10 abril, 2013

DESESPERANZA

La situación económica de mi familia es buena. Un par de sueldos de profesores de instituto (aunque sin extras de Navidad) supongo que es algo que envidiaría mucha gente en España.


Pese a todo si pienso en la situación española no encuentro señales de esperanza por ningún lado.

Doy por hecho que la economía no va bien, pero es que en otros terrenos las cosas van también mal.

En relación con la corrupción me impresionó especialmente la detención de Díaz Ferrán, el exjefe de la patronal. No sé por qué eso me dolió tanto. Llega un momento que uno no puede por menos que pensar: todo está podrido. También me llena de pesimismo la corrupción que se refiere a la Casa Real. Al principio quería uno suponer que Urdangarín era un plebeyo que no había sabido estar a la altura. Poco a poco me va invadiendo la convicción –no sé si infundada o no- de que el propio Rey es quien no ha estado a la altura. El propio Rey no se ha conformado con ser el monarca modesto de un país modesto y ha querido verse respaldado por el dinero. No se ha conformado con el presupuesto que España le asigna. De haber sido así habría sido el primero en impedir que sus hijos buscaran enriquecerse. Quizás uno pecó de ingenuo pero yo creía que alguien que tuvo un papel tan honroso en la transición podía haberse conformado con el gran prestigio que suponía ser el Rey de España. Debería recordar aquí la presunción de inocencia de Urdangarín y la Infanta pero crece en mí la convicción de que no son inocentes ni lo es plenamente el Rey. Ya sé que son muchísimo más graves socialmente los desahucios por ejemplo, pero no trato aquí de si el barco se hunde o no, sino de que podría consolarnos, al menos, la dignidad con la que el capitán afronta un naufragio. Pero ni eso.

Repito la sensación que uno tiene: todo está podrido. Nadie cree en nada.

A la crisis económica se une en mí una falta de autoestima por ser español. Una monarquía de la que uno no se puede sentir orgulloso, un PP y un PSOE que producen vergüenza ajena, un nacionalismo periférico que quiere esconder los propios problemas de la crisis envolviéndose en la bandera catalana… ¿quién da más?

¿Vendrá la esperanza de Europa? Yo no soy de los que cree que Alemania es un explotador injusto sino sencillamente alguien que quiere cobrar lo que prestó, pero la crisis de Chipre me ha parecido un puro disparate. Europa es caos y desgobierno. Cuando no son los que dirigen –lo de Chipre les ha hecho perder mucho prestigio a mis ojos- son Grecia o Italia los que no tienen arreglo.

Conozco a alguien con una muy alta responsabilidad en el mundo financiero. Me dice que España estuvo muchísimo peor este verano. Que ahora, sin estar bien, las cosas están mejor. Con respecto a Europa dice que los que tendrían que poner dinero para que las cosas fueran mejor no quieren ponerlo. Que una cosa es lo que dicen los expertos que hay que hacer y otra lo que los dirigentes de los países quieren hacer. Y dice que no quieren hacerlo. Él es de los expertos, claro.

Se pregunta si España está aprendiendo de la crisis. Y responde que no.

Y esto último es de mi cosecha: catastrofismo puro y duro. Pensemos en el año que viene. ¿Vosotros podríais asegurar que seguirá existiendo la Unión Europea? ¿No se habrá hundido definitivamente debido alguna de las muchas vías de agua que tiene abiertas?

Y pensando en España ¿no la hará estallar la combinación del descontento popular y la corrupción y escasa inteligencia de nuestros gobernantes?

Si dentro de un año (por poner un plazo) España ya no es España ni Europa es Europa no me extrañaría demasiado.

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