OLVIDO DEL CUERPO
El olvido del cuerpo. Me lo hizo notar Isaac, que a veces ha
comentado en este blog, después de ver un vídeo que colgué aquí. Desde luego soy demasiado espiritualista. Me produce cierto rechazo que la postura corporal
sea importante en la meditación, por ejemplo. Pero hay un aspecto en el que no
me olvido del cuerpo. A la hora de pensar en la identidad de alguien.
Por primera vez, nos juntamos hace tres días, los del grupo
de meditación de los jueves para tomar unas cañas. Como apenas si nos saludamos
a la entrada y a la salida de la meditación no nos conocíamos de nada. Era,
digamos, el primer encuentro y de muchos no conocía ni su nombre.
Aunque
normalmente acude más gente a meditar, los que nos juntamos ese día fuimos once
personas. Era el último día antes de las vacaciones de verano el que habíamos
fijado para tomar unas cañas.
Estábamos sentados en una terraza. Alguien propuso que nos
presentáramos. Mucha gente tendía a hacer una presentación espiritualista.
"Fulanito es artista" dice alguien de otra persona. Por lo visto
pinta, esculpe y un grupo de teatro representó recientemente una obra que ha
escrito. Me intereso por cuál es su trabajo. Contesta vagamente que psicología
y derecho. ¿Pero de qué vives? "Estoy enferma y tengo concedida una
incapacidad".
Aclarémonos. Algunos tienden a hacer una presentación que
considero etérea. Sus aficiones, su visión del cristianismo o la meditación.
Olvidan la infraestructura económica.
Hay cosas que definen a una persona. Si tiene pareja, si
tiene hijos, si los está criando aún o están emancipados. Y su trabajo.
Relaciono el trabajo con el cuerpo porque es el fundamento de su sustento, porque
es el sustrato material imprescindible para vivir.
Pensar que todo es material me parece un reduccionismo burdo.
Pero olvidar lo material es una mutilación falsificadora de la realidad.
Me acuerdo que hace muchos años estuve en un curso varios días en el
campo, un curso que daba Lanza del Vasto, el fundador de El Arca, una
comunidad que rechaza la tecnología moderna y vive de la agricultura en el sur
de Francia. Un amigo, muy perspicaz me dijo entonces: Para conocer de verdad la
comunidad deberíamos saber quién es el propietario de las tierras. ¿Lanza del
Vasto? ¿Cuatro socios? ¿Son dueños en régimen de cooperativa todos los miembros
de la comunidad? Era algo fundamental para saber ante qué nos
encontrábamos y él me lo hizo notar.
Como fundamental para conocer a una persona es saber cómo se
gana el cocido.
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