11 septiembre, 2007

TARANTINO RELIGIOSO


Lo que viene a continuación revela cosas del contenido de “kill bill”, el que quiera verla sin conocerlo previamente no debe leerlo.

Parece que la actitud religiosa consiste en saberse relativo. El hombre religioso sabe que su vida depende de “otro”, Quien reza sabe que él no tiene en sí mismo su fundamento sino que para vivir se apoya en una fuerza misteriosa que está en lo más profundo de sí mismo pero que se distingue de él. Ese fundamento en el que hacemos pie para ser personas es lo que todas las religiones han llamado “deidad” o “lo divino”. En él somos nos movemos y existimos. Así se entiende que Zubiri diga que el ateismo es “la soberbia de la vida”. El ateo es aquel que se siente absoluto y se convierte a sí mismo en Dios.

La Mamba Negra ha matado a Bill.
Beatriz ha cumplido su venganza. Ha conseguido ir liquidando uno a uno a todos los que causaron su tragedia. Además ha recuperado a la hija que siempre creyó muerta. La película ya termina. La niña está feliz, en una acogedora habitación viendo una serie de dibujos animados. Entonces vemos a Beatriz, en la habitación contigua, el cuarto de baño, con la puerta cerrada, llorando tumbada en el suelo. No sabemos si en el fondo siente una inmensa pena por haber matado al padre de su hija. No sabemos si es que son remordimientos tras tanta carnicería. No sabemos si es sólo un desahogo final después de tanto esfuerzo continuado.
El llanto se transforma en risa durante un instante. Llora y ríe. ¿Lloraba de alegría? Hasta que no habla no sabemos cual es sentimiento que esta asesina convertida en madre va a tener para el resto de su vida. Es el que a mí me gustaría tener. Y el que quiero para todos. Una palabra, una sola palabra de su boca nos lo mostrará.
Su actitud es todo lo contrario de la soberbia. Aunque ha demostrado ser la mejor y ha conseguido imponerse a todos, ella es consciente de que su felicidad ha sido un regalo que le ha sido concedido gratuitamente. Después de todos sus esfuerzos el resultado podría haber sido un absoluto fracaso. Siente una dependencia absoluta del poder de lo real y siente que éste es bueno con ella. Y porque cree que recibe un bien del que no se siente merecedora dirige hacia el techo una sola palabra repetida varias veces. Esa palabra no es otra que “gracias”.

2 comentarios:

  1. No hay mayor soberbio que el creyente, que se cree no solo superior al resto de los seres vivos de los cuales prefiere no descender, sino superior al resto de las razas humanas. Pregunten a un judío sobre si son o no son los elegidos. los ateos sabemos que muy pocos genes nos diferencian de la mosca del vinagre.

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  2. Anónimo16/9/07 3:58

    No tan pocos genes, y suficientes para producir diferencias decisivas.

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