02 febrero, 2016

Entrevista a mi padre. Por Joselu.

Joselu, pensó que sería bueno hacerle una entrevista a mi padre. Me pasó unas preguntas, se las entregué impresas, le expliqué lo que era y le dije que una tarde me acercaría y que podíamos grabar las respuestas con la tablet. Le pareció bien pero cuando volví por su casa ya había respondido por escrito la gran mayoría. 

¿Hay algún recuerdo poderoso antes de los siete años? ¿Puede contarlo brevemente?
Mi padre paseaba con sus hijos mayores, yo y mi hermano Alberto,  hasta la estación de tren de Santafé y allí vi la máquina de vapor con los maquinistas echando palas de carbón a la caldera roja por el fuego.
También me sorprendía mucho el movimiento de los pollitos que salían de los huevos picando el cascarón por dentro como llamando, y lo listos que eran para correr alrededor de la madre como bolitas de algodón blancas y patas y pico amarillo.

¿Fue su niñez feliz? ¿Por qué?
 (Cuando estoy ya en mi casa me doy cuenta que esta pregunta no está contestada, seguramente se le pasó)

Usted tenía, si no estoy confundido, ocho años cuando se proclamó la República. ¿Qué recuerda de aquello?
Pasó delante de mi casa (que era la Administración de Correos) una multitud de hombres cantando y pidiendo que pusieran una bandera en el balcón. El Rey se había dio Fontineblau que yo sabía cómo se pronunciaba porque mi padre nos hizo iniciarnos en el francés con el método Ollerdorf. Mi padre se hizo del Casino republicano pero no dejó de ir al otro.
Yo leía muchos periódicos en la época de la República porque por la noche estaban en la oficina los periódicos que llevarían a los pueblos por la mañana. Yo le sacaba una fajilla que los sujetaba doblados y los volvía a meter luego en su fajilla.

¿Dónde vivió la guerra civil? ¿Fue muy dura para usted?
Nos fuimos de Santafé a Huelva el año 35. Posteriormente alguien me dijo: si a tu padre le coge la guerra en Santafé habría sido uno de los que hubieran fusilado. En Huelva era diferente, no lo conocía la gente y no tenía ningún cargo, era un funcionario más de una oficina grande de correos.

La guerra civil la vivimos en Huelva, yo apuntado con Los Flechas, (imitación de los balillas de Musolini) desfilando con unos fusiles pequeños de madera.
No quiero omitir aquí una frase muy posterior: los flechas son 40 niños vestidos de gilipollas al mando de un gilipollas vestido de niño.

Imagino que no llegó a combatir aunque su generación estuvo muy próxima a la del biberón. ¿Temió que lo movilizaran? Intenté con un amigo ir a combatir en el frente pero no nos dejaron por la edad. No me importaba morir por la patria.

¿Qué representa históricamente para usted la figura de Franco? ¿Está de acuerdo en que fue un mal inevitable?

Copio aquí un soneto que hice cuando Franco estaba para morir y que resume mi opinión sobre el tema.

Ya se acerca, español, o ya es llegada
la hora en que la patria esté de duelo,
la ocasión que no pudo ver mi abuelo,
la fecha más temida y deseada.

Ya presiente la clase acomodada
que se le va derecho el santo al cielo.
Que se descorre (¡ya era hora!) el velo
de la incógnita nunca despejada.

Familia, municipio y sindicato
desempolvan la ley de los cajones,
por saber quién se lleva al agua el gato.

¿Se cumplirán las sabias previsiones?
¿O será aquí te pillo aquí desato?
¡Se nos ponen en vilo los Borbones!

¿Han sido importantes en su vida las mujeres? ¿Qué mujeres si es así?
Las mujeres en todas mis edades han sido muy importantes para mí. Desde niño hasta hoy. Unas materialmente y otras sentimentalmente. También mi madre influyó en mí como conocedora de la vida.

¿Qué pensó cuando Zapatero legalizó el matrimonio homosexual?
No quiero opinar sobre eso.

¿Cuál es el libro que más le ha entusiasmado de los que ha leído? Recomiéndeme uno.
El libro más leído fue “Platero y yo”. No quiere decir que lo recomiende. Y una novela que leí con fruición fue “Pequeño mundo antiguo” de Fogazzaro. No quiero decir que lo recomiende.

¿Qué tipo de cine le ha gustado a usted?
Películas muy variadas.

¿Vio “El último tango en París?
Si lo vi no me acuerdo.

¿Qué sintió el día que murió Franco? ¿Temió por el futuro? ¿Pensó que podría haber otra guerra civil?
La respuesta está en mi soneto, en mi gran soneto, ya citado.

¿Cómo han cambiado los niños en los tiempos actuales a los de su niñez?
No lo he pensado. Lo que me sorprende es la manera de vestirse las mujeres, con todas las piernas desnudas y patentes, aunque vayan vestidas.

Si un hijo suyo hubiera sido homosexual ¿cómo hubiera reaccionado?
Lo consideraría como una enfermedad incurable.

¿Cree que su hijo Marcos hereda algo de usted? ¿Qué?
Mi hijo tiene escrito un libro que yo admiro, pienso que está escrito con talento no heredado.

¿Teme a la muerte? ¿Por qué?
Yo me libré de la muerte cuando a las dos de la mañana  en la calle Torrijos en Madrid alguien nos disparó desde una esquina.

¿Cómo le gustaría morir?
No sé si temo a la muerte. Yo querría morir con fe y con esperanza.
Me gusta más vivir que morir, desde luego.

¿Qué piensa del pelo rojo de su hijo Marcos?
A mí me parece que me daría vergüenza ir con el pelo así. A mí me gusta más pasar desapercibido que llamar la atención.

¿Cree usted en Dios? ¿Cree que hay vida después de la muerte?
 Se deduce de lo que he dicho antes. 


¿Cree que su vida ha tenido sentido? ¿Por qué?
(Estas últimas preguntas no las tenía escritas. Se había parado en "cómo le gustaría morir". Le pido una respuesta de cada una de ellas pero esta última se niega a contestarla. "A mí me gustaría saber qué significa eso de tener sentido. Pediría que se me tradujeran esas palabras a otras. Que se preguntará la pregunta de otro modo para que entendiera qué signfica".)

Le agradezco profundamente sus respuestas. Soy profesor como su hijo, pero de literatura, en Cataluña. Reciba un cordial saludo.


José Luis González


Hasta aquí la entrevista de Joselu y las respuestas de mi padre. 
Si yo me hubiera acordado antes del soneto lo hubiera colgado aquí, como colgué otra poesía suya.   Y también aquí. 

3 comentarios:

  1. Muchas gracias, Loiayirga, las respuestas de tu padre -enérgicas, indubitadas, rotundas- dan medida de sus certezas y de su estado mental. Así como de su historia personal. Me gustaría llegar a su edad tan clarividente, aunque yo sin duda seré de otra manera. Yo solo me encontré con mi padre una hora antes de morir. Fue la única ocasión en que le dije que me sentía orgulloso de él. Pero lo dije de verdad. Espero que eso le ayudara a morir. Tu padre ansía morir con esperanza, no sé si ha quedado claro si creía en Dios. Esa esperanza es denotadora de algo. No sé. En todo caso se siente orgulloso de ti, no de tu pelo, claro, pero sí de aquel libro que escribiste con talento a sus ojos. Espero que no sea tu último libro. Ya ha pasado mucho tiempo desde aquel.

    Un cordial saludo y muchas gracias de nuevo. Transmíteselas a tu padre. Dile que es un gran tipo.

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  2. La pregunta de si la vida ha tenido sentido podría formularse diciendo: "¿Está orgulloso de lo que ha sido su vida?" o tal vez "¿Cree que la vida le ha tratado bien?".

    Saludos.

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  3. Me sorprende tu preocupación por el pelo rojo. Parece que le dieras más importancia que yo mismo.

    Para saber que a mi padre no le gustó era suficiente con leer la primera entrada. ROJO 1. Allí digo que dijo que era absurdo. Una melonada. Para él un melón siempre ha sido un bobo.

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