Mostrando entradas con la etiqueta personal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta personal. Mostrar todas las entradas

26 octubre, 2015

Problemas.

Hay dos tipos de problemas, reales e imaginarios. Tengo muy pocos de los primeros y muchos de los segundos. Tengo tantos problemas imaginarios que se han convertido en un problema real. Uno solo, pero grave. Un problema mental. 

:)

28 diciembre, 2014

Sin testosterona. Gatos y Hombres.

Mi gato aún no está castrado. Dicen que, para vivir en un piso, se vuelven más tranquilos sin las hormonas que generan los testículos.

Con Escitalopram estoy como un gato castrado. Cuando veo una chica guapa disfruto, pero no pasa de ahí, no tengo deseo sexual ninguno. Es extraño, pero estoy muy a gusto.

29 noviembre, 2014

Una sociedad ansiógena.

La Alicia de Lewis Carrol es tomada de la mano por la Reina para que corran juntas y después de una larga carrera, Alicia se asombra mucho al ver que, aunque corrió lo más rápido que pudo, los alrededores no parecían haber cambiado.

Alicia miró alrededor suyo con gran sorpresa.
-Pero ¿cómo? ¡Si parece que hemos estado bajo este árbol todo el tiempo! ¡Todo está igual que antes!
-¡Pues claro que sí! -convino la Reina-. Y, ¿cómo si no?
-Bueno, lo que es en mi país -aclaró Alicia, jadeando aún bastante, cuando se corre tan rápido como lo hemos estado haciendo y durante algún tiempo, se suele llegar a alguna otra parte...
-¡Un país bastante lento! -replicó la Reina-. Lo que es aquí, como ves, hace falta correr todo cuanto una pueda para permanecer en el mismo sitio. Si se quiere llegar a otra parte hay que correr por lo menos dos veces más rápido.
Lewis Carrol, Alicia a través del espejo
Este texto de Lewis Carrol es impresionante. Describe muy bien nuestra época y nuestro sistema económico. Tenemos que pelear mucho para mantener nuestro lugar en la vida. Quien se relaja se queda atrás y desaparece.

El problema es que esa lucha constante genera ansiedad. Al menos en algunos individuos. Quizás los menos adaptados a ese cambio constante. Tipos como yo.

A esto lo llaman la Hipótesis de la Reina Roja. Y lo aplican a la lucha armamentista y a la evolución de las especies. Lo podéis leer aquí.

14 noviembre, 2014

Estravagancia.

Hace muchos años me hice una decoloración del pelo y lo teñí de rojo. Por la calle, de cada tres personas me miraban cuatro. Yo tenía entonces treinta años y era el profesor moderno del instituto.

Todos los años, en algún momento me vuelve la ocurrencia de repetir, ahora con cincuenta y cuatro años, pero nunca lo llevo a efecto.

El otro día volví a desechar la idea, esta vez con un motivo de peso. Cuando vuelva dentro de un mes al psiquiatra no quiero que piense que estoy loco.


:)

13 noviembre, 2014

Otra tontería.

Busco en internet información sobre antidepresivos y sexualidad. Parece que estos medicamentos pueden afectarme negativamente. 


Ahora mi prioridad es la paz, posibles daños en ese campo me dan igual. Iba a decir que me la traían floja, pero no quiero mentar la soga en casa del ahogado.

12 noviembre, 2014

Yo público y yo privado.

En mi libro de inglés (en el que estudiamos en la EOI) hay un tema que habla de grafología. Algunos rasgos de la firma mostrarían distintos aspectos de nuestra la personalidad. Por ejemplo, la distancia que hay entre el nombre y el apellido nos hablaría de si hay mucha separación entre el self público y el self privado. Me da lo mismo si la grafología es fiable o no. Pero nunca había pensado en esto de que pudieran existir dos “yoes” diferentes. Quizás porque yo no hago mucha separación entre uno y otro. Me sale ser el mismo siempre. No sé si es bueno o malo pero no me esfuerzo para mantenerlos separados. A excepción de con mis alumnos de segundo de la ESO, los más pequeños que tengo, ante quienes intento ser un profesor serio y exigente, con los demás soy bastante espontaneo. Si todos los mayores leyeran este blog no se extrañarían demasiado. Con excepción de algún detalle todo les parecería en mi línea habitual.

Por un lado tiene sentido mantener separados el ámbito público y el privado. Del mismo modo que en el lenguaje hay diferentes registros. Mi tendencia es a creerme un embustero si represento un papel,   aunque soy consciente (teóricamente) que representar un rol no es mentir, sino simplemente cumplir con lo que es tu deber en ese momento.

Tengo dos direcciones de correo diferentes, una para alumnos y otra la de loiayirga, que es la personal. Peo para cuestiones administrativas en el instituto y con mis compañeros de trabajo uso la personal. Me he arrepentido de esto último pero es demasiado tarde para borrar el rastro de la dirección de loiayirga. Y ya no lo intento. Mezclar el yo privado con el público te hace más vulnerable, no hay barreras, no hay defensas. Si alguien quisiera perjudicarte sería más fácil. Por otro lado, te protege de un tipo de ataque muy peligroso que consiste en mostrar a la luz pública lo que mantienes escondido.

Si todo está a la vista… nadie puede desnudarte. 

07 noviembre, 2014

Nada más práctico que una buena teoría.

Enseñando se aprende. Hace años me tocó ser coordinador de convivencia en un instituto y como me propuse dar unas charlas a los alumnos sobre asertividad, estudié sobre ello.

Es curioso que durante esa temporada yo mismo fui mucho más asertivo en mis clases porque tenía en mente el asunto y me servían además aquellas técnicas que había aprendido.

Ahora estoy pensando tomar algunas clases sobre el tema, pues creo que me vendrían bien. Pero hay una técnica que aprendí entonces, que sigo utilizando con los alumnos y que es infalible. Es la del disco rayado. Mandas cambiar a un alumno de sitio y se resiste. No siempre sucede así, en mi centro muchos se cambian inmediatamente. Pero otros se resisten, tozudos, varias veces, con excusas: que ya se van a portar bien, que no tienen el libro y tiene que compartirlo, que por favor no lo coloques solo.

Hace años, después de insistir dos veces me cogía un cabreo morrocotudo, me ponía a chillar como un loco y el alumno obedecía sorprendido, asustado y humillado. Con el disco rayado, solo tienes que repetir la misma frase tantas veces como sea necesario. “He dicho que te pongas en aquella mesa”. Y ante su negativa repetirla de nuevo. Y de nuevo. Y de nuevo. ¿Cuatro? ¿Cinco veces? Las que haga falta. Como ellos no conocen la técnica terminan cediendo pronto. No pierdo más tiempo que antes, al revés, esto es mucho más rápido, porque la ira se apoderaba de mí durante largos minutos incluso después de que el alumno se había cambiado de sitio.

Para hacer las cosas no basta querer, hay que saber.

Cosas como estas, ser asertivo, identificar los propios sentimientos, identificarlos en otros, gestionar el desánimo, motivarse a uno mismo, hacer amigos, todas son cosas que se pueden aprender y enseñar. Y que podrían enseñarse y aprenderse en la escuela, siempre que hubiera profesionales cualificados. Debatimos sobre esto en el blog de Cristina hace tiempo. Aquí y aquí.

26 octubre, 2014

El último día del verano.

Esta entrada viene de aquí. 
Lo que vais a leer lo escribí a comienzos de septiembre. A mediados. Lo escribí en dos días. Lo comencé a escribir antes de ir al médico y lo terminé una vez que ya me había recetado Escitalopram 10 (un comprimido) y Lorazepam (medio por la mañana y medio antes de dormir).

B, el amigo médico con el que paso el verano, me ha convencido de que depresión y ansiedad son lo mismo, o caras de una misma moneda. Por esa razón cuando se quiere tratar la ansiedad a largo plazo se prescriben antidepresivos.
Hace unos días tomé una decisión muy importante en mi vida. Voy a tomar antidepresivos. O de otro modo, voy a ir al médico para que me los recete.
El verano pasado terminó con una frase contundente de mi mujer. “Estás de psiquiatra”. Esto no era un insulto, o no solo, era un diagnóstico. Entonces lo tomé como un exceso verbal, que no son extraños en ella, al fin y al cabo la frasecita  había sido pronunciada dentro de una discusión en la que hacíamos balance del verano.  Aquel mismo verano mi amigo B. dijo que yo era un ejemplo claro de TAG (Trastorno de ansiedad generalizado). Pero lo que no dijo es que debiera medicarme. Cuando yo le preguntaba sobre eso él siempre insistía en la autonomía del paciente. Si tú llevas una vida con la que estás a gusto y crees que no lo necesitas no te mediques, si por el contrario te sientes insatisfecho con ella y quieres mejorarla hazlo.
Este verano terminó con una cena en casa de unos amigos en la que, sin motivo, no solo monté un pollo sino dos.
Primero me empeñé en cantarle las verdades del barquero a un amigo, lo que llevó a que mi mujer se enfadara conmigo y se fuera. Tras mis disculpas por haber estropeado la noche la cena continuó y en el fragor de la charla volví a estropearla por segunda vez.
Les planteé el problema de las tres puertas y como se resistían a admitir como verdadera la solución correcta les mostré su error con tal desprecio y tanta chulería que uno de ellos (es un conocido y casi no hemos tratado) se levantó con la actitud amenazante del que te va a partir la cara. Cierto que yo le había dicho que no se atrevía a apostar dinero porque no tenía huevos. Como no soy físicamente violento, verbalmente puedo serlo mucho, me di cuenta de mi error y a partir de ese momento rectifiqué.

Aquella cena hizo que se encendieran todas las alarmas. Esa tarde, con la intención de que no sucediera lo que sucedió me había tomado medio orfidal. Me cuesta creerlo, monté la escena más fea de todo el verano estando “tranquilizado”. Desde ese día tengo la seguridad de que algo no va bien en mi vida. Ésta puede ir mejor si tomo pastillas. Por eso decidí ir al psiquiatra y ya me ha recetado un antidepresivo y (mientras este hace su efecto) un ansiolítico. No considero que esto sea una crisis pasajera, creo que es un problema estructural. Pero ya veremos. De momento solo lo sabe mi mujer. No quiero decírselo a nadie porque parece que es hacer más grande la enfermedad.


Siempre he tenido un prejuicio. Si no tomas pastillas no estás enfermo. Si las tomas sí. Para mí solo existían esas dos posibilidades. He descubierto que existe otra: que tengas problemas y estés sin medicar. Esto es lo que no quiero que me suceda. Y me he resignado a aceptar mi condición de enfermo. Lo hago como quien se rinde. Tengo miedo de perder con las medicinas algo de ese genio, que también le da gracia a la vida. Aún tengo soterrada la creencia de que podría sujetar mis nervios por mí mismo. Embridarlos, como se supone que he hecho este curso pasado, que no tomé pastillas habitualmente. Pero es una creencia falsa. Algo que debo desterrar. Llevo mucho tiempo viviendo en la cuerda floja. Creo que a partir de ahora voy a vivir mejor. 

25 octubre, 2014

feliz


Estoy feliz en este momento de mi vida. Mi madre está cada vez peor pero parece que ya lo he asumido. Mi horario está bien, me gusta mi trabajo en el instituto, disfruto dando clase aunque a veces me parezca agotador, estoy satisfecho con las asignaturas que tengo que dar y tengo muchas ideas para hacer la clase más creativa y que aprendan más. La relación con mis compañeros es buena incluso cuando pienso en algún momento de tensión que he tenido con alguno. Hoy he pasado la mañana andando por la sierra con un puñado de ellos y mi mujer. Ahora ella y yo nos hemos quedado solos en el camping de Sotoserrano y me cuesta imaginar una tarde más feliz.

Las horas del día no me dan para todo lo que querría hacer pero lo acepto. Acepto no leer más, (tengo montones de libros picoteados) acepto no encontrar tiempo para estudiar inglés aunque vaya a las clases (este año me he vuelto a matricular en quinto, el año pasado no lo hice aunque no abandoné la charla semanal con tres de mis contactos por Skype), me gustaría poder escuchar uno tras otro todos los podcast de Buscando Leones en las Nubes, mi mujer esta mucho más contenta con mi conducta recientemente y yo estoy mucho más optimista sobre el futuro de mis hijos. Mi hija hizo prácticas dos meses en OndaCero este verano, y ahora compagina las clases con dos días trabajando en la Cope de becaria, sin cobrar un duro pero aprendiendo. Mi hijo está completando sus estudios, con sus contabilidades y esas cosas de las que no entiendo nada. La vida no es objetivamente mejor que el curso pasado pero sin embargo estoy mejor. Mucho mejor.

No sé si tendrá que ver (es irónico) con que para combatir en serio mi ansiedad congénica, llevo tomando antidepresivos desde hace un mes y medio.

21 noviembre, 2013

Novedad.


Hay personas que necesitan vivir cosas nuevas cada cierto tiempo. Yo no. Yo soy feliz con las cosas que ya conozco y no quiero ampliar mis horizontes. O no quiero ampliarlos de determinado modo.
Por ejemplo, voletus. ¿Habéis comido voletus? Yo no los había comido y había vivido 53 años feliz sin hacerlo. ¿No podía haber vivido feliz otros cincuenta? A mi mujer le gusta la novedad y como en Arenas la gente consume setas no me quedó otro remedio que comprar, por encargo suyo, un kilo (15 euros)  y luego limpiarlo con ella.

Calabaza. Por lo visto ahora es la época de las calabazas y en los encuentros de caravanas la gente te ofrece calabazas. “Tengo una muy grande. ¿Quieres una poca?" A mi suegra le gusta y apruebo que mi mujer le lleve calabaza siempre que pueda. Lo que no entiendo es qué necesidad tengo yo de incorporar la calabaza a mi dieta. Pues nada, mi mujer quiere hacernos, a los niños y a mí, felices cocinando una crema de calabaza.

Macarrones. A mí me gustan los de toda la vida. Mi mujer se cree que nos hace un favor si nos los trae de colores o en forma de lazo. Ni a mi hijo ni mi nos gusta cambiar, pero ella se empeña en la novedad. Si lo hiciese por ella lo entendería, pero es que a veces no los come ella y  cree que nos hace un favor a nosotros con el cambio.

Mangaroca. El otro día alguien llevó un licor nuevo a un encuentro de caravanas. Se llama así, no lo he probado ni ganas tengo.  Pero ya tengo tres botellas en casa porque mi mujer no se priva de nada. Culo veo, culo deseo.

Todo cambio te distrae de lo fundamental. Me gusta disfrutar de aquellas cosas que conozco de siempre. La novedad me estresa. ¿Es algo malo si me gusta disfrutar hasta el hartazgo de las comidas de siempre y las cosas de siempre?

Pascal  escribió que "La desgracia del hombre se debe a que no quiere permanecer tranquilo en su habitación." La eterna necesidad de distracción nos pierde.

11 noviembre, 2012

Bienes y significación social

Mi hijo, hace muchos años, cuando estaban de moda unos juguetitos electrónicos japoneses, mi hijo contaba que había Tamagochis falsos y preguntándole yo que cual era la diferencia entre un tamagochi falso y uno auténtico me contestó muy seguro: "Si tienes un tamagochi falso los otros niños se ríen de ti y te dicen: ”no es el auténtico, no es el auténtico”". Mi hijo no sabía señalar diferencias objetivas entre ambos pero sí sabía cual era la repercusión social. No recuerdo la edad pero sí que me pareció muy pronto para haber aprendido ese carácter social del placer. El placer de los bienes materiales no es solo es el que estos nos procuran sino el disfrute de su significación social. Ella nos recuerda: “tú tienes este bien exclusivo porque lo vales”. Parece que este sentimiento es algo de los adultos pero por lo que contaba mi hijo no.


Mi hermano me escribía el otro día la siguiente anécdota.

SpanishNERF es una popular marca de pistolas y escopas que disparan balas de goma-espuma y que anuncian frecuentemente en TV. Rui tiene una que le regalaron y juegan mucho con ella. Rui acompaña a MA a elegir una para Noé por su cumpleaños. Rui se impresiona con una más espectacular pero de marca no conocida y acaba convenciendo a MA, que se resiste, de que a Noé le va a gustar y es mucho más barata (porque además está en oferta).

Noé recibe su regalo completamente feliz: ¡Qué guay, una NERF-Gun!...

Rui: No es una NERF-GUN, es otra que estaba de oferta y sólo costaba 7 libras.

Noé: ¿Por qué estaba de oferta?

Rui: Porque no la compraba nadie.

Noé: Y ¿por qué no la compraba nadie?

Rui: Porque no le gusta a la gente

Noé completamente feliz: ¡Qué guay! ¡Qué guay!



Inocencia total.


Se ve que mi sobrino aún disfruta las cosas por sí mismas. Con independencia de su significación social. ¡¡Privilegio infantil!!

Spinoza decía en su Ética:
Si imaginamos que alguien ama, o desea, u odia algo que nosotros mismos amamos, deseamos u odiamos, por eso mismo amaremos, etc, esa cosa de un modo más constante. Si, por el contrario, imaginamos que tiene aversión a lo que amamos, o a la inversa, entonces padeceremos fluctuación del ánimo.
La afirmación aún no vale para mi sobrino.


06 octubre, 2012

Agustín García Calvo, una antigua amiga y yo.

Si alguien quiere leer una buena traducción de la apología de Sócrates no creo que encuentre una mejor que la que aquí recomiendo.


Se trata de la de Agustín García Calvo.

Agustín García Calvo fue expulsado de su cátedra en la Universidad por Franco junto con Tierno Galván y Aranguren. Alguien dijo que Franco había cogido un representante de tres sectores que tenía en frente. Los católicos de izquierdas (Aranguren), los socialistas (Tierno) y los anarquistas.

Pensando en esa frase hoy en día me hago tres preguntas:

1. ¿Había un sector significativo dentro del catolicismo que le hacía frente al régimen? Me respondo. Algo había, si no hubiera sido así no se entendería aquello que decían los fachas de” Tarancón al paredón”.

2. También me pregunto: ¿Pero hubo realmente una oposición socialista al régimen de Franco? ¿O más bien serán verdad aquel chiste que contaban cuando se cumplieron 100 años del nacimiento del PSOE: “100 años de honradez y cuarenta de vacaciones”? A esta pregunta retórica no me atrevo a responder.
Me temo que la respuesta es la misma que a la primera. Oposición había pero Franco se murió en la cama.

3. ¿Ha habido realmente anarquismo en España? Como mi ignorancia sobre la importancia de la CNT durante la II República y durante la guerra es enorme tengo que agarrarme al asambleísmo del 15M y respondo afirmativamente. El asambleísmo del 15 M, que huye de lideres y respresentantes personales es realmente de raíz anarquista.

Sin leerla aún no me cabe duda que será García Calvo quien mejor habrá puesto en castellano a Platón y quien mejor habrá sabido mostrar sus razonamientos y sus ironías.

Tengo que darle las gracias a Maripe. El blog a veces te da éstas alegría. Tenía noticia de que en la primera época de Patatitas Pochas leyó el blog pero no sabía que también me sigue en la segunda. Ha sido ella, que es de Zamora, como Agustín García Calvo, la que me ha mandado por mail su versión. Poco menos que pide disculpas por entrometerse en mi correo. No sabe que la mayor alegría de un bloguero es que lo que escribe tenga alguna repercusión. Aunque en este caso se trate de decirme que ella leyó ya la Apología hace muchos años.

En su breve mail, como el que no quiere la cosa M. lanza una crítica mortal al sistema educativo. No le he pedido permiso a ella para reproducirlo aquí su mail pero juzguen , juzguen ustedes mismos la andanada que le suelta a la educación.


“…es enviarte una versión de la Apología que yo leí hace ya muchos años y que me entusiasmó. Aunque no sirviera para que continuara leyendo ni más ni mejor a Platón ni ninguna otra cosa, sirvió sin duda para descubrir, y no olvidar ya jamás, que se puede uno deleitar y mucho con lecturas que se suelen considerar periclitadas. ¡Lástima que uno no consigue prácticamente nunca convencer para vencer las resistencias que la gente tiene a leer este tipo de libros! Creo que la educación sirve, y no poco para, desanimar a los niños a entrar en ellas y ese desánimo ya no les abandona nunca.”





15 septiembre, 2012

Vida, vida digital y un blog que cumple un año.

“El traje nuevo del emperador” cumple años. O mejor dicho: un año.


Su autora se llama Cristina, es licenciada en física, tiene un trabajo desconocido para mí, y recientemente terminó la carrera de magisterio. Ha llegado a la conclusión de que trabajar en educación sería lo que le gustaría, lo que sucede es que no están las cosas muy fáciles para entrar.

Su blog, nació como un trabajo de clase y habla de educación y didáctica. Su título indica la visión crítica que tiene de la educación y/o la pedagogía actual. A mí me resulta interesante y lo sigo con ganas. Además hay otra razón: ella le ha prestado atención al mío. Políticamente estamos distantes pero hemos encontrado un terreno común en el que podemos confrontar puntos de vista tranquilamente sin pensar que el adversario político es un necio, o un malvado o cosas semejantes.

Y es que mi idea del mundo de los blogs no tiene tanto que ver con ideas como con personas. Tras un blog hay un ser humano. Y cuando pones suficiente atención puedes “verlo”. Y eso permite que cuando recibes un comentario en el blog te sientas acompañado. Sientes que alguien te escucha. Y todos necesitamos que alguien nos escuche. Que alguien se tome tiempo para leer lo que escribimos nos alegra y que se tome tiempo en responder por escrito, que exige mucho más esfuerzo que el que requiere responder oralmente en una conversación normal, mucho más.

Según su marido, María, amiga en la vida real, me lee. Eso me alegra. Aún me alegraría más si alguna vez dijera algo. Que su marido no me lea me entristece, pero eso es otra historia.

Pseudópodo, con quien también he hablado de este tema, insiste mucho en el contenido de las ideas, en el interés que tenga en sí mismas, no tanto en quién las dice ni en la relación que se establece entre dos personas al hablar. Y lleva razón, es claro que eso es muy importante pero muchas veces se habla con el amigo no por lo que tiene que decirnos sino para “escuchar su voz”. La primera vez que escuche esto me pareció una tontería pero luego me he dado cuenta de que es verdad. Hablar con alguien es intercambio de información pero a la vez es, también, “estar con alguien”, aunque solo se esté hablando del tiempo.

Para mí no hay escisión entre el tiempo que pasamos en la red (escribiendo o leyendo a otros) y el tiempo en que no lo hacemos. Como no hay escisión entre el tiempo que paso con un amigo hablando por teléfono y el tiempo que hablo con él cara a cara. Hay unos condicionantes propios del medio pero en ambos casos se trata de la misma relación y la misma vida. Eso al menos me pasa a mí. Quizás hay otro condicionante. Yo hago intercambio inglés-español con la misma gente todas las semanas (siete u ocho contactos). Hablamos por Skype y nos vemos las caras. Con algunos ya he tenido encuentros en persona pero con otros no, aún así, con todos mi relación es “personal”, es decir, aunque lo que hacemos es practicar un idioma, en esa práctica estoy tratando con “alguien” al que termino conociendo bastante a base de hablar y hablar. Yo aprendiendo inglés… he hecho amigos. Y tomen esta palabra en su sentido amplio y con todas las reservas que quieran.

Cuando yo estoy en Skype hablando con alguien ¿Dónde dirían que estoy? ¿En la red o en mi cuerpo mortal?

Navegar en internet no es una vida diferente, es una parte de la vida.

También es cierto que alguna vez en esas relaciones personales digitales me he encontrado en Internet con un trampantojo. Quizás la red se preste un poco más a la mentira, pero no creo que mucho más. El que es mentiroso fuera es mentiroso dentro. Y también en la vida corriente encontramos mentirosos, o estafadores o simplemente fantasmas.

En fin, felicidades a Cristina por su primer año de blog, decirle que estoy muy contento de haberla encontrado y QUE CUMPLAS MUCHOS MÁS.

Y aquí hay otra entrada relacionada con ésta de cuando veía más división entre mí y Loiayirga.

18 agosto, 2012

Lo que tengo y lo que falta.

Este curso mi hijo ha terminado sus estudios de empresariales. Le ha llevado cuatro años lo que es una carrera de tres pero estoy contento. El primer año, tras sus resultados, había aprobado exactamente la mitad de los créditos que correspondían al primer curso. Con aquel ritmo tardaría en sacar seis años una carrera de tres. Ni que se tratara de una ingeniería. Al final parece que las cosas han ido mejor de lo que se podía esperar.


La relación con los hijos nos ayuda a conocernos más. Él me reprocha, nos reprocha a su madre y a mí, que nunca estamos contentos, que siempre queremos más. Lleva razón. Una vez que se alcanza un horizonte nos marcamos otro y parece que nunca se llega.
Si no aprueba le reprochamos que no apruebe, y cuando lo hace nos disgusta que sea con notas bajas, justitas.
El día que se examinó por segunda vez de su carné de conducir yo no tenía nada claro que aprobara. Si no lo hacía teníamos que pagar de nuevo. Aprobó, y me alegré. Pero no pude evitar pensar para mis adentros: “A ver cuando puede pagarse la gasolina”. Es decir, en lugar de celebrar lo conseguido, sufrir por lo que aún no se ha logrado. Llorar por lo que falta en lugar de congratularse de lo que tengo.


Quiero curarme de este vicio pero no sé si lo conseguiré.


Ahora tendría que estar muy contento pero estoy lleno de nerviosismos y de temores. Os explico porqué. Hace ya unos meses el hombre nos dijo que una de las posibilidades que barajaban su novia y él para el próximo año era irse a Estados Unidos. Un primo de ella vive en Saint Louis (Missouri) y los había invitado a ambos a que fueran a vivir a su casa a aprender el inglés. Nada nos gustaba más a su madre y a mí que aquello, pero él, que es muy poco aventurero, que todo lo tiene que tener controlado, que le asusta y le disgusta lo desconocido, le había dicho a su novia que NO.
Hace unos días nos ha dicho que sí. Que quieren irse.

Yo tendría que estar botando de contento. Y tengo que reconocer que en un primer momento me alegré mucho. Pero enseguida apareció el vicio que me impide vivir feliz. Ya me estoy lamentando de “las carencias”. Me gustaría que ya se hubieran puesto a repasar el inglés que saben del bachillerato, que ya estuvieran haciendo los trámites para el visado, que él tuviera una actitud más dispuesta y ambiciosa.

¿Por qué no puedo estar SENCILLAMENTE CONTENTO de que haya tomado una decisión que considero acertada?
¿Por qué no puedo suponer que las cosas irán bien en lugar de poner el foco y la lupa en los mil obstáculos (sobre todo obstáculos internos) que tendrá que salvar mi hijo si quiere realmente aprender inglés?

25 julio, 2012

Mi padre y las ganas de vivir.

Mi padre está viejo. Nació en el año 21. Está muy bien de salud, puede andar, pintar (era profesor de dibujo y pintura), comer de todo, leer. Pero le pican los ojos (síndrome de ojo seco) y le escuecen. Eso le amarga la vida. No hay colirio ni remedio que le alivie y siempre se está quejando de los ojos. Le decimos que a los 91 años es lo mínimo que se puede tener pero eso no le consuela.


Mi padre tiene un miedo terrible a morirse y es eso lo que le hace sufrir tanto con los ojos. Yo creo que es una especie de somatización de su miedo a la muerte que por fuerza sabe cercana.

A mi padre no le escuecen los ojos si está pintando muy concentrado y tampoco cuando hablas con él de sus cuadros y sus cosas. Al hombre le gusta como a todo el mundo que la gente se ocupe de sus cosas. Pero los hijos estamos pendientes de nuestra vida y no le hacemos mucho caso.

Hace dos semanas mi padre perdió prácticamente la visión del ojo derecho. El médico le ha explicado que se trata de una especie de infarto. El ojo deja de ser regado por la sangre y pierde la visión. No se puede hacer nada. Él solo en ocasiones puede recuperarse pero no le han dado muchas esperanzas.

Lo que quería contaros precisamente tiene que ver con la visión.

Hoy, mi mujer y yo íbamos a pasar con el coche justo por delante de la puerta de su casa cuando vimos a mi padre salir de ella. Nos acercábamos lentamente al semáforo y nos tocó parar de modo que podíamos verlo desde dentro del coche a cierta distancia sin que él nos viera a nosotros y pudimos observarlo el minuto y medio que tardaba en abrirse el semáforo.

De repente mi padre se paró en seco. Le dije a mi mujer “se ha olvidado algo”. Pero entonces vi dos chicas jóvenes con falda y brazos desnudos que caminaban en dirección contraria a la suya. Como me conozco y se que de tal palo tal astilla le dije a mi mujer “se ha parado para ver a esas dos”. Las chicas avanzaron tranquilas los metros que las separaban de mi padre que no eran muchos mientras mi padre apoyado en su bastón las esperaba mirándolas fijamente. Cuando pasaron a su lado fue volviendo lentamente todo el cuerpo junto con la cabeza hasta quedarse casi de espaldas mirándolas marcharse. Luego continuó su camino despacio aunque aún echó una echó una última mirada atrás.

Mi mujer se reía mucho. Y me hacía reír a mí.

Parece que aún sabe disfrutar las pequeñas alegrías de la vida. Y eso que solo tiene ya un ojo.




Entradas relacionadas: Primavera, Play with me? 

14 abril, 2012

¿ENFERMOS? Entrevista con un psiquiatra II.

No sé si lo conté ya pero este verano hablaba yo con un amigo médico y le contaba mi experiencia de la primavera pasada: que había llevado muy bien el final del segundo trimestre y un viaje con mi familia gracias al tranquilizante que había tomado durante quince días  por prescripción médica.
Le preguntaba si no me vendría a mi bien tomar tranquilizantes de vez en cuando, con más alegría.
Me explicaba que una cosa es tomar un tranquilizante algún día y otra es tomarlo habitualmente. Si esto era así lo que debía tomar era un antidepresivo.  Algo parecido me confirmaba mi hermano. Según parece son más adecuados para tratamientos largos. Pero luego añadía algo que te desanimaba. Aunque su hija los está tomando y creo que su madre ya anciana también decía algo así como necesitaba tomarlos alguien cuya vida era poco atractiva y tremendamente insatisfactoria.
La conclusión que yo sacaba era que si me animaba a pedirle antidepresivos a un médico estaba admitiendo que mi vida era triste, gris, poco interesante. Si no lo tomas no es garantía de tu vida sea buenísima, pero si lo tomas está claro que no lo es. ¿Comprendéis?
Pero volvamos a escuchar a Tobeña, el psiquiatra del post anterior:
“El peso de esta tradición será difícil de erradicar. (Se refiere a la tradición que considera que con las drogas somos menos libres.) El paradigma es Huxley: el mundo contemporáneo será un mundo de esclavos felices por las drogas, pero, en definitiva, súbditos menos libres que los antiguos, que no las usaban y que tenían que cultivar la dureza, la resistencia, el carácter, el temple, para aprovechar las buenas rachas e instruirse para hacerse fuertes en las malas. Y esto hace a los hombres libres de verdad. Los que lo resuelven a base de acudir a píldoras quizás piensan que son más libres, pero en definitiva son más esclavos. Pero este tipo de razonamiento falla cuando se aplica a la gente que sufre limitaciones severas y que ni siquiera tiene acceso al abanico de posibilidades que ofrece la vida.”
A ver si me aclaro. ¿Está Tobeña de acuerdo con el paradigma de Huxley o no? ¿El razonamiento de Huxley es bueno pero (UNICAMENTE) falla cuando lo aplicamos a esquizofrénicos y demás trastornos severos?
¿Yo puedo vivir con tranquilizantes o por el contrario “cultivar la dureza, la resistencia, el carácter, el temple, para aprovechar las buenas rachas e instruirme para hacerme fuertes en las malas”?
¿Entendéis cuál es mi problema? Creo entender que por un lado se me dice una cosa y por otra todo lo contrario.
Por casualidad me he encontrado estos días con un video sobre el Día Mundial del Síndrome de Down.  Desde el primer segundo un Down nos dice que “Tengo síndrome de Down… pero no estoy enfermo”.
Me lo explicó un día un alumno. La palabra “enfermo” tiene dos significados. Uno se supone que es médico. El otro es social y significa que “algo está mal” en la persona. Ambos significados están mezclados y uno tiñe al otro. Por esa razón los homosexuales huyen de esa palabra como de la peste y parece que ahora los Down también.
En realidad es algo parecido a lo que me pasa a mí. Quiero poder tomar “medicinas”, porque las necesito, y la vez quiero que me digan lo imposible: que no por eso soy más débil, o menos libre o menos resistente. En una palabra quiero lo absurdo: tomar medicinas pero no ser/estar enfermo.



-----------------------------
Mis problemas de ansiedad mejoran una barbaridad con las vacaciones. En Valencia me olvidaba de tomar la media pastilla de la comida. Y no pasaba nada. ¿Sabéis lo que significa que te olvidas de tomar la medicina? Que no notas la enfermedad.
Hoy, un nuevo paso. Olvidé tomar la de por la mañana. Por la mañana me acordaba SIEMPRE. No me había pasado nunca desde que empecé. Ni un solo día me olvidaba de que estaba ansioso. Tampoco hoy ha pasado nada sin tomarla por la mañana ni por la tarde. Tomo la de dormir, eso sí. Sigo enfermo pero mejoro paso a paso. Mañana por la mañana tomaré la dosis prescrita. No penséis que voy a desobedecer al médico, pero está claro que mejoro claramente.

07 abril, 2012

ENTREVISTA CON UN PSIQUIATRA

Encuentro a través de Tercera Cultura una entrevista con el psiquiatra ADOLF TOBEÑA.

Explica cosas que me interesan mucho desde hace muchísimo tiempo pero que en esta temporada de ansiedad y lorazepam me apasionan.

Copio algunos trozos y luego hago algún comentario. El subrayado de sus palabras es mío.

“Además, la psiquiatría no está bien vista porque los remedios que usan los psiquiatras modernos, básicamente pastillas, remedios químicos, con excepción de algunos tratamientos electrofisiológicos, también son vistos como una pérdida de libertad. El pensamiento moderno, la aproximación típica de la modernidad, es que perdemos libertad si, en vez de dar el gobierno de la autonomía personal a la voluntad individual, la ponemos en manos de muletas químicas.”

“Por lo tanto, hay un doble origen para la percepción inadecuada de la psiquiatría: se ocupan de cosas que provienen quizás de los espíritus demoníacos o maléficos y, cuando se intenta poner remedio, se hace a expensas de pérdida de libertad. Por los dos lados está situada en un territorio conflictivo. Es difícil que la psiquiatría llegue a tener buena prensa, porque la solución de los problemas viene, en la percepción general, a expensas de la pérdida de autonomía, de la libertad personal. Y claro, no hay nada más preciado por los humanos que la autonomía y la libertad personal. Pero esto es un error conceptual grave, porque los remedios que la neuroquímica y la neurobiología sofisticada ponen al servicio de los psiquiatras clínicos no llevan a la pérdida de libertad, sino a la ganancia de libertad para los pacientes. Es exactamente a la inversa.”

Aunque una parte de mí se resiste a aceptar esta tesis y está anclada en la vieja visión hay  un yo que está absolutamente de acuerdo. El viaje a Nueva York el año pasado con mi familia yo lo viví tomando traquilizantes -en aquel caso algo muy suave tranquimazim 5, creo recordar - y les hice a todos el viaje mucho más agradable de lo que hubiera sido de no tomarlos. ¿Era mi yo auténtico el que estaba allí?, claro que era yo. Era yo pero de buen humor, osea recién comido. Yo soy yo con la barriga llena y también lo soy antes de comer –y les puedo asegurar que bastante más desagradable si la comida se retrasa arbitrariamente y no he tomado ningún tipo de aperitivo. ¿Qué necesidad tenía mi familia de soportarme durante todo el viaje con un humor de perros?

“Pero el otro factor también toca un territorio que es fronterizo y difícil de cambiar, porque está justo en la dualidad mente/cuerpo o alma/cuerpo. En definitiva, la psiquiatría se encarga de corregir los desbarajustes del magín, es decir, de aquello que gobierna la conducta y el pensamiento. Y nos gusta pensar que somos absolutamente libres y con una infinitud de posibilidades. Es fácil caer en la tentación de pensar que si te colocas bajo la esclavitud de un compuesto, de una molécula, eres súbdito de esto, y ya no gobiernas parte de tu autonomía. Hay una parte que depende de esta muleta que te han colocado. Pero a la gente que sufre limitaciones del control le estás aumentando sus posibilidades de tomar decisiones, de elegir entre diferentes opciones, de tener más campo abierto a establecer relaciones, a vivir experiencias, a volver a disfrutar del trabajo, del juego, de las amenidades de la vida…que en definitiva es de lo que se trata.”

Tobeña habla de los casos más extremos (esquizofrénicos, depresivos severos), pero creo que también vale para los casos más suaves como es mi caso con la ansiedad.

Hace mes y medio yo tenía una ansiedad horrorosa. Es como si tuviera que hacer muchísimas cosas pero la angustia de querer hacerlas todas a la vez o el miedo de no poder hacerlas todas me impedía centrarme e irlas resolviendo una por una. El lorazepam (y tres días sin ir a trabajar) me permitieron volver de algún modo a mi ser. Cada mañana tenía una energía superior a la normal (el miedo nos hace correr más deprisa) pero podía canalizarla en las tareas del día. Mi comportamiento no se desordenaba, podía ejecutar con firmeza pero sin una agresividad peligrosa todas las tareas del día.

Pondré un símil. Es como si tuviera que andar a la par que un grupo y mi propio dinamismo me obligara a acelerarme y separarme y adelantarme en la marcha constantemente. Las pastillas eran como una mochila pesada que me obligaran a andar al paso de todos. Esa mochila no me quita libertad. Yo quiero andar al paso del grupo. Mi situación personal o mi propio carácter o lo que sea me acelera y me separa del grupo. Cargar con la mochila me permite hacer lo que quiero hacer. Lorazepam me da más libertad, no me la quita.


--------------
Hay una parte de la entrevista que me parece un poco contradictoria con todo esto. Pero eso para otro día que ahora tengo que ir a ver con mi familia la ciudad de las Artes y las Ciencias.

Me gusta mucho desde el punto de vista arquitectónico la torre de control del edificio la Copa América.

Intimidad y publicidad.

Leo una entrevista con un experto en redes sociales en Internet. La recomienda Arcadi Espada.

Yo soy un bocazas. Me gusta contarlo todo. Me gusta no tener secretos. Lo mismo puede ser almorranas, sexo que pastillas para dormir.

El problema es que tengo una familia a la que a lo mejor le disgusta tanta publicidad. El problema es que soy un profesor de adolescentes y a lo mejor hay padres que conociendo determinados datos no me consideran buena compañía. No es que yo sea muy raro ni peor que los demás profesores, lo que sucede es que soy menos discreto. Yo querría tener un pequeño público (o grande mejor) al que poder contar todo pero sin que interfiriera en mi vida real. ¿Es eso posible?

Es curioso. Pseudópodo no revela su identidad pero en su blog no cuenta nada "íntimo" que pudiera perjudicarle en su trabajo. O así lo entiendo yo.
Sin embargo yo hablo de más con el nick de loiayirga y no escondo demasiado mi persona.

EN la entrevista a Jeff Jarvis leo lo siguiente.

P. También se da el caso de los que hacen un uso impulsivo de redes sociales, ¿cuándo se considera que algo ‘sobrecomparte’?
R. Uf, hubo una persona que me acusó de hacerlo una vez, que me callara ya. Es posible que así sea, pero quizá esa persona tuviera un problema de ‘sobreescucha’. En este entorno nada es obligatorio. Lo que podría haber hecho es dejar de seguirme. También es cierto que hay quien comparte algo demasiado íntimo y después se arrepiente; ha ‘sobrecompartido’. Hay que pensárselo bien antes de publicar algo muy personal.

A mi me gusta hacer de la necesidad virtud. Hazte fuerte en la debilidad. Que tu fuerza no dependa de las murallas que esconden tus armas. Fuera murallas. Supongo que es un imposible.

- De joven, a los ventiuno, tuve que ir al psiquiatra a tratarme una depresión  ¿Por qué no contarlo a todo el mundo y sentirte alguien especial en lugar de esconderlo como una tara vergonzosa?

- Estoy casado y quiero seguir con mi mujer pero deseo a otras muchas mujeres y me gustaría poder estar con todas (no es bueno exagerar, pongamos con la mitad). ¿Qué sentido tiene ocultarlo? ¿Es que acaso me pasa a mi solo? Amosanda.

- En fin, no sigo, que luego todo se sabe y hay gente mu mala.

En realidad solo hay una o dos cosas más de se esas que "no se pueden contar". Un día me arranco. Si no las he contado ya, que también es posible que lo haya hecho y ya me haya olvidado.
...................................
I am in Valencia spending some days with my family. We are alone in my sister in law's house. My wife, my son, my daughter and I.  We dont usually  share so time everybody together in Salamanca.  It is a hard challenge. Sharing our full time is not easy when we are not used to it. I hope to survive, but it won't be easy.
.........................
Hoy me ha dado por decir una tontería tras otra estando con mi familia. Como cuando metía comentarios uno tras otro en TierraLibertad sin parar. Es superior a sus fuerzas, al menos a las de mi hijo. He tenido que callarme. Mi hija ha aprovechado para meterme rollos sobre la muerte del periodismo de papel y el surgimiento de lo que ella llama el periodismo gráfico (el de Internet).

TAmbién he twitteado un rato.

La vida es hermosa, estoy de vacaciones y me voy a dormir.

26 marzo, 2012

Corrí y llegué.

Hoy fue un gran día. El día de mi primera media maratón.


Nunca había corrido 21 kilómetros, creo que lo máximo eran 17.

Se trataba de acabarla y lo he hecho. Pero no ha sido fácil.

Los últimos kilómetros me han costado bastante. Angel, uno de mism compañeros se adelantó en el 13 o así. Me quedé con Javier y otra mujer que corría a nuestro ritmo aunque era más joven. Nos contó que había corrido desde los trece años. Que en su adolescencia compitió contra Marta Domingez muchas veces.

El caso es que ella nos explicó su estrategia. Iba a ir tranquila hasta el kilómetro 15. Allí iba a beber agua (había abituallamientos avituallamientos cada cinco kms.) Y partir del 16, cuando le asentara el agua, iba a acelerar. Javier y yo aceptamos la estrategia.

Todo fue según lo previsto hasta el 18. Estabamos a punto de alcanzar a un mujer que iba delante y que ella se había marcado como objetivo. “No me gusta que me gane una que tiene el culo más gordo que yo”. Estabamos a punto de rebasarla cuando me di cuenta que debía aflojar. Se lo dije a ellos y ralentizé el paso.

El golpe que significó tener que dejar de correr a su ritmo fue matador. Me sentía muy cansado. El corazón, los pulmones. Me sentía agotado. Tuve tentanciones de retirarme. Era absurdo. Solo eran tres kilómetros. Empezar a correr solo era de algún modo un fracaso. Pero recapacité. Era mi primera media maratón y no tenía que hacer ningún tiempo. Iba a llegar antes de las dos horas. Solo tenía que seguir. Un grupo de cuatro personas me alcanzaron. Me adapté a su ritmo. Uno de ellos dijo que iba a tirar más deprisa y se alejó poco a poco.

Durante esos últimos kilómetros me dije a mi mismo que nunca intentaría una maratón completa. La media es suficiente para mi.

Cuando entramos en el estadio pensé en mi padre. Está viviendo con miedo sus últimos años de vida. Aceleré el paso un poco dentro de los que podía. “Papá, así se corren los últimos metros”.

EN el momento de llegar a meta me sentí desfallecer. Al parar casi me sentí peor que corriendo. Tuve que seguir andando un rato. Se aflojaron todos mis músculos. Casi me hago pis. Tuve que reprimirlo. Pilar me ofreció aguas y bebidas. Tomé una naranja.

En realidad no creí que me costara tanto al final. Lo he hecho y estoy feliz. He corrido a 5,35 minutos el kilómetro.

Enseguida sacaron unos tiempos provisionales: He hecho 1 hora 57:40- El primero creo que entró en hora y 8 u hora y cuarto.

Creo que mis compañeros hora y 55 y 56 respectivamente.

La ansiedad la tengo casi olvidada. Se presenta una semana tranquila de trabajo. En 10 o 12 días estamos de vacaciones. Creo que esto está superado. Los días serán ahora más largos de luz y poco a poco iré dejando las pastillas. Doy gracias a Dios por todo.

23 marzo, 2012

Descansar en la amargura.

En el blog de una inteligente estudiante de magisterio, Cristina, encuentro este video con el que me identifico plenamente. Dura menos de un minuto.

Algunas veces lo he dicho. Soy masoquista. Mi vida consiste en regodearse lamentandome de lo que he hecho mal, de lo que no he hecho, de lo que pude haber hecho. De lo malo que pasará y quizás pase.
Veo posibles peligros en mil sitios. Cuando no tengo males verdaderos me los invento.

Por otro lado soy un tipo eufórico y alegre. Con ganas de vivir y contento de estar vivo. Pero con esa otra cara sufriente, doliente.

En el video mi mujer está respresentada por Don Gato.
Sufro, sufro, sufro, sufro.

Por cierto, el blog me parece tan inteligente y con tanta madurez en las cosas que dice que me cuesta creer que realmente se trate de una estudiante de magisterio. ¿Pero qué sentido tendría fingir?