17 noviembre, 2017

Es mejor decir "sí".



Hace años leía yo a Pseudópodo defender una teoría pragmática de la verdad y no me convencía nada. No me parecía serio eso de que algo es verdadero (simplificando mucho) porque funciona y me conviene. Parece que hubiera una falsedad. Algo así como "ya sé que no es cierto pero me interesa creermelo".
Hoy en día cada vez me convence más esa actitud.
¿Qué sentido tiene creer como verdadero algo que te hace sufrir?
¿No es más lógico aceptar aquellas ideas que nos harán la vida más feliz?
No lo sé, tengo dudas.
Últimamente he tenido algunos problemas que para mí eran grandes.Eran grandes.
He rezado la oración del abandono muchas veces.
"Haz de mí lo que quieras, lo que hagas de mí te lo agradezco. Estoy dispuesto a todo, lo acepto todo."
Hay que estar muy loco para aceptar lo que te venga. Ya os conté que era una oración que daba miedo rezar. Pero por otro lado, si lo piensas, racionalmente, no existe actitud mejor. ¿Acaso serviría de algo resistirse?
Frank Jalics habla de ese dolor que a cada uno nos toca en la vida. La parte de dolor que te ha correspondido en suerte. Parece muy difícil y muy duro aceptarlo, pero ¿acaso podemos evitarlo renegando de él? Es costoso, cuando algo nos duele, aceptar que eso sea "bueno". Parece absurdo decir "sí" también al dolor. Sin embargo es precisamente la respuesta que menos daño nos hace. Parece muy duro ser Job, (es cierto, ¡qué difícil!) pero es muchísimo peor ser un Job envenenado, un Job que maldice. Eso sí que es horrible.

07 noviembre, 2017

Respuesta a Antonio. Cuando como, como; cuando duermo, duermo.



 El comentario de Antonio está en la entrada de ayer. Le contesto aquí.

Tus palabras están llenas de sensatez, Antonio. Si no fuera a vivir ningún día  más podría gastarme todos los ahorros hoy o tomar decisiones sin pensar en las consecuencias.
Lo que yo entiendo es que cuando se invita a vivir el ahora no se está diciendo "no pienses en las consecuencias y disfruta ahora" aunque es cierto que podría TAMBIÉN interpretarse así

Es más, los bancos y comercios suscribirían la idea alborozados: No te preocupes cuándo vas a pagar, DISFRUTA EL AHORA, pide el préstamo y compra YA. (Hace dos días llamaron por teléfono a mi hija para decirle que si quiere puede pedir un préstamo ¡y no tiene dónde caerse muerta!)

Ortega y Gasset ya decía que la vida humana es proyecto, "futurición". Vivimos volcados en el mañana y no puede ser de otro modo. Todo eso que dices de la evolución y la memoria y el predecir parece completamente acertado. El ser humano es el ser que proyecta, sin embargo creo que nos hemos pasado de rosca

No se trata de no planear (o prever para el futuro) o no aprender del pasado, el asunto es que hoy en día vivimos remordiéndonos y anticipando inútilmente. El problema quizás esté en ese INUTILMENTE. Pensar en el pasado puede ser bueno cuando investigas qué hiciste mal, pero reconocerás que no son pocas las veces que rumiamos y rumiamos hechos pasados para nada.  Y lo mismo anticipando el malestar futuro. Una cosa es planear las clases del lunes y otra completamente perniciosa y muy frecuente: arruinar la tarde del domingo por la amenaza del lunes.

Pero es que además cualquier proyecto convierte muchos actos en utilitarios. Quiero ir al camping de Tordesillas y como lo que quiero es estar allí, convierto el viaje hasta allí en algo puramente instrumental que vivo porque no me queda otro remedio pero que no disfruto, porque lo etiqueto como "no vida", sino el precio necesario para conseguir el futuro: mi estancia en el camping. Es decir, el ahora pierde su valor porque lo que estoy esperando es el el resultado, que llegará "después".  Y en múltiples ocasiones la felicidad, la vida, el objetivo, lo colocamos siempre en el "después"  y rara vez en el ahora.
"Disfruta el ahora", bien entendido, es una llamada a no dejar escapar ningún pedazo de vida. Te estás lavando los dientes, pero eso también es vida, estás limpiando el arenero de los gatos (y lo que buscas es el resultado de tu acción, no ese "ahora" en sí mismo) pero eso también es vida, vas andando hasta el Instituto, pero esos quince minutos también son vida. Limpias la cocina, tiendes, corriges exámenes, todas esas acciones me parecían despreciables antes, me parecían no-vida, momentos de los que me gustaría prescindir y sobre los que pasaba con prisa, pensando en otra cosa, despreciándolos, haciéndoles ascos.
Cualquier rato es digno de ser vivido y vivido con atención. Eso es lo que creo que quiere decir "vive el ahora". La felicidad es ahora o no es. No llegará cuando termine las clases de hoy o cuando llegue el fin de semana, o cuando esté jubilado. Claro que hay que hacer planes, no se puede vivir sino haciéndolos, anticipando, pero el disfrute de cada minuto es cada minuto, no en el futuro. Ni la molestia futura es real ahora (no sufras aún) ni el disfrute futuro está aquí ahora (no pases tu vida esperando), aprovecha lo que la vida te depara en este momento y ya tendrás tiempo de disfrutar o sufrir cuando llegue.
Un personaje de Mafalda había escrito en su camiseta "Disfruta el presente". Y a continuación decía, "Lo escribí con tinta indeleble para que permanezca tras el lavado". Decir que el futuro no existe es una exageración, el futuro está preñando el presente. Pero dejemos que llegue. Vivamos el hoy. No creamos que solo allí, cuando el futuro llegue, seremos felices.

Y desde luego "vive el ahora" no es, tampoco, el atrapa el momento del Carpe diem, como ya expliqué aquí. 

05 noviembre, 2017

El aprecio por lo concreto.



Uno de los textos que más me ha cambiado la vida (dentro de lo que la vida de alguien puede cambiar) ha sido la historia del pez joven quebuscaba el océano.
Yo me he pasado la vida buscando el océano y despreciando el agua a mi alrededor. 

Lo concreto siempre me ha parecido pobre y despreciable. Cuando en los periódicos hablan de la vida de los muertos en un atentado -de quiénes eran- siempre me ha parecido superfluo. Lo contaba aqúí. Hoy veo en ello una muestra del desprecio de lo concreto. Como si "este hombre muerto" fuera menos importante que la "humanidad" asesinada en él.
Quizás por mis estudios lo abstracto me ha parecido siempre mejor que lo concreto. Como si pensando la esencia de las cosas se pudiera llegar a algo más real que las cosas mismas. Como si la vida se pudiera vivir más pensando sobre ella que viviéndola.
Hay un cuento de Tolstóy que parece estar escrito para los libros de autoyuda de hoy en día. De hecho yo lo he encontrado en uno. Habla de la importancia de lo concreto.
Se llama las tres preguntas del emperador y se puede leer aquí.

27 octubre, 2017

Párate y mira.

Es suficiente con disminuir un poco la fuerza de nuestros deseos, basta con abandonar unos momentos los planes que le imponemos a la vida para que esta se muestre absolutamente nueva y mucho más rica que cuando nos empeñamos en encerrarla en nuestros deseos.

Aprendido en "Biografía del silencio" y experimentado un poquito en mi vida.

25 octubre, 2017

Ahora



Un día le dije a un amigo que este momento de ahora (aquel en el estábamos) era único e irrepetible.
Asintió y me dijo que sí. Que también el de hacía un rato. Y el de hacía tres horas. Y el de la noche anterior

Sí, claro, respondí ingenuo.

Solo después me di cuenta que con su comentario decía exactamente lo contrario que yo. Si todos son únicos e irrepetibles todos tienen el mismo valor. Todos son iguales: repetidos.
 
Supongo que aunque es imposible es real y hermoso vivir la vida como lo que es: a cada instante un don absolutamente nuevo.

15 octubre, 2017

Sentimientos y vergüenza.

Con motivo del último comentario de Antonio en esta entrada he recordado algo que pensé cuando mi madre estaba enferma.

Quizás no todos los sentimientos se deben confesar. Los seres humanos tenemos sentimientos de los que no somos propiamente responsables en el sentido de que pueden no ser una decisión de la voluntad. Además de tener sentimientos en seguida los evaluamos y los consideramos adecuados o no, buenos o malos, que nos producen orgullo o que nos avergüenzan.

Alguien podría considerar que lo que sientes es lo que sientes, con independencia de como juzgues ese sentimiento, y que por tanto, todo sentimiento podría ser confesado, si de verdad lo sientes.

Hoy creo que esto no es verdad. Puede haber sentimientos que no es conveniente que descubramos a los demás, aunque los sintamos.

Podemos sentir cosas de las que nos avergoncemos, y si es cierto que nos avergüenzan no deberían ser expuestas públicamente. A riesgo de convertirnos en unos sinvergüenzas. Es decir, alguien que sabe que no es bueno pero no tiene miedo de exponer con descaro su maldad en público. Soy malo, ¡y qué!


07 octubre, 2017

Comida de compañeros, identidad y animales.



Me apunté a la comida de bienvenida de los nuevos profesores. No me apunto nunca porque buscan restaurantes caros y prefiero gastarme el dinero en un finde con la caravana. Pero este sitio era barato y me animaron. En realidad estoy hablando de la comida de Navidad y la comida final de jubilaciones, porque esta era una actividad nueva. Es la recepción de los nuevos profesores, cosa que me parece un acierto, porque un porcentaje alto de profesores son siempre nuevos en el centro.

La comida tarda en llegar. Bastante. Una compañera propone que nos presentemos como hacen los americanos, tu nombre, tu asignatura, de dónde vienes, tus gustos y a qué dedicas el tiempo libre

Inmediatamente se me ocurre que lo lógico (o lo que identifica más a una persona) es presentarse contando tu estado civil, tus hijos, y no a qué dedicas el tiempo

Lo que sucedió es que la gente no decía su estado civil ni sus hijos pero tampoco se mojaban con respecto al tiempo libre. "Como habéis dicho muchos, casi no tengo tiempo libre", "tiempo libre poco, actividades muchas" "dedico el tiempo libre a hacer la programación (risas), que llevo tres días con ella y estoy hasta el gorro"

Un profesor listo y sincero: "Que no tenéis tiempo libre no me lo creo. Otra cosa es que no se pueda decir fuera de aquí, pero tiempo libre tenéis."

Yo dije (aparte de un chistecito) que estaba casado "y tengo dos hijos y dos gatos a los que adoro." Mi compañero de mesa me lo hizo notar. No dos hijos a los que adoro y dos gatos, que parece que sería lo lógico. Lo acepto. Puedes sentirte orgulloso o no de tus sentimientos. Lo que no puedes es elegirlos. Al menos de primeras. Luego podrás fomentar unos u otros pero lo que sientes es lo que sientes.

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