16 julio, 2015

Tras la muerte 1.

Mi suegra acababa de morir. Una de sus hijas, que asistió al momento de la muerte, se encontró a los pocos minutos con sus compañeras de trabajo. Luego nos lo contaba a nosotros.

- No me salía llorar. Había llorado varias veces el día anterior pero cuando encontré a las compañeras no me salía llorar.
- No hace falta que llores. ¿Es necesario que te vean llorar?
- Es que parecía que estaban ellas peor que yo.

Cuento esta anécdota porque en el funeral he visto gente que por su cara parecía más afectada que sus propios hijos.

No entiendo muy bien qué significa, pero debe ser algo común. Alguien contó algo parecido. “A quién se le ha muerto el familiar es a mí y parece que soy el que tiene que consolarla a ella.”

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