26 mayo, 2013

SER CRÍTICO

Permitidme haced una reflexión sobre un chiste de Quino, el creador de Mafalda. Podría igualmente ser sobre muchos de El Roto, pero dejadme que coja el siguiente chiste.


Se ve un tablero de ajedrez. Sobre él hay tres piezas negras y un montón de piezas blancas. Todas ellas, dibujadas sobre una pequeña peana, representan personajes de la vida actual. Las negras tienen pinta de ser gente adinerada: un banquero, un ejecutivo y una marquesa. Las blancas son un ama de casa, un obrero, un oficinista, y un numeroso grupo de gente, todos de clase trabajadora o clase media con cara de circunstancias. Los tres ricos están sonriendo complacidos.

El pie del chiste recuerda los clásicos problemas de ajedrez y dice así:

Negras juegan y dan mate cuando les da la gana.

Quino lo dibujó hará lo menos 25 años. No sé si pensando en la realidad mundial, en la realidad argentina o en la realidad española. Pero este asunto, que podría parecer irrelevante, me parece de máxima importancia.

¿Es un chiste crítico o no?

Parece un chiste crítico ¿verdad? Pretende mostrar algo que no debería ser así, algo que hay que cambiar. No vayamos tan deprisa. ¿Qué tipo de verdad nos muestra? ¿Es una verdad conyuntural de una sociedad concreta o es una verdad general que se cumple en cualquier sociedad y siempre que hay seres humanos de por medio? Hay que ser cautos a la hora de responder a estas preguntas porque nos jugamos mucho. Si por un afán de ser más críticos que nadie afirmamos que su verdad es válida en cualquier tiempo y lugar acabamos de pasarnos, posiblemente sin querer, al otro bando. Si los ricos siempre tienen un poder absoluto y completamente decisivo sobre los pobres, si ésta es una verdad “eterna” lo mejor será aceptarla cuanto antes y no frustrarnos inútilmente deseando lo contrario. ¿No es masoquismo desear algo imposible?

Si queremos ser de verdad reformistas, si queremos realmente captar como son efectivamente las cosas para mejorarlas habremos de reconocer que injusticia hay en todas partes pero nunca en el mismo grado. Y que si bien es cierto que la frase podría valer en general para cualquier sociedad en unas esa verdad se da en grado sumo y en otras en un grado mucho menor. Sólo matizando y midiendo con exactitud tiene sentido la crítica.

Solo reconociendo en qué medida exacta esa verdad se da en nuestra sociedad cabrá criticarla.

¿A dónde quiero llegar? Pues a la visión de alguien conservador, como yo.

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