pecado, porque disfrutábamos de esa riqueza ganada con la explotación de otras naciones. ¿Para qué se enseña eso a un adolescente o a un joven? ¿Se me enseñaba algún procedimiento para redimirme? ¿Es que podía hacer algo para redimirme? Creo que no. Creo que mi padre participaba de ese masoquismo occidental y yo lo he vivido muy vivamente. Hasta que lo abandoné y decidí vivir sin pensar en es pecado estructural. ¡Como si no tuviera uno suficiente con los propios vicios individuales!
Me reconforta ver por escrito la explicación de ese masoquismo. Me reconforta saber que esa pretendida humildad de occidente es una especie de soberbia absoluta ahora que cada vez significamos menos: “NOSOTROS SOMOS LOS RESPONSABLES DE TODOS LOS CRÍMENES DE LA HISTORIA”.
No importa lo que suceda en el mundo. Siempre somos culpables. Si los países árabes se rebelan contra sus dictadores fuimos nosotros los que anteriormente apoyamos a esos tiranos y comerciamos con ellos (occidente culpable) y si hacemos una intervención militar a favor de los rebeldes tampoco somos mejores pues iremos buscando el petróleo o probar nuestras armas o venderles más en el futuro , o qué se yo,  seremos  culpables de hacer la guerra fuera de nuestro territorio y de todos los muertos que allí se produzcan (occidente culpable).

SI SER OCCIDENTAL ES SENTIRSE CULPABLE YO SOY OCCIDENTAL HASTA LA MÉDULA. Y RENIEGO DE SERLO. Yo no quiero ser más de esos occidentales que odian a Occidente. Se acabó. Yo no quiero pensar que los europeos somos peores que otros pueblos.
El día que yo deje de ser masoquista no me vais a conocer.
Es un poco paradógico este post. Es encontrarle otro defecto más a Occidente. Parece que al denunciar el masoquismo occidental lo que se hace es cometer el mismo defecto que se pretende criticar. Ahora ya ni nuestra humildad es una virtud. Es una especie de soberbia dada la vuelta. O de otro modo: es la autoflagelación como un trastorno masoquista.

11 agosto, 2008

Mi dentadura y Husserl

En la Antigüedad, con el mito de la caverna, Platón acuño la idea de que las cosas no son lo que parecen. Por decirlo simplificando.

Tengo noticia, pero no me hagan mucho caso, que la fenomenología ha insistido en otra idea fundamental sobre la relación entre apariencia y realidad. La apariencia es parte de la realidad y el único camino para saber lo que las cosas son más allá de su apariencia.

Me explico. Hace tiempo que se me rompió un diente, una de las dos paletas centrales de la parte superior de la boca. Me lo arreglé y arreglado se puede decir que su aspecto queda muy parecido a cuando mis dientes estaban enteros. Pero el empaste, por ser en el sitio en que está se desprende con facilidad. Me lo advirtió el dentista y yo lo comprobé cuando pasó un año. Volvio a arreglarlo y de nuevo el dentista dio muestras de conocer bien lo que hace: se volvió a caer.

Hace varios cursos que he asumido mi condición: soy un tipo que tiene una paleta entera y a la otra prácticamente le falta un tercio.

Interlocutor:¿Qué relación guardan Platón y Husserl con tus dientes?

Respuesta: Muy sencilla. Parezco más mayor con la paleta rota.

Interlocutor: Yo no me lo arreglaría. Tú eres tú con un aspecto o con otro. Se te caiga el pelo o se vuelva blanco eso no afecta a tu ser más íntimo. Tú eres el que eres con independencia de la apariencia que muestras ante los demás.

Respuesta: No. La razón anterior no es cierta. Tu autoimagen forma parte de ti mismo. Eres también tu apariencia. Tus fuerzas son tus fuerzas. Cierto. Pero además forma parte de tus fuerzas la idea que tienes sobre ellas. Con independencia de tus músculos, que son los que son, si tú crees que puedes, podrás más que si piensas que no. La fe en ti mismo y tu autoimagen son parte de ti mismo.

Interlocutor:Pero tú sabes la edad que tienes con independencia de la que aparentes, que es irrelevante.

Respuesta: Tampoco esto es cierto en el caso de la edad. Sentirse más o menos joven es decisivo a la hora de decidir qué tipo de vida llevas. Hasta el punto de aumentar o disminuir tus años de vida. Y hay algo que no podemos olvidar: Cómo nos ven los demás repercute en cómo nos vemos nosotros. Constantemente, incluso aunque no quisieran, nos informan de cómo nos ven. Conclusión: si mi diente les hace verme viejo puede que terminen convenciéndome de que lo estoy. Y entonces yo me comportaré como tal.

Interlocutor :: De acuerdo, pues entonces arregla tu diente.

Respuesta: Pues no. Es muy fácil decirlo. ¿Tú sabes lo que cuesta un arreglo duradero? No es un empaste sino algo que llaman “carillas”. ¿Por qué crees que lo llaman así? No quiero gastarme el dinero en eso. Porque no lo tengo o porque no quiero, eso a ti no te importa. ¿No te fastidia? Arréglatelo, dice. ¿Te digo yo a ti en qué te tienes que gastar tu dinero?

Interlocutor :: Que te den.






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30 julio, 2008

EL CARTEL ANUNCIADOR DE “ELEGY”.

“Elegy” es la última película de Coixet. En el cartel anunciador una frase-reclamo: “La belleza está en los ojos del que mira”.

ENTREVISTA FICTICIA A ISABEL COIXET.

Yo: Hay críticos que han dicho que has conseguido una película muy bella. Quizá quieras corregirlos. ¿No son los ojos de estos críticos los que pone la belleza en una película no especialmente hermosa?

Coixet: (No sé que respondería, quizá algún comentarista de este blog lo sepa)

Yo: Si la belleza está en los ojos del que mira ¿Cuál crees que es la razón por la cual Ingrid Bergman era considerada hermosa? ¿Había algo en ella que la hacía hermosa o simplemente es que todos coincidimos al mirar su imagen?

Coixet: (No sé que respondería, quizá algún comentarista de este blog lo sepa)

Yo: Hay unos versos de Campoamor que dicen “En este mundo traidor nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”. ¿Crees que esto es verdad? ¿O depende de cómo lo veas? ¿Por cierto te parecen hermosos los poemas de Campoamor? A no, claro, que la belleza está en aquel que la ve.

Coixet: (No sé que respondería, quizá algún comentarista de este blog lo sepa)

Yo: En esta película actúa Penélope Cruz, no sé si antes de escoger a esta actriz barajastes otras posiblidades. ¿pensaste en Rosy de Palma para el papel?

Coixet: Creo que se está poniendo usted desagradable.

Yo: Si le sirve de consuelo le diré que no he visto la película, solo el cartel. Pero sí vi “La vida sin mi” y me pareció bonita (perdón, quiza la belleza estaría en mis ojos) pero tramposa y falsa.

Coixet: (quizá) Es usted un antipático y un maleducado. No vale para periodista.

Yo: Disculpe, soy profesor de filosofía y un poco toca-pelotas. Recuerde que la cosa empezó con Sócrates preguntando y algo me ha "quedao".



CONCLUSIÓN PARA GENTE RETORCIDA. No es necesario que lo lea todo el mundo.
Esta entrada está dedicada a Pseudópodo y sus entradas sobre “Paradigmas I”. II y III
Pseudópodo, creo que la solución está en lo que apuntabas de los “procesos”. No existe por un lado el sujeto y por otro el objeto. La realidad es una “relación” (un proceso) en el que se encuentran lo que (con conceptos que deben ser superados) llamábamos el sujeto y el objeto. El que mira y lo mirado son inseparables. No existen uno independiente del otro. No hay “hechos objetivos” con independencia de los seres humanos que los “objetivan”. Pero tampoco hay “ideas” o “pensamientos” separados del mundo. El problema es que de esto, que es fácil de decir, no es fácil sacar las conclusiones. Estamos acostumbrados a seguir pensando con los esquemas clásicos. O realismo o idealismo.

30 mayo, 2008

LA POSIBILIDAD EN ZUBIRI

1-

El ser humano es un animal de realidades. ¿Qué quiere decir esto? Pues que mientras el animal ve en las cosas estímulos que de un modo claro y unívoco le indican cómo debe actuar ante ellos, y a eso se reduce su relación con ellas, el ser humano no sólo percibe estímulos que le afectan, sino que además capta su realidad. Se da cuenta de que las cosas son algo “de suyo”, con independencia de lo que significan para él. Este modo aprensión de la realidad, que no existe en el animal es lo que lo diferencia radicalmente de ellos. Y precisamente porque las cosas son algo que tiene una realidad en sí misma sucede que el hombre inventa para las cosas múltiples posibilidades. El ser humano capta la realidad y por eso se abre ante él el mundo de LA POSIBILIDAD. Esa es su esencia: ante el fuego el animal humano alumbra múltiples usos. Calentarse, cocinar, usarlo para limpiar rastrojos…

¿Por qué os explico todo esto?

Muy sencillo, se trata de mi relación con las mujeres. No puedo ver una sin recrear en mi cabeza las múltiples posibilidades que la vida con ella ofrecería. Es cierto que ya tengo una mujer y dos hijos con ella y en un sentido mi faceta sexual y paternal está realizada. Sin embargo, como buen animal de realidades, a cada paso encuentro mujeres (sobre todo las jóvenes) con las que no me es dificil imaginar innumerables situaciones bastantes satisfactorias en las que me realizaría como ser humano y particularmente como varón.

Y a veces mi mujer pregunta: ¿Qué pasa con esa chica que la miras tanto?

No, nada, estaba pensando en eso que dice Zubiri de que el ser humano es un animal de realidades.


2-

Para Zubiri hay un significado de la palabra bien que no tiene sentido moral. El bien es la realidad en tanto en cuanto el ser humano puede hacer su vida con ella. Tomado así casi todas las cosas son bienes para los hombres porque en ellas alumbran muchas posibilidades que les permiten realizarse con ellas y vivir. Los bienes son aquellas cosas con las cuales nos es más fácil hacer la vida porque están llenas de posibilidades. Es el significado que tiene la palabra “bienes” en castellano.

¿A dónde quería yo llegar con esta caracterización del “bien”?

Muy sencillo: a la definición de “tía buena” que se deduce de las ideas de Zubiri.

Una tía buena es una mujer a la que un hombre le ve “muchas posibilidades”.

En una ocasión, cuando comencé el blog, encontré una página que evaluaba blogs. No sé por qué dejé un comentario allí y le invité a que evaluara el mío.

No se hizo esperar y en seguida me dijo que le parecía el blog pre-pitopaúsico y que estaba desperdiciando mi talento. Lo que debía hacer, siendo yo profesor de filosofía, era intentar divulgarla aplicándola a la vida cotidiana.

Eso intentaba hoy pero creo que no me termino de escapar de la calificación de pre-pitopaúsico.

10 febrero, 2008

LA TEOFOBIA DE SAVATER

Fernando Savater es inteligente y valiente. Eso ya lo hemos comentado aquí. Mi admiración por él es grande, lo que no me impide ver sus carencias. Al menos una importantísima a mi juicio.

Tiene teofobia. Le tiene auténtica aversión a Dios. (También es anticlerical, pero ese es otro tema.)

Él no es un ateo militante, al estilo de Onfray en Francia, a él le parece que plantear el problema de Dios es ya conceder mucho al creyente. Savater quiere disolver el problema. Tener que responder a la pregunta fundamental de la teodicea con un sí o con un no es ya para él una derrota. Savater quiere que el problema de Dios no sea una cuestión filosófica. En su libro “Las preguntas de la vida”, que está escrito para alumnos de bachillerato no dedica ningún capítulo al asunto. Yo no recuerdo ni siquiera unos renglones. Ni el argumento ontológico, ni las vías tomistas, ni la prueba práctica de Kant ni nada que recuerde lo teológico. ¿No parece lógico que los jóvenes españoles que han crecido en una cultura “cristiana” conozcan cómo ha tratado el tema teológico la filosofía a lo largo de su historia?

Si la pregunta no existe nadie podrá dar la respuesta creyente.

Savater ve a Dios como un enemigo del hombre, como un padre tiránico que me impone sus leyes. Y Savater no soporta que nada ni nadie le mande. En su biografía (Mira por dónde) cuenta la primera conferencia en el país vasco, hace ya muchos años, en la que los batasunos quisieron callarlo cuando él, muy en su estilo, ponía pegas provocadoras a aquel público independentista. En realidad él había colaborado y transigido con el nacionalismo, como toda la izquierda durante la transición, pero en el momento que se le ocurrió decirle algunas verdades a aquél público “amigo” (el nacionalismo que luego él bautizaría como nacionalismo obligatorio) quiso mantenerlo callado.
¡Callarlo a él! Nunca. Es un episodio emocionante. Él en la tribuna increpado por todos. Sólo su novia vasca, entre el público que lo abucheaba, defendiéndolo a gritos en eusquera. Desde entonces se alió con el españolismo, por decirlo de alguna manera.

Desde mi punto de vista su enfrentamiento nace del lema que creo que le inspira: el lema de los ángeles que se revelaron contra Dios. Es el lema de Luzbel: Non serviam. ¡No serviremos! Si no está dispuesto al “designio divino” difícilmente se someterá al nacionalismo obligatorio ni a la amenaza de la muerte. Es más, en el libro citado, no quiere ni aceptar que exista un único universo. No puedo citar las páginas pero en algún momento dice que admitir eso supondría aceptar un orden, una ley, un lugar asignado para él en el mundo. Todo le parece que elimina su libertad. No acepta ni el dictado de la realidad.

Su ateismo nace de aquello que explicaba Henri de Lubac del ateismo contemporáneo. Los ateos ven a Dios como un antagonista del hombre, un enemigo que ahoga su libertad, que no les deja ser lo que ellos quieren ser.
No saben, es la ignorancia del mundo actual, que “Gloria Dei, vita hominis”,

LA GLORIA DE DIOS ES QUE EL HOMBRE VIVA.

19 noviembre, 2007

¿TODO ES FÍSICA O QUÍMICA? (con la ortografía corregida)

“Todo es física o es química”. Un amigo, ML, me dice que la idea es de Severo Ochoa. Lo busco en Internet y encuentro la frase atribuida a él. Se ve que le dieron el nobel por lo que sabía de Medicina y no por sus conocimientos de metafísica.

Es una pena que D. Severo no viva ya. No puede decirnos si la frase pertenece a la física o a la química. O con otras palabras eso de que todo son hechos físicos o hechos químicos ¿por qué lo sabe? ¿Por físico o por químico?

No sé si me explico. Lo que quiero decir es que la afirmación de Ochoa es una afirmación metafísica. Pretende hablar sobre toda la realidad y no creo ninguna de esas dos ciencias le de autoridad para ello. Too much pal body.

Naturalmente que D. Severo Ochoa tiene derecho a meterse a metafísico, como cualquiera, pero en ese caso debe quedar claro que no habla como científico si no como filósofo.

No nos metamos en otros berenjenales mayores, sin ir más lejos: los números. ¿Son físicos o químicos?
¿Qué tipo de realidad tienen los números? ¿La física y la química nos dicen algo sobre la realidad de los entes matemáticos?
No creo que nadie se atreva a decir que los números son únicamente unas conexiones neuronales presentes en miles de seres humanos. Querer afirmar algo sobre ellos estudiando los cerebros que los piensan sería como suponer que se puede saber algo sobre "El Quijote" analizando quimicamente la tinta con la que está impreso.

Pero lo que me ha decidido a escribir esta entrada que tenía en mente desde el verano, (y que querría rematar un día hablándole a ML del libro "Para qué sirven los charcos") ha sido encontrar en el blog de un físico, pseudópodo una cita de Eddington que lo aclara todo.

"Supongamos que un ictiólogo está explorando la vida del océano. Arroja una red en el agua y saca un surtido de peces. Examinando su pesca, procede sistemáticamente como suelen hacerlo los científicos y llega a dos generalizaciones:
1.Ninguna criatura marina tiene menos de dos pulgadas de longitud.
2.Todas las criaturas marinas tienen agallas.
(…) En esta analogía, la pesca representa el cuerpo de conocimientos que constituye la ciencia física, y la red, el equipamiento sensorio e intelectual que usamos para obtenerlo. Arrojar la red corresponde a la observación, porque el conocimiento que no ha sido obtenido -o no podría obtenerse- por observación no es admitido en la ciencia física.
Un observador podría objetar que la primera generalización está equivocada: “Hay muchas criaturas en el mar de menos de dos pulgadas, sólo que su red no las puede capturar”. El ictiólogo desecha esta objección con desprecio: “Cualquier cosa no capturable por mi red esta, ipso facto, fuera del ámbito de la ciencia ictiológica”. En breve: “lo que mi red no pueda capturar, no son peces”. O, para traducir la analogía: “Usted está reclamando un conocimiento del universo físico descubierto de una manera que no es la de los métodos de la ciencia física, y que es inverificable por dichos métodos. ¡Bah! ¡Usted es un metafísico!"



En fin, Ochoa echa su red físico-química y decreta que todo lo que su red no pille carece de derecho a la existencia. Todo eso suponiendo que la frase no sea apócrifa, la verdad es que en internet aparece muy pocas veces citada en comparación con algunas otras similares.


y si quieren la cita en el blog de pseudópodo aquí la tienen

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Lo que quería contarles de Perec me costaría tiempo redactarlo y he estado probando con la cámara. He hecho muchas pruebas. Se me ocurría pasarme, aunque sólo fuera por un día al video-blog. Con tres minutos hablando se lo contaba todo y me ahorraba la redacción.
¿Qué les parece a ustedes? ¿Ver al que escribe le quitará misterio y gracia al asunto? ¿Perderé los lectores que, pese a las escasez de comentarios, Google-analytics dice que voy ganando? ¿Ganaré público pues siempre es más fácil mirar y escuchar que leer?
Sí, ya lo sé, si convierto esto en un video-blog, perderé, por definición, lectores y ganaré espectadores, pero saben que no es eso lo que les pregunto.

24 octubre, 2007

SPINOZA Y LA FELICIDAD

Las éticas pueden dividirse en éticas de la felicidad o éticas del deber.

En las primeras el norte está claro: la felicidad. En estas concepciones los deberes son debidos porque nos llevan a ella.

En las segundas hay deberes categóricos. No se trata de que su cumplimiento nos proporcione más o menos felicidad. Hay acciones que deben realizarse incondicionalmente: estaríamos igualmente obligados aunque nos trajeran infelicidad.

La ética de Spinoza se sitúa entre las primeras y mi frase preferida esta:

"La felicidad no es un premio que se otorga a la virtud; sino que es la
virtud misma, y no gozamos de ella porque reprimamos nuestras concupiscencias, sino que, al contrario, podemos reprimir nuestras concupiscencias porque gozamos de ella."
Es perfecta.

En mi vida creo que sólo hay un aspecto en los que me sucede esto. Bueno, quizá exagero, pero hay uno en el que esto se da en grado sumo.

Es con respecto al ejercicio físico.

No es que me parezca que es sano y lo haga venciendo mi pereza o la vagancia. Es que me siento bien haciéndolo. Disfruto corriendo y me siento mal si no lo hago. De manera que como indica la frase de Espinoza no me cuesta vencer “mis concupiscencias”.
Supongamos que exista un deber de mantenerse en forma o velar por la propia salud haciendo ejercicio. En relación con este asunto mi deber y mi deseo coinciden. Lo que me conviene y lo que me hace feliz es lo mismo. Ojalá en todo fuera así.

También me pasa con mis hijos. Su bien es mi bien. No podría disfrutar de algo que a ellos les procurara un mal, de manera que privarme de algo agradable si les beneficia se convierte en algo bueno porque su bien es mi bien.
En realidad, lo que quería decir en esta entrada es que hay muchas facetas de mi vida en las que cuando cumplo con mi deber (si lo cumplo) lo hago forzado, impulsado por el sentimiento del deber o por el miedo al remordimiento, no porque “la felicidad sea la virtud misma”, y si consigo reprimir “las concupiscencias” no lo hago porque goce de la felicidad. Pero lo dejo para otra entrada.
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Sin que tenga nada que ver con esto he metido en http://interesante-loia.blogspot.com/2007/10/el-declogo-del-escritor.html el decálogo del escritor que hizo Monterroso hace tiempo. Por lo visto Quiroga elaboró el decálogo del perfecto cuentista y Monterroso se lo tomaba a cachondeo e hizo uno con 12 consejos, para te puedas quedar con los 10 que más te gusten. Ambos hablan de alguna cosa que le preocupaba a pseudópodo.

22 octubre, 2007

¿COMO SE RELACIONAN CIENCIA Y ÉTICA?

Quería dedicarle una entrada a las declaraciones del James Watson Premio Nobel por sus trabajos sobre el ADN.

No se trata de escandalizarme de que un científico pueda hacer unas declaraciones más o menos racistas. Para eso ya está el resto de la gente. Yo a veces, en mi ingenuidad y mi soberbia, me creo que puedo decir algo diferente. Mis compañeros las explican diciendo que está “ga-ga”. Es lo de menos.

Yo me quería preguntar qué relación guarda “lo que es” con “lo que debe ser”.
La ciencia quedaría del primer lado (se supone que nos cuenta como son las cosas), y la ética del segundo: cómo creemos que deben ser o como queremos que sean.

Con otras palabras: Qué relación guarda el ser y el valor.

Un ejemplo: Si la ciencia descubre que las similitudes entre el ser humano y los animales es muchísima...¿siguen los seres humanos valiendo tanto como valían en una concepción en la que se pensaba que era un ser especial y muy distinto del resto? ¿hay que tratar a los animales como a personas o a las personas como animales? Os diré que lo primero es imposible.

(Sé que todo esto puede estar relacionado con la falacia naturalista, pero de momento quería dejarla de lado porque creo que no es exactamente ese el problema.)

Tiendo a creer que lo que diga la ciencia no es indiferente para la ética.

Por ejemplo: las campañas publicitarias intentando igualar a los hombres y mujeres en todas las profesiones (no hablo de salarios, sino de las mujeres soldados o mecánicas) dejarían de tener sentido si la ciencia descubriera que la especie humana tiene por naturaleza unos roles masculinos y femeninos tan especializados como los tienen algunas especies animales donde el macho tiene una función determinada y la hembra otra. (En broma diré que me resulta especialmente atractiva la de los leones en las que parece que el macho se pasa el día tumbado mientras la hembra caza y cría a los hijos)

Lo que yo me pregunto es lo siguiente: ¿Puede una investigación científica plantear cualquier hipótesis? ¿O están algunas prohibidas?
Por ejemplo: lo que planteaba Watson: «no hay razón firme para anticipar que las capacidades intelectuales de personas geográficamente separadas en su evolución se hayan desarrollado de manera idéntica. Para ello no bastará nuestro deseo de atribuir capacidades de raciocinio iguales, como si fueran una herencia universal de la humanidad». ¿Puede investigarse esto o no?

Para comenzar a Watson le han suspendido ya una conferencia que tenía pendiente en no recuerdo qué lugar. ¿Se puede prohibir a los científicos que investiguen cosas en nombre de la ética? No hablo de procedimientos (como clonar humanos), hablo de descubrir determinadas verdades

La «Declaración sobre la raza y los prejuicios raciales» de la Unesco establece que «toda teoría que invoque una superioridad o inferioridad intrínseca de grupos raciales o étnicos (...) carece de fundamento científico y es contraria a los principios morales y éticos de la humanidad»

¿Es lo mismo lo primero que lo segundo? ¿se debe sacrificar lo segundo a lo primero?
Supongo que en eso, como en todo tema científico, la UNESCO dirá que carece de fundamento científico mientras las ciencias no prueben lo contrario. ¿O no? ¿O como va contra los principios morales la ciencia no puede nunca concluir determinadas cosas?

Si alguien piensa que estoy haciendole guiños a las teorías racistas es que no ha entendido nada de este post.

Lo que me preocupa de verdad es el modo como van a afectar a la ética las similitudes extremas que los científicos quieren encontrar hoy en día entre humanos y animales. Punset, por ejemplo, es un defensor a ultranza de este “antiantropocentrismo”.

29 mayo, 2007

NACIONALISMOS Y MODERNIDAD

La ilustración del siglo XVIII quiso hacer una ética universal. Era la obra del Kant. Su ética debía de servir para cualquier persona con independencia de su sociedad, su raza o su tiempo. “Obra de tal manera que puedas querer que la máxima que guía tu conducta se convierta en ley universal”. Las morales anteriores señalaban comportamientos virtuosos que estaban ligados a determinadas sociedades y costumbres, no podían trasladarse con facilidad a otro contexto. La burguesía del XVIII concibe un hombre cosmopolita que puede ser cualquier ciudadano de una república democrática.

En el XIX las ideas marxistas eran universalistas. Por eso formaron “La Internacional”. Para los revolucionarios las fronteras siempre estuvieron mal vistas.

Cuando yo era pequeño mi padre nos ponía un disco de Soledad Bravo que decía:

"Entre tu pueblo y mi pueblo
hay un punto y una raya
la raya dice no hay paso
el punto vía cerrada.
Caminando por el mundo
se ven ríos y montañas
se ven selvas y desiertos
pero ni puntos ni rayas.
Porque esas cosas no existen
sino que fueron trazadas
para que mi hambre y la tuya
estén siempre separadas".

Nos explicaba que el punto y la raya hacía referencia a los signos que separan los países en los mapas.

Creo que era Ibarra (o quizás Bono) el que decía, haciendo referencia a los separatismos dentro de España, que el que quiere comer aparte es que quiere comer más.


Sólo Zapatero entiende que es natural que la izquierda pacte con los nacionalismos.

24 abril, 2007


PRIMAVERA Y ALETHEIA.

En griego la palabra que traducimos como “verdad” es aletheia. Que significa en griego: desvelamiento, descubrimiento. Las cosas están presentes, pero ocultas. Si las cosas estuvieran presentes y manifiestas, la inteligencia sería un fiel reflejo de la realidad, pero no es así. De hecho, la presencia de unas oculta otras, por ello es preciso buscar un camino para acercarse a ellas. Heráclito decía que la naturaleza gusta de ocultarse. La verdad es, para los griegos, justamente ese DESCUBRIMIENTO.

Vivimos estos días en Salamanca el momento ALEHEIA. Es un momento duro para los varones. Ignoro como lo viven las mujeres. Me refiero a los primeros días de la primavera, cuando el sol calienta lo bastante como para empezar a quitarse ropa y descubrir todo aquello que ha permanecido oculto durante el invierno.
No es fácil describir lo que se siente pero voy a intentarlo.

Ante las primeras mujeres que muestran sus siluetas ceñidas, sus piernas sin medias y sus brazos desnudos lo primero que aparece en el varón (me refiero, claro, al heterosexual) es la admiración. Una admiración descomunal. Aristóteles decía que este sentimiento es el que nos lleva a filosofar. La filosofía nace, según él, de la maravilla que produce que las cosas sean lo que son. No pudo describir mejor estos primeros días de buen tiempo. Cuando se sale a la calle y uno se topa con un estímulo sexual distinto cada cuatro pasos las ganas de filosofar son tremendas. El sentimiento que embarga al hombre podemos intentar sintetizarlo haciendo alusión a la interjección que éste profiere interiormente y que a veces pasa a susurrar. Se trata de un taco de cinco letras, sinónimo de coito, que se utiliza normalmente sin su valor semántico, aunque en este caso su significado bien pudiera tener que ver con el deseo que se suscita en el que lo dice. Personas más piadosas sustituyen la anterior interjección por la exclamación “¡Dios mío!” que indica que uno se siente sobrecogido ante lo que está viendo y que bendito sea Dios por haber creado algo tan bello y cosas parecidas.

Y tras la admiración nace la pregunta. ¿Cómo es posible que las ropas oscuras del invierno pudieran ocultar tanto? Lo que ahora se ve y se ve espléndido ¿cabe la posibilidad de que estuviera escondido? Parece inexplicable. El volcán interior que entra en erupción es de tal magnitud que quien lo experimenta no entiende que aquello que lo despierta pudiera estar ya ahí previamente y que lo único que ha sucedido es que ha sido “desvelado”. Aletheia.

Dicen los médicos que la piel tiene una función defensiva pues protege lo de dentro de lo de fuera. Será para ellos. La piel de muchas mujeres en primavera, expuesta, sin previo aviso, a los ojos de los hombres, cobra un carácter agresivo, de ataque y se convierte pese a su aparente pasividad en una intromisión ofensiva en las entrañas más intimas de muchos de nosotros.

¿Qué puede uno hacer ante tantos estímulos sexuales de golpe y en los mismos días? La definición que yo les dicto a mis alumnos dice: Estímulo es aquello que hace reaccionar a un organismo. La cosa parece sencilla pero siendo la atención perceptiva limitada ¿cómo reaccionar, ante semejante bombardeo intermitente aquí y allá, una morena ahí y una rubia acullá? ¿Podrá el cerebro atender a tanta información interesante y responder a ella adecuadamente?

El problema se complica aún más dada mi condición de hombre casado. ¿Cuál debe ser mi reacción ante esa salvaje llamada que escucho en tantas mujeres cuyos cuerpos me piden anhelantes que me ocupe de ellos?