13 septiembre, 2014

La imposible sábana del matrimonio.

"El matrimonio es como una sábana que nunca se llega a extender a la perfección: cuando conseguimos alisar un lado nos encontramos con más arrugas y pliegues en el otro."

La frase está sacada de "Cómo pensar más en el sexo" de Alain de Botton. No sé si estar de acuerdo con las cosas que dice, pero algunas me parecen muy penetrantes. O al menos me hacen pensar.

Leed, por favor:

"Lo que distingue al matrimonio moderno de sus precedentes históricos es su principio fundamental de que los deseos relativos al amor, el sexo y la familia deben realizarse con la misma persona. Ninguna otra sociedad ha sido tan rigurosa u optimista respecto al matrimonio, y en consecuencia ninguna se ha visto tan decepcionada."

"Antiguamente, estas tres necesidades (amor, sexo y familia) estaban diferenciadas y separadas. Los trovadores de la Provenza  del siglo XII, por ejemplo, eran expertos en el amor romántico. Lo sabían todo sobre el dolor que se siente al ver a una persona agraciada, sobre la ansiedad y el desvelo que se padece en la víspera de un encuentro y sobre el poder de unas palabras y una mirada para inspirar un elevado estado de la mente."

"Los libertinos de París de principios del siglo XVIII sentían la misma devoción, solo que no por el idilio romántico sino por el sexo..."

"Por su parte el impulso de formar una familia ha sido ampliamente compartido por la humanidad desde nuestros albores en el este de África."

Pero a nadie se le ocurría pensar, dice el autor, que estas tres necesidades pudieran satisfacerse juntas.

"La independencia y la incompatibilidad de nuestras vidas romántica, sexual y familiar era un hecho bien asimilado y universal hasta mediados del siglo XVIII, cuando entre los miembros de un segmento concreto de la sociedad en los países prósperos de Europa un nuevo ideal llamativo empezó a cobrar forma. Ese ideal proponía que, en adelante, los conyuges no solo debían contentarse con la tolerancia mutua por el bien del hogar, sino que además tenían que demostrar su entrega a la institución familiar por medio del deseo y el amor mutuo. Las relaciones de pareja iban a incorporar la energía romántica de los trovadores y el entusiasmo sexual de los libertinos. De esta manera se impuso al mundo la noción de que nuestras necesidades más apremiantes podían ser satisfechas simultáneamente por una sola persona"

Alain de Botton concluye: Hay algunos matrimonios en los que se combinan los tres elementos claves de la satisfacción y que nunca serán perturbados por el adulterio. Pero esos matrimonios se dan en muy escasas ocasiones. Es altamente probable que esas tres necesidades (erótica, romántica y familiar) NO se satisfagan al completo en una pareja.

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