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12 marzo, 2012

Con muleta química funciono como una moto.

Prueba superada. He trabajado hoy lunes y todo va bien. La muleta química funciona a la perfección. De momento no les he dicho a los alumnos lo del Lorazepam pero todo se andará. Ya sé que tengo algo de enfermo mental (en la medida en que la ansiedad es un trastorno mental) pero lo que considero de locos es ocultarlo. Lo mejor las cosas claras y al pan pan y al vino como leones. Quiero decir, la verdad es ahora no tomo alcohol por razones obvias. Aunque se me ocurren tonterías como si estuviera borracho.


En un libro que manejo por casa (no lo leo, leo solo trocitos sueltos de vez en cuando) he encontrado entre la bibliografía un título que me ha llenado de consuelo. Es un artículo titulado “Addiction is not an affliction”.
El libro trata del mejoramiento humano y defiende la atrevida tesis de que hoy en día las mejoras éticas llegarán de la mano de la medicina. Por ejemplo podría hacer menos agresivos a los “maltratadores”, inofensivos a los violadores, más felices a los matrimonios (con inyecciones de oxitocina por decirlo de manera burda y resumida) y cosas de este tenor. Las próximas mejoras éticas vendrán de la mano de la farmacología.

No me parece un absoluto disparate. Aunque tengo que pensarlo con más calma. Hace poco encontré un artículo en el que hablaba del “crumpy grumpy man” (síndrome de irritabilidad masculina). Se trata del hombre de mi edad que está cabreado y de mal humor porque le baja la testosterona y es agresivo con todo el mundo. ¿Es malo ese tipo? No. Sólo es un problema de hormonas. Con el tratamiento correcto sería una bellísima persona.



…………….
La modificación de la conducta por la vía de las medicinas ya ha empezado. Lo que antes llamaban en los funerales “resignación cristiana” ahora lo llaman “Valium” y los familiares más allegados lo toman en grandes dosis sobre todo si la muerte es repentina o de una persona joven.
Lo que no me cabe en la cabeza es que a nadie se le haya ocurrido aún adoptar nombres clásicos para los ansiolíticos.
Pronto serán comunes estas conversaciones:
- ¿qué tal tu madre después del disgusto?
- Pues imagínate, pero le dimos un Marco Aurelio y está mucho mejor.

¿Qué os parece Estoicín en vez de Tranquimacin?

08 marzo, 2012

Hoy he ido al psiquiatra.

Hoy he estado en el psiquiatra.
Hacía ventitantos años que no iba.  Ya empezaba a extrañarlo. :)
He ido al mismo al que fui la primavera del año en que aprobé la oposición, en el 88.
Llevo más de un mes con ansiedad. El año pasado por estas fechas pasó algo parecido pero lo controlé yo mismo con un médico de cabecera que me recetó un tranquilizante para el viaje a Nueva York. Ya no recuerdo cual.
Esta vez todo empezó con el examen de inglés. Lo hice, lo pasé, por los pelos pero lo pasé y creí que todo se calmaría pero no. Hace unas semanas fui al médico general y estuve tomando tranquimacín 15 días. Pero no se me pasaba. Y eso que había dejado las clases de inglés de la Escuela de Idiomas.Me examinaré en septiembre en lugar de en mayo. 
Hasta que no he podido más
Necesitaba alguien que me recetara algo y que controlara la evolución. Hace dos días que no voy a trabajar. Ha sido un gran alivio. Mañana será el tercer día que falte. Es casi seguro que el lunes podré volver renovado. Me encuentro mucho mejor. Cuando hace 20 años tomé antidepresivos no hizo falta que se acumularan en la sangre –solo después del diagnóstico ya me sentía mejor.

Tengo un concepto de la libertad estoico como creo que conté aquí y me fastidia muchísimo tener que tomar pastillas. Me parece una servidumbre tremenda. Tengo miedo de ser dependiente. Y no quiero. Ya sé que son unas muletas pero me gustaría poder vivir sin ellas. Tengo miedo de no poder caminar luego sin ellas.
De momento mi muleta se llama Lorazepam de un miligramo (o sea Orfidal). Medio, medio y uno entero por la noche.

Hoy voy a dormir como un niño.

10 julio, 2007

POR SUS DROGAS LOS CONOCEREIS.

“Drogarse de olor. Nada me excita tanto ni me predispone a escribir como un olor nuevo, profundo, grato, sugerente, punzante. El drogadicto es un incapaz. El mundo es la gran droga. Todo estimula todo alucina. Los alucinógenos son una falta de imaginación. Los que sufrimos la alucinación constante de la realidad no necesitamos alucinógenos.”

Es un texto de Francisco Umbral en “Mortal y rosa”. No está mal ¿no?
Con independencia de su legalización ¿Debemos integrar las drogas en nuestra vida para ser más felices del mismo modo que asumimos la anestesia?
¿Es el “psiconauta” (Escohotado dixit) un ideal a imitar?
Yo prefiero no necesitarlas. Aunque en su día tomé antidepresivos y ansiolíticos. O quizás por eso. ¿hará 15 años? Más.

Escohotado clasifica las sustancias en función de las necesidades. Recuerdo claramente tres de ellas.

Necesidad de paz. Heroína, el alcohol en pequeñas dosis, tranquilizantes...
Necesidad de brío. Cocaina...
Necesidad de viaje (cambio). Alucinógenos.

Creo que decía que el éxtasis favorecía las relaciones sociales.

¡Hagan juego, señores!
¿Cuál sería la que ustedes necesitarían más?
No se trata de que se confiesen aqui. Sólo hablamos del caracter y nuestras necesidades.
Yo ya lo he dicho.
Alucino con un baño en el charco verde y con algunos seres humanos (genero femenino). Y con las salidas de Pipurrax.
Energía no me falta. Una noche durmiendo poco me pone como una moto. Me gusta pensar que me caí en la marmita de pequeño.
Pero la paz ... la paz...



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Ártabro. Sea bienvenido. Con lo mucho que lo echaban de menos a usted en "TierraLibertad" es un auténtico honor poder verle por aquí.
Mecanikong. Lo mismo digo. Ustedes a su aire. Como en su casa.
Mañana: “Las dudas de un padre sobreprotector”

09 julio, 2007

ESCOHOTADO RESPONDE

Hace años asistí a un curso de verano sobre drogas que daba la UNED en Ávila. El organizador era Escohotado, ya sabéis, el gurú por excelencia en este tema. Completamente partidario de su legalización, su libro “Aprendiendo de las drogas”, es una descripción elogiosa y apologética de las ilegales y un descripción ofensiva de casi todas las demás. El tabaco creo que lo respeta y dice que le parece la más adictiva de todas.

Tras una intervención suya, en el coloquio, le hice una pregunta que era, en realidad, una crítica.

“Usted ha dicho que las drogas nos hacen más libres. A mí me gustaría que me explicara en qué sentido dice esto. A mí me cuesta verlo así. Me explico. Me parece que es más libre la persona que no necesita de ninguna sustancia externa para poder hacer su vida que la que requiere de alguna para lo mismo. Por ejemplo ¿no es mejor poderse divertir con los amigos por el hecho de estar de con ellos y disfrutar de su compañía que necesitar para hacerlo de la ayuda imprescindible del alcohol?
Otro ejemplo. A veces me cuesta dormir. ¿No es cierto que soy más libre cuando puedo relajarme por mí mismo por procedimientos naturales que cuando acudo a una pastillita para conseguirlo?

A Escotado no le gustó mi intervención. Al menos así interpreté lo que hizo tras ella.
En realidad, los que se habían apuntado a aquel curso sabían quién era él y cuál era su postura ante este asunto. Era una reunión de convencidos, nadie discrepaba y todo el mundo daba por su puesto que las drogas debían estar legalizadas.

Mi preguntita le tocaba las narices. Además los ejemplos que yo había puesto eran drogas legales. Nadie podía decir que eran las pegas naturales de quien tiene miedo a salirse del orden establecido y la ley.

No puedo repetir exactamente lo que dijo pero sí la idea:
Los seres humanos somos seres dependientes. Necesitamos infinidad de sustancias externas para vivir. “Por ejemplo, el agua que yo he bebido, -y mostró su botellita vacía- y no necesitamos sólo ingerirla, también evacuarla. Disculpad, voy al servicio.”
Y se fue. ¿Qué os parece?

Su gesto se puede interpretar de dos maneras.
1. Escohotado domina la escena. El gesto teatral de irse es más expresivo que cualquier palabra. ¡Chapeau!
2. ¿Pero qué denota ese gesto? ¿Qué transmite? Que no quiere que nadie lo contradiga. Si se queda allí yo podía haber replicado insistiendo en mi argumento Pero él disfruta con ese coro de voces unánimes que lo tienen por el Gran Maestro y los disidentes sobran. Cuando alguien discrepa, le da una respuesta inteligente (lo que dijo tiene su sentido) pero luego corta la discusión. Se acabó.
¿No os parece un signo de debilidad?



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Tras su marcha, otro de los que presidían desde la mesa quiso también contestarme. Dijo que mi concepto de la libertad era estoico. Creo que no le faltaba razón. La frase de S. Francisco de Asís, aunque de otra época, podría aquí ser un buen resumen de esta concepción que me es tan querida: “Necesito pocas cosas y las que necesito las necesito poco”.
¡Mucho lo tuyo, Paquito! ¡Óle tus huevos!
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¿que qué le respondí al que me llamó "estoico"?
Tuve un pronto: "Eso lo será tu padre. ¿A que no te atreves a decirmelo en la calle."

28 abril, 2007

PASTILLAS





Mi hijo de 17 no duerme bien. El otro día le pedía a su madre que le diera algo para dormir. No parece que las nuevas generaciones tengan miedo a las muletas químicas para hacer cosas. Su madre lo calmó con Valeriana que no sé si producirá algo más que el efecto placebo.

Poco ha que leí que primero beben toda la noche y luego para poder hacer el amor toman Viagra. Como diría mi suegra: ¡Agárrate la cola! No sé si llegarán tiempos en que tomaremos algo para cada cosa. Para dormir, para ir a trabajar, para ir del vientre, para tranquilizarnos, para divertirnos. Quizás ya hayan llegado y no termino de enterarme. Siempre le he tenido mucho miedo a los psicofármacos. (A eso y al resto de los peligros de la vida, pero ese es otro tema.) Hace unos días aluciné cuando una amiga me contaba que ella no tenía ningún reparo. Completamente confiada en su nuevo novio que se los ofreció había ingerido unos polvos (como cristalitos) para aguantar toda la noche en una fiesta-concierto.

Tomé psicofármacos hace mucho tiempo para curarme de depresiones y estoy muy contento de no necesitar nada desde hace casi 20 años. Alguna noche, cuando llevo ya varias insomne, me tomo un tranquilizante para descansar toda una noche seguida. Supongo que es muy suave porque me lo recetó el de cabecera una vez que le conté mi historia y que alguna vez no dormía. Los tomo muy poco, a lo mejor dos noches cada tres meses o menos. Depende de los cursos. Se llama Orfidal (lorazepam)





Algunas primaveras me siento decaido. Me faltan las fuerzas. Astenia primaveral lo llaman. Tomo Astenolit. Como su nombre indica me ayuda a romper la astenia. Mi hermano médico dice que son medicinas de UTILIDAD TERAPEÚTICA BAJA. Y me explicó algo así como que no existen estudios científicos que avalen su eficacia real. A mi me ayuda mucho. Pensé que a partir de saberlo no lo haría pues habría perdido su eficacia como placebo. No hay manera. Me pone como un toro. Con eso paso la primavera y hasta otra.


Mi hijo tiene idealizado el RedBull. Por lo visto da energía. Yo no lo he tomado. Él contaba que había habído gente sufrió un infarto por tomarlo.
Él lo toma alguna vez cuando se quiere quedar a estudiar como el que se toma una anfetamina. Siempre con mucha prudencia. El primer día sólo se tomó medio.
Para mí que mucha energía tampoco debe dar. Os cuento. Él se suele acostar a las 12. La última noche se lo tomó a las 11.30, se supone que para quedarse a estudiar. Cierto que él a esa hora ya no estudia nunca. Pero me quedé pasmado cuando el tío se acostó a la una menos cuarto.