05 septiembre, 2014

VIAJE A MADRID 4.

Las tres tonterías anteriores del viaje a Madrid eran ficciones. Aunque solo tienen alguna gracia ¿la tienen? si imaginas que alguien pudiera vivirlas de verdad.

La anécdota de hoy no es inventada, sino real.

Paseaba por un césped solitario del Retiro, cuando una hombre, había dos sentados en un banco, se dirigió a mí en inglés. Lo hizo desde el banco, a una cierta distancia. ¿Hola, qué tal estas? Era una cosa rara, ¿qué sentido tiene preguntarle qué tal está a alguien que no conoces de nada solo porque pasa por allí? Respondí que bien, en inglés, aparté la mirada y continué mi camino. No me fijé que aspecto tenían, no noté si iban bien o mal vestidos. No sé si eran unos colgaos o unos extranjeros finos de paso por Madrid. Lo que sé es que pasé de largo. ¿Podía haber hecho más lento mi paso y haberme interesado por saber quiénes eran y qué querían, en caso de que quisieran algo? ¿Podía haberme parado a charlar, ya que tanto disfruto practicando inglés?
¿Vosotros os hubierais parado?

Hay un detalle que no he contado. Las personas eran de raza negra. Creo que fue determinante –porque lo distinto produce un cierto temor- pero a lo mejor fue la manera de abordar a un extraño la que no me pareció adecuado. Seguramente de modo intuitivo identifiqué persona negra  con persona necesitada.

Me parece que no fue racismo sino aporofobia.

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