30 diciembre, 2013

Carlos Gimenez: Paracuellos.

He estado leyendo los tebeos de Carlos GIMENEZ: PARACUELLOS. El nombre nada tiene que ver con un famoso episodio de la guerra civil. Simplemente es el nombre del Hogar Social en el pasó su infancia el autor en la época de la postguerra.

Hay episodios de una crueldad espantosa. Por ejemplo cuando el instructor le pide a un chico que se ponga firme para darle un bofetón. Luego se lo vuelve a pedir y le da otro. Y así varias veces. El alumno tiene que escoger entre obedecer la orden, y ponerse firme e indefenso ante la siguiente bofetada, o desobedecer y dar motivo, así, para que continúe la paliza.

También cuenta el hambre que pasaban, y las muchas penalidades. Habla de la soledad de los niños que a la hora de las visitas no recibían la de nadie. O la de aquellos, posiblemente los mismos, a los que nadie sacaba de vacaciones en Navidad ni en verano.





Una vez, una enfermera le da un beso a uno de los niños y éste se pasa un montón de rato hablando de él con los compañeros. En un momento dice: “Es que a mí la última vez que me habían dado un beso fue cuando era pequeño". Las historias del "Paracuellos 1" son todas historias tristes. A veces cuesta creer que la vida pueda ser tan cruel. Produce desasosiego pensar que ha habido y hay vidas tan tristes.

En los siguientes comics- hay seis volúmenes- la cosa se dulcifica un poco. Se ve que en la entrega que hizo primero recogió lo más duro que recordaba de aquella etapa, pero poco a poco, a base de seguir escribiendo, también cuenta algunos momentos felices, ratos que psasaban ilusionados con los amigos, leyendo tebeos o dibujándolos. Siempre recibiendo bofetones y palizas y muchas veces quedándose sin merendar.

Cuenta la angustia de los nuevos en el hogar, que se pasaban la primera semana llorando a moco tendido o las burlas y palizas que sufrían los que se meaban en la cama. Cuenta la decepción de uno de los niños, huérfano, que está esperando que su abuela lo saque de allí en el verano cuando recibe la noticia de que su abuela ha muerto.



 A los castigos crueles de "Antonio", el instructor, y a los del cura, se suman las palizas que entre los propios chicos se daban unos a otros. También habla de los abusones y de las venganzas por los abusos cometidos.

Uno de los dibujos más repetidos es el de la cara de un niño lloroso después de haber recibido bofetones y todo tipo de maltrato físico.

La verdad es que se sufre. No sé por qué me gusta leerlo.


2 comentarios:

  1. Una tarde, rezando el rosario como todos los días del año en la capilla, entró un compañenero gritando "fuego, fuego, las escuelas están ardiendo, salid fuera". Todos salimos de la capilla asustados, desorientados unos, llorando otros, y las maestras nos sacaron fuera del Hogar, andando por la calle hacia la iglesia del pueblo que está en la plaza principal a donde nos llevaron, con el consiguiente asombro y curiosidad de los lugareños.
    Ardieron dos escuelas, las orientadas al norte, de donde se veía el radar giratorio de los aviones. La causa del incendio fue un corto-circuito que prendió rápidamente por el falso techo de corcho propio de la época. Era sobre las seis y media de la tarde y se encontraba limpiando las clases una chca que se llamaba chica Sara, creo que su madre también trabajaba en el Hogar. También me acuerdo de Josefina del ropero, era buena mujer.

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  2. Alguien se acuerda del instructor Eusebio que tenia 26 años según decía, y que era sobrino de la enfermera con gafas de culo de botella?. Era muy chulin y tan bien "casanova".

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