31 diciembre, 2014

Mi suegra y mi madre.

Mi suegra tiene, más o menos, la de mi madre. Son diferentes pero siempre se han llevado bien y con la edad cada vez han tenido más trato.

Hace unos días estuvo mi suegra en casa y la bajé un ratín para que viera a mi madre. Le habíamos contado que disparataba mucho pero la última vez que la había visto aún mantenía cierta cordura.

Mi madre que estaba de buen humor se comportó como la que charla con una amiga pero no solo no respondía coherentemente a lo que mi suegra preguntaba sino que no terminaba ninguna frase. En algún momento dijo: “cuando venga Marcos” y me tenía al lado.

Las hice despedirse y mientras mi madre se quedó en la habitación con la que la asiste, mi suegra me siguió por el pasillo apoyada en su muleta. Cuando me volví, se había detenido y tapándose la cara con la mano que le quedaba libre se había echado a llorar. La abracé y le di un beso. “Os tiene que dar mucha pena” dijo.


¿Tendré el corazón de piedra?

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