Problemas.
Hay
dos tipos de problemas, reales e imaginarios. Tengo muy pocos de los
primeros y muchos de los segundos. Tengo tantos problemas imaginarios que se han convertido en un problema real. Uno solo, pero grave. Un problema
mental.
:)
profesor de filosofía en secundaria que ve los árboles pero no consigue entender el bosque. loiayirga(arroba)gmail.com
Hay
dos tipos de problemas, reales e imaginarios. Tengo muy pocos de los
primeros y muchos de los segundos. Tengo tantos problemas imaginarios que se han convertido en un problema real. Uno solo, pero grave. Un problema
mental.
:)
Publicado por Loiayirga el día 21:45 Etiquetas: gato, mujeres, personal, psicología
La Alicia de Lewis Carrol es tomada de la mano por la Reina para que corran juntas y después de una larga carrera, Alicia se asombra mucho al ver que, aunque corrió lo más rápido que pudo, los alrededores no parecían haber cambiado.
Alicia miró alrededor suyo con gran sorpresa.
-Pero ¿cómo? ¡Si parece que hemos estado bajo este árbol todo el tiempo! ¡Todo está igual que antes!
-¡Pues claro que sí! -convino la Reina-. Y, ¿cómo si no?
-Bueno, lo que es en mi país -aclaró Alicia, jadeando aún bastante, cuando se corre tan rápido como lo hemos estado haciendo y durante algún tiempo, se suele llegar a alguna otra parte...
-¡Un país bastante lento! -replicó la Reina-. Lo que es aquí, como ves, hace falta correr todo cuanto una pueda para permanecer en el mismo sitio. Si se quiere llegar a otra parte hay que correr por lo menos dos veces más rápido.
Lewis Carrol, Alicia a través del espejo
Publicado por Loiayirga el día 19:39 Etiquetas: libros, personal, psicología
Publicado por Loiayirga el día 22:00 Etiquetas: personal, psicología
Publicado por Loiayirga el día 22:00 Etiquetas: educación, personal, psicología
Esta entrada viene de aquí.
Lo que vais a leer lo escribí a comienzos de septiembre. A mediados. Lo escribí en dos días. Lo comencé a escribir antes de ir al médico y lo terminé una vez que ya me había recetado Escitalopram 10 (un comprimido) y Lorazepam (medio por la mañana y medio antes de dormir).
Mi hijo, hace muchos años, cuando estaban de moda unos juguetitos electrónicos japoneses, mi hijo contaba que había Tamagochis falsos y preguntándole yo que cual era la diferencia entre un tamagochi falso y uno auténtico me contestó muy seguro: "Si tienes un tamagochi falso los otros niños se ríen de ti y te dicen: ”no es el auténtico, no es el auténtico”". Mi hijo no sabía señalar diferencias objetivas entre ambos pero sí sabía cual era la repercusión social. No recuerdo la edad pero sí que me pareció muy pronto para haber aprendido ese carácter social del placer. El placer de los bienes materiales no es solo es el que estos nos procuran sino el disfrute de su significación social. Ella nos recuerda: “tú tienes este bien exclusivo porque lo vales”. Parece que este sentimiento es algo de los adultos pero por lo que contaba mi hijo no.
Mi hermano me escribía el otro día la siguiente anécdota.
SpanishNERF es una popular marca de pistolas y escopas que disparan balas de goma-espuma y que anuncian frecuentemente en TV. Rui tiene una que le regalaron y juegan mucho con ella. Rui acompaña a MA a elegir una para Noé por su cumpleaños. Rui se impresiona con una más espectacular pero de marca no conocida y acaba convenciendo a MA, que se resiste, de que a Noé le va a gustar y es mucho más barata (porque además está en oferta).
Noé recibe su regalo completamente feliz: ¡Qué guay, una NERF-Gun!...
Rui: No es una NERF-GUN, es otra que estaba de oferta y sólo costaba 7 libras.
Noé: ¿Por qué estaba de oferta?
Rui: Porque no la compraba nadie.
Noé: Y ¿por qué no la compraba nadie?
Rui: Porque no le gusta a la gente
Noé completamente feliz: ¡Qué guay! ¡Qué guay!
Inocencia total.
Si imaginamos que alguien ama, o desea, u odia algo que nosotros mismos amamos, deseamos u odiamos, por eso mismo amaremos, etc, esa cosa de un modo más constante. Si, por el contrario, imaginamos que tiene aversión a lo que amamos, o a la inversa, entonces padeceremos fluctuación del ánimo.La afirmación aún no vale para mi sobrino.
Publicado por Loiayirga el día 19:22 Etiquetas: personal, psicología
Si alguien quiere leer una buena traducción de la apología de Sócrates no creo que encuentre una mejor que la que aquí recomiendo.
Se trata de la de Agustín García Calvo.
Agustín García Calvo fue expulsado de su cátedra en la Universidad por Franco junto con Tierno Galván y Aranguren. Alguien dijo que Franco había cogido un representante de tres sectores que tenía en frente. Los católicos de izquierdas (Aranguren), los socialistas (Tierno) y los anarquistas.
Pensando en esa frase hoy en día me hago tres preguntas:
1. ¿Había un sector significativo dentro del catolicismo que le hacía frente al régimen? Me respondo. Algo había, si no hubiera sido así no se entendería aquello que decían los fachas de” Tarancón al paredón”.
2. También me pregunto: ¿Pero hubo realmente una oposición socialista al régimen de Franco? ¿O más bien serán verdad aquel chiste que contaban cuando se cumplieron 100 años del nacimiento del PSOE: “100 años de honradez y cuarenta de vacaciones”? A esta pregunta retórica no me atrevo a responder.
Me temo que la respuesta es la misma que a la primera. Oposición había pero Franco se murió en la cama.
3. ¿Ha habido realmente anarquismo en España? Como mi ignorancia sobre la importancia de la CNT durante la II República y durante la guerra es enorme tengo que agarrarme al asambleísmo del 15M y respondo afirmativamente. El asambleísmo del 15 M, que huye de lideres y respresentantes personales es realmente de raíz anarquista.
Sin leerla aún no me cabe duda que será García Calvo quien mejor habrá puesto en castellano a Platón y quien mejor habrá sabido mostrar sus razonamientos y sus ironías.
Tengo que darle las gracias a Maripe. El blog a veces te da éstas alegría. Tenía noticia de que en la primera época de Patatitas Pochas leyó el blog pero no sabía que también me sigue en la segunda. Ha sido ella, que es de Zamora, como Agustín García Calvo, la que me ha mandado por mail su versión. Poco menos que pide disculpas por entrometerse en mi correo. No sabe que la mayor alegría de un bloguero es que lo que escribe tenga alguna repercusión. Aunque en este caso se trate de decirme que ella leyó ya la Apología hace muchos años.
En su breve mail, como el que no quiere la cosa M. lanza una crítica mortal al sistema educativo. No le he pedido permiso a ella para reproducirlo aquí su mail pero juzguen , juzguen ustedes mismos la andanada que le suelta a la educación.
“…es enviarte una versión de la Apología que yo leí hace ya muchos años y que me entusiasmó. Aunque no sirviera para que continuara leyendo ni más ni mejor a Platón ni ninguna otra cosa, sirvió sin duda para descubrir, y no olvidar ya jamás, que se puede uno deleitar y mucho con lecturas que se suelen considerar periclitadas. ¡Lástima que uno no consigue prácticamente nunca convencer para vencer las resistencias que la gente tiene a leer este tipo de libros! Creo que la educación sirve, y no poco para, desanimar a los niños a entrar en ellas y ese desánimo ya no les abandona nunca.”
“El traje nuevo del emperador” cumple años. O mejor dicho: un año.
Su autora se llama Cristina, es licenciada en física, tiene un trabajo desconocido para mí, y recientemente terminó la carrera de magisterio. Ha llegado a la conclusión de que trabajar en educación sería lo que le gustaría, lo que sucede es que no están las cosas muy fáciles para entrar.
Su blog, nació como un trabajo de clase y habla de educación y didáctica. Su título indica la visión crítica que tiene de la educación y/o la pedagogía actual. A mí me resulta interesante y lo sigo con ganas. Además hay otra razón: ella le ha prestado atención al mío. Políticamente estamos distantes pero hemos encontrado un terreno común en el que podemos confrontar puntos de vista tranquilamente sin pensar que el adversario político es un necio, o un malvado o cosas semejantes.
Y es que mi idea del mundo de los blogs no tiene tanto que ver con ideas como con personas. Tras un blog hay un ser humano. Y cuando pones suficiente atención puedes “verlo”. Y eso permite que cuando recibes un comentario en el blog te sientas acompañado. Sientes que alguien te escucha. Y todos necesitamos que alguien nos escuche. Que alguien se tome tiempo para leer lo que escribimos nos alegra y que se tome tiempo en responder por escrito, que exige mucho más esfuerzo que el que requiere responder oralmente en una conversación normal, mucho más.
Según su marido, María, amiga en la vida real, me lee. Eso me alegra. Aún me alegraría más si alguna vez dijera algo. Que su marido no me lea me entristece, pero eso es otra historia.
Pseudópodo, con quien también he hablado de este tema, insiste mucho en el contenido de las ideas, en el interés que tenga en sí mismas, no tanto en quién las dice ni en la relación que se establece entre dos personas al hablar. Y lleva razón, es claro que eso es muy importante pero muchas veces se habla con el amigo no por lo que tiene que decirnos sino para “escuchar su voz”. La primera vez que escuche esto me pareció una tontería pero luego me he dado cuenta de que es verdad. Hablar con alguien es intercambio de información pero a la vez es, también, “estar con alguien”, aunque solo se esté hablando del tiempo.
Para mí no hay escisión entre el tiempo que pasamos en la red (escribiendo o leyendo a otros) y el tiempo en que no lo hacemos. Como no hay escisión entre el tiempo que paso con un amigo hablando por teléfono y el tiempo que hablo con él cara a cara. Hay unos condicionantes propios del medio pero en ambos casos se trata de la misma relación y la misma vida. Eso al menos me pasa a mí. Quizás hay otro condicionante. Yo hago intercambio inglés-español con la misma gente todas las semanas (siete u ocho contactos). Hablamos por Skype y nos vemos las caras. Con algunos ya he tenido encuentros en persona pero con otros no, aún así, con todos mi relación es “personal”, es decir, aunque lo que hacemos es practicar un idioma, en esa práctica estoy tratando con “alguien” al que termino conociendo bastante a base de hablar y hablar. Yo aprendiendo inglés… he hecho amigos. Y tomen esta palabra en su sentido amplio y con todas las reservas que quieran.
Cuando yo estoy en Skype hablando con alguien ¿Dónde dirían que estoy? ¿En la red o en mi cuerpo mortal?
Navegar en internet no es una vida diferente, es una parte de la vida.
También es cierto que alguna vez en esas relaciones personales digitales me he encontrado en Internet con un trampantojo. Quizás la red se preste un poco más a la mentira, pero no creo que mucho más. El que es mentiroso fuera es mentiroso dentro. Y también en la vida corriente encontramos mentirosos, o estafadores o simplemente fantasmas.
En fin, felicidades a Cristina por su primer año de blog, decirle que estoy muy contento de haberla encontrado y QUE CUMPLAS MUCHOS MÁS.
Y aquí hay otra entrada relacionada con ésta de cuando veía más división entre mí y Loiayirga.
Este curso mi hijo ha terminado sus estudios de empresariales. Le ha llevado cuatro años lo que es una carrera de tres pero estoy contento. El primer año, tras sus resultados, había aprobado exactamente la mitad de los créditos que correspondían al primer curso. Con aquel ritmo tardaría en sacar seis años una carrera de tres. Ni que se tratara de una ingeniería. Al final parece que las cosas han ido mejor de lo que se podía esperar.
La relación con los hijos nos ayuda a conocernos más. Él me reprocha, nos reprocha a su madre y a mí, que nunca estamos contentos, que siempre queremos más. Lleva razón. Una vez que se alcanza un horizonte nos marcamos otro y parece que nunca se llega.
Si no aprueba le reprochamos que no apruebe, y cuando lo hace nos disgusta que sea con notas bajas, justitas.
El día que se examinó por segunda vez de su carné de conducir yo no tenía nada claro que aprobara. Si no lo hacía teníamos que pagar de nuevo. Aprobó, y me alegré. Pero no pude evitar pensar para mis adentros: “A ver cuando puede pagarse la gasolina”. Es decir, en lugar de celebrar lo conseguido, sufrir por lo que aún no se ha logrado. Llorar por lo que falta en lugar de congratularse de lo que tengo.
Quiero curarme de este vicio pero no sé si lo conseguiré.
Ahora tendría que estar muy contento pero estoy lleno de nerviosismos y de temores. Os explico porqué. Hace ya unos meses el hombre nos dijo que una de las posibilidades que barajaban su novia y él para el próximo año era irse a Estados Unidos. Un primo de ella vive en Saint Louis (Missouri) y los había invitado a ambos a que fueran a vivir a su casa a aprender el inglés. Nada nos gustaba más a su madre y a mí que aquello, pero él, que es muy poco aventurero, que todo lo tiene que tener controlado, que le asusta y le disgusta lo desconocido, le había dicho a su novia que NO.
Hace unos días nos ha dicho que sí. Que quieren irse.
Yo tendría que estar botando de contento. Y tengo que reconocer que en un primer momento me alegré mucho. Pero enseguida apareció el vicio que me impide vivir feliz. Ya me estoy lamentando de “las carencias”. Me gustaría que ya se hubieran puesto a repasar el inglés que saben del bachillerato, que ya estuvieran haciendo los trámites para el visado, que él tuviera una actitud más dispuesta y ambiciosa.
¿Por qué no puedo estar SENCILLAMENTE CONTENTO de que haya tomado una decisión que considero acertada?
¿Por qué no puedo suponer que las cosas irán bien en lugar de poner el foco y la lupa en los mil obstáculos (sobre todo obstáculos internos) que tendrá que salvar mi hijo si quiere realmente aprender inglés?
Publicado por Loiayirga el día 0:06 Etiquetas: hijos, personal, psicología
Mi padre está viejo. Nació en el año 21. Está muy bien de salud, puede andar, pintar (era profesor de dibujo y pintura), comer de todo, leer. Pero le pican los ojos (síndrome de ojo seco) y le escuecen. Eso le amarga la vida. No hay colirio ni remedio que le alivie y siempre se está quejando de los ojos. Le decimos que a los 91 años es lo mínimo que se puede tener pero eso no le consuela.
Mi padre tiene un miedo terrible a morirse y es eso lo que le hace sufrir tanto con los ojos. Yo creo que es una especie de somatización de su miedo a la muerte que por fuerza sabe cercana.
A mi padre no le escuecen los ojos si está pintando muy concentrado y tampoco cuando hablas con él de sus cuadros y sus cosas. Al hombre le gusta como a todo el mundo que la gente se ocupe de sus cosas. Pero los hijos estamos pendientes de nuestra vida y no le hacemos mucho caso.
Hace dos semanas mi padre perdió prácticamente la visión del ojo derecho. El médico le ha explicado que se trata de una especie de infarto. El ojo deja de ser regado por la sangre y pierde la visión. No se puede hacer nada. Él solo en ocasiones puede recuperarse pero no le han dado muchas esperanzas.
Lo que quería contaros precisamente tiene que ver con la visión.
Hoy, mi mujer y yo íbamos a pasar con el coche justo por delante de la puerta de su casa cuando vimos a mi padre salir de ella. Nos acercábamos lentamente al semáforo y nos tocó parar de modo que podíamos verlo desde dentro del coche a cierta distancia sin que él nos viera a nosotros y pudimos observarlo el minuto y medio que tardaba en abrirse el semáforo.
De repente mi padre se paró en seco. Le dije a mi mujer “se ha olvidado algo”. Pero entonces vi dos chicas jóvenes con falda y brazos desnudos que caminaban en dirección contraria a la suya. Como me conozco y se que de tal palo tal astilla le dije a mi mujer “se ha parado para ver a esas dos”. Las chicas avanzaron tranquilas los metros que las separaban de mi padre que no eran muchos mientras mi padre apoyado en su bastón las esperaba mirándolas fijamente. Cuando pasaron a su lado fue volviendo lentamente todo el cuerpo junto con la cabeza hasta quedarse casi de espaldas mirándolas marcharse. Luego continuó su camino despacio aunque aún echó una echó una última mirada atrás.
Mi mujer se reía mucho. Y me hacía reír a mí.
Parece que aún sabe disfrutar las pequeñas alegrías de la vida. Y eso que solo tiene ya un ojo.
Entradas relacionadas: Primavera, Play with me?
Publicado por Loiayirga el día 1:17 Etiquetas: ansiedad, personal, psicología
Encuentro a través de Tercera Cultura una entrevista con el psiquiatra ADOLF TOBEÑA.
Explica cosas que me interesan mucho desde hace muchísimo tiempo pero que en esta temporada de ansiedad y lorazepam me apasionan.
Copio algunos trozos y luego hago algún comentario. El subrayado de sus palabras es mío.
“Además, la psiquiatría no está bien vista porque los remedios que usan los psiquiatras modernos, básicamente pastillas, remedios químicos, con excepción de algunos tratamientos electrofisiológicos, también son vistos como una pérdida de libertad. El pensamiento moderno, la aproximación típica de la modernidad, es que perdemos libertad si, en vez de dar el gobierno de la autonomía personal a la voluntad individual, la ponemos en manos de muletas químicas.”
“Por lo tanto, hay un doble origen para la percepción inadecuada de la psiquiatría: se ocupan de cosas que provienen quizás de los espíritus demoníacos o maléficos y, cuando se intenta poner remedio, se hace a expensas de pérdida de libertad. Por los dos lados está situada en un territorio conflictivo. Es difícil que la psiquiatría llegue a tener buena prensa, porque la solución de los problemas viene, en la percepción general, a expensas de la pérdida de autonomía, de la libertad personal. Y claro, no hay nada más preciado por los humanos que la autonomía y la libertad personal. Pero esto es un error conceptual grave, porque los remedios que la neuroquímica y la neurobiología sofisticada ponen al servicio de los psiquiatras clínicos no llevan a la pérdida de libertad, sino a la ganancia de libertad para los pacientes. Es exactamente a la inversa.”
Aunque una parte de mí se resiste a aceptar esta tesis y está anclada en la vieja visión hay un yo que está absolutamente de acuerdo. El viaje a Nueva York el año pasado con mi familia yo lo viví tomando traquilizantes -en aquel caso algo muy suave tranquimazim 5, creo recordar - y les hice a todos el viaje mucho más agradable de lo que hubiera sido de no tomarlos. ¿Era mi yo auténtico el que estaba allí?, claro que era yo. Era yo pero de buen humor, osea recién comido. Yo soy yo con la barriga llena y también lo soy antes de comer –y les puedo asegurar que bastante más desagradable si la comida se retrasa arbitrariamente y no he tomado ningún tipo de aperitivo. ¿Qué necesidad tenía mi familia de soportarme durante todo el viaje con un humor de perros?
“Pero el otro factor también toca un territorio que es fronterizo y difícil de cambiar, porque está justo en la dualidad mente/cuerpo o alma/cuerpo. En definitiva, la psiquiatría se encarga de corregir los desbarajustes del magín, es decir, de aquello que gobierna la conducta y el pensamiento. Y nos gusta pensar que somos absolutamente libres y con una infinitud de posibilidades. Es fácil caer en la tentación de pensar que si te colocas bajo la esclavitud de un compuesto, de una molécula, eres súbdito de esto, y ya no gobiernas parte de tu autonomía. Hay una parte que depende de esta muleta que te han colocado. Pero a la gente que sufre limitaciones del control le estás aumentando sus posibilidades de tomar decisiones, de elegir entre diferentes opciones, de tener más campo abierto a establecer relaciones, a vivir experiencias, a volver a disfrutar del trabajo, del juego, de las amenidades de la vida…que en definitiva es de lo que se trata.”
Tobeña habla de los casos más extremos (esquizofrénicos, depresivos severos), pero creo que también vale para los casos más suaves como es mi caso con la ansiedad.
Hace mes y medio yo tenía una ansiedad horrorosa. Es como si tuviera que hacer muchísimas cosas pero la angustia de querer hacerlas todas a la vez o el miedo de no poder hacerlas todas me impedía centrarme e irlas resolviendo una por una. El lorazepam (y tres días sin ir a trabajar) me permitieron volver de algún modo a mi ser. Cada mañana tenía una energía superior a la normal (el miedo nos hace correr más deprisa) pero podía canalizarla en las tareas del día. Mi comportamiento no se desordenaba, podía ejecutar con firmeza pero sin una agresividad peligrosa todas las tareas del día.
Pondré un símil. Es como si tuviera que andar a la par que un grupo y mi propio dinamismo me obligara a acelerarme y separarme y adelantarme en la marcha constantemente. Las pastillas eran como una mochila pesada que me obligaran a andar al paso de todos. Esa mochila no me quita libertad. Yo quiero andar al paso del grupo. Mi situación personal o mi propio carácter o lo que sea me acelera y me separa del grupo. Cargar con la mochila me permite hacer lo que quiero hacer. Lorazepam me da más libertad, no me la quita.
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Hay una parte de la entrevista que me parece un poco contradictoria con todo esto. Pero eso para otro día que ahora tengo que ir a ver con mi familia la ciudad de las Artes y las Ciencias.
Me gusta mucho desde el punto de vista arquitectónico la torre de control del edificio la Copa América.
Publicado por Loiayirga el día 10:23 Etiquetas: personal, psicología
Leo una entrevista con un experto en redes sociales en Internet. La recomienda Arcadi Espada.
Yo soy un bocazas. Me gusta contarlo todo. Me gusta no tener secretos. Lo mismo puede ser almorranas, sexo que pastillas para dormir.
El problema es que tengo una familia a la que a lo mejor le disgusta tanta publicidad. El problema es que soy un profesor de adolescentes y a lo mejor hay padres que conociendo determinados datos no me consideran buena compañía. No es que yo sea muy raro ni peor que los demás profesores, lo que sucede es que soy menos discreto. Yo querría tener un pequeño público (o grande mejor) al que poder contar todo pero sin que interfiriera en mi vida real. ¿Es eso posible?
Es curioso. Pseudópodo no revela su identidad pero en su blog no cuenta nada "íntimo" que pudiera perjudicarle en su trabajo. O así lo entiendo yo.
Sin embargo yo hablo de más con el nick de loiayirga y no escondo demasiado mi persona.
EN la entrevista a Jeff Jarvis leo lo siguiente.
P. También se da el caso de los que hacen un uso impulsivo de redes sociales, ¿cuándo se considera que algo ‘sobrecomparte’?
R. Uf, hubo una persona que me acusó de hacerlo una vez, que me callara ya. Es posible que así sea, pero quizá esa persona tuviera un problema de ‘sobreescucha’. En este entorno nada es obligatorio. Lo que podría haber hecho es dejar de seguirme. También es cierto que hay quien comparte algo demasiado íntimo y después se arrepiente; ha ‘sobrecompartido’. Hay que pensárselo bien antes de publicar algo muy personal.
A mi me gusta hacer de la necesidad virtud. Hazte fuerte en la debilidad. Que tu fuerza no dependa de las murallas que esconden tus armas. Fuera murallas. Supongo que es un imposible.
- De joven, a los ventiuno, tuve que ir al psiquiatra a tratarme una depresión ¿Por qué no contarlo a todo el mundo y sentirte alguien especial en lugar de esconderlo como una tara vergonzosa?
- Estoy casado y quiero seguir con mi mujer pero deseo a otras muchas mujeres y me gustaría poder estar con todas (no es bueno exagerar, pongamos con la mitad). ¿Qué sentido tiene ocultarlo? ¿Es que acaso me pasa a mi solo? Amosanda.
- En fin, no sigo, que luego todo se sabe y hay gente mu mala.
En realidad solo hay una o dos cosas más de se esas que "no se pueden contar". Un día me arranco. Si no las he contado ya, que también es posible que lo haya hecho y ya me haya olvidado.
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I am in Valencia spending some days with my family. We are alone in my sister in law's house. My wife, my son, my daughter and I. We dont usually share so time everybody together in Salamanca. It is a hard challenge. Sharing our full time is not easy when we are not used to it. I hope to survive, but it won't be easy.
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Hoy me ha dado por decir una tontería tras otra estando con mi familia. Como cuando metía comentarios uno tras otro en TierraLibertad sin parar. Es superior a sus fuerzas, al menos a las de mi hijo. He tenido que callarme. Mi hija ha aprovechado para meterme rollos sobre la muerte del periodismo de papel y el surgimiento de lo que ella llama el periodismo gráfico (el de Internet).
TAmbién he twitteado un rato.
La vida es hermosa, estoy de vacaciones y me voy a dormir.
Hoy fue un gran día. El día de mi primera media maratón.
Nunca había corrido 21 kilómetros, creo que lo máximo eran 17.
Se trataba de acabarla y lo he hecho. Pero no ha sido fácil.
Los últimos kilómetros me han costado bastante. Angel, uno de mism compañeros se adelantó en el 13 o así. Me quedé con Javier y otra mujer que corría a nuestro ritmo aunque era más joven. Nos contó que había corrido desde los trece años. Que en su adolescencia compitió contra Marta Domingez muchas veces.
El caso es que ella nos explicó su estrategia. Iba a ir tranquila hasta el kilómetro 15. Allí iba a beber agua (había abituallamientos avituallamientos cada cinco kms.) Y partir del 16, cuando le asentara el agua, iba a acelerar. Javier y yo aceptamos la estrategia.
Todo fue según lo previsto hasta el 18. Estabamos a punto de alcanzar a un mujer que iba delante y que ella se había marcado como objetivo. “No me gusta que me gane una que tiene el culo más gordo que yo”. Estabamos a punto de rebasarla cuando me di cuenta que debía aflojar. Se lo dije a ellos y ralentizé el paso.
El golpe que significó tener que dejar de correr a su ritmo fue matador. Me sentía muy cansado. El corazón, los pulmones. Me sentía agotado. Tuve tentanciones de retirarme. Era absurdo. Solo eran tres kilómetros. Empezar a correr solo era de algún modo un fracaso. Pero recapacité. Era mi primera media maratón y no tenía que hacer ningún tiempo. Iba a llegar antes de las dos horas. Solo tenía que seguir. Un grupo de cuatro personas me alcanzaron. Me adapté a su ritmo. Uno de ellos dijo que iba a tirar más deprisa y se alejó poco a poco.
Durante esos últimos kilómetros me dije a mi mismo que nunca intentaría una maratón completa. La media es suficiente para mi.
Cuando entramos en el estadio pensé en mi padre. Está viviendo con miedo sus últimos años de vida. Aceleré el paso un poco dentro de los que podía. “Papá, así se corren los últimos metros”.
EN el momento de llegar a meta me sentí desfallecer. Al parar casi me sentí peor que corriendo. Tuve que seguir andando un rato. Se aflojaron todos mis músculos. Casi me hago pis. Tuve que reprimirlo. Pilar me ofreció aguas y bebidas. Tomé una naranja.
En realidad no creí que me costara tanto al final. Lo he hecho y estoy feliz. He corrido a 5,35 minutos el kilómetro.
Enseguida sacaron unos tiempos provisionales: He hecho 1 hora 57:40- El primero creo que entró en hora y 8 u hora y cuarto.
Creo que mis compañeros hora y 55 y 56 respectivamente.
La ansiedad la tengo casi olvidada. Se presenta una semana tranquila de trabajo. En 10 o 12 días estamos de vacaciones. Creo que esto está superado. Los días serán ahora más largos de luz y poco a poco iré dejando las pastillas. Doy gracias a Dios por todo.
En el blog de una inteligente estudiante de magisterio, Cristina, encuentro este video con el que me identifico plenamente. Dura menos de un minuto.
Algunas veces lo he dicho. Soy masoquista. Mi vida consiste en regodearse lamentandome de lo que he hecho mal, de lo que no he hecho, de lo que pude haber hecho. De lo malo que pasará y quizás pase.
Veo posibles peligros en mil sitios. Cuando no tengo males verdaderos me los invento.
Por otro lado soy un tipo eufórico y alegre. Con ganas de vivir y contento de estar vivo. Pero con esa otra cara sufriente, doliente.
En el video mi mujer está respresentada por Don Gato.
Sufro, sufro, sufro, sufro.
Por cierto, el blog me parece tan inteligente y con tanta madurez en las cosas que dice que me cuesta creer que realmente se trate de una estudiante de magisterio. ¿Pero qué sentido tendría fingir?
Publicado por Loiayirga el día 12:49 Etiquetas: caracter, personal, psicología