14 septiembre, 2014

TEORÍA DE LOS ENCHUFES

Algún día se descubrirá, si no se ha descubierto ya, que las relaciones personales tienen una especie de enchufes en el cerebro. Existen varias clases de enchufes diferentes y cada tipo de relación se conecta a un tipo determinado. ¿Por qué sé que sucede esto? Por la confusión con los nombres.

Confundo los nombres de X y Z porque ambos son amigos con los que mantengo conversaciones “intelectuales”. Confundo los nombres de P y Q porque son personas con las que me es difícil tratar, he tenido en mi vida discusiones monumentales con ellas que me llenan de remordimiento e intento evitar con ellas cualquier conflicto. Confundo los nombres A y B porque son ambas amigas, el tipo de compañía que me dan es similar, les cuento cosas parecidas y nos vemos siempre en vacaciones o en momentos de relax.

Nunca intercambio por error los nombres de X y P, ni Q y A. Nunca. Deduzco que porque el área del cerebro implicada, el haz de conexiones neuronales correspondientes o el puerto en el que enganchan es distintos en cada caso.

Es curioso. Hay dos grupos de amigos con quienes no cometo errores a la hora de nombrarlos. Ambos son varones, pero mientras con unos establezco un tipo de relación intelectual, debatimos asuntos, hablamos de política, compartimos lecturas… con los otros comparto unas cervezas y unas risas y es una relación más afectiva, más de hacernos compañía mutua.

Al nombrar a mi mujer no me equivoco nunca. 

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