Con muleta química funciono como una moto.
Prueba superada. He trabajado hoy lunes y todo va bien. La muleta química funciona a la perfección. De momento no les he dicho a los alumnos lo del Lorazepam pero todo se andará. Ya sé que tengo algo de enfermo mental (en la medida en que la ansiedad es un trastorno mental) pero lo que considero de locos es ocultarlo. Lo mejor las cosas claras y al pan pan y al vino como leones. Quiero decir, la verdad es ahora no tomo alcohol por razones obvias. Aunque se me ocurren tonterías como si estuviera borracho.
En un libro que manejo por casa (no lo leo, leo solo trocitos sueltos de vez en cuando) he encontrado entre la bibliografía un título que me ha llenado de consuelo. Es un artículo titulado “Addiction is not an affliction”.
El libro trata del mejoramiento humano y defiende la atrevida tesis de que hoy en día las mejoras éticas llegarán de la mano de la medicina. Por ejemplo podría hacer menos agresivos a los “maltratadores”, inofensivos a los violadores, más felices a los matrimonios (con inyecciones de oxitocina por decirlo de manera burda y resumida) y cosas de este tenor. Las próximas mejoras éticas vendrán de la mano de la farmacología.
No me parece un absoluto disparate. Aunque tengo que pensarlo con más calma. Hace poco encontré un artículo en el que hablaba del “crumpy grumpy man” (síndrome de irritabilidad masculina). Se trata del hombre de mi edad que está cabreado y de mal humor porque le baja la testosterona y es agresivo con todo el mundo. ¿Es malo ese tipo? No. Sólo es un problema de hormonas. Con el tratamiento correcto sería una bellísima persona.
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La modificación de la conducta por la vía de las medicinas ya ha empezado. Lo que antes llamaban en los funerales “resignación cristiana” ahora lo llaman “Valium” y los familiares más allegados lo toman en grandes dosis sobre todo si la muerte es repentina o de una persona joven.
Lo que no me cabe en la cabeza es que a nadie se le haya ocurrido aún adoptar nombres clásicos para los ansiolíticos.
Pronto serán comunes estas conversaciones:
- ¿qué tal tu madre después del disgusto?
- Pues imagínate, pero le dimos un Marco Aurelio y está mucho mejor.
¿Qué os parece Estoicín en vez de Tranquimacin?