Mostrando entradas con la etiqueta caravana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta caravana. Mostrar todas las entradas

23 junio, 2008

caravana 2 (ortografía corregida)

Escribí este texto hace unos meses, cuando salimos por primera vez con la caravana.

La conducción no ha supuesto problema. Aunque nunca hemos pasado de 90 o 100. Creo que hemos hecho una media de 70. Nunca he sentido miedo, si exceptuamos los momentos en que me lo mete Pilar con algún grito. La verdad es que ayer leyendo a última hora las instrucciones sobre como debía conducirse me parecía tan complicado que me asusté. la conducción me producía mucho respeto. Y bastante desconcierto, porque soy poco sensible a si hay viento o el coche va forzado y lo mismo me da ocho que ochenta. El “ordenador de abordo”, que es una pijada de nombre muy pomposo que tiene el coche me ha indicado que el consumo de gasolina ha subido en este viaje de 6.3 que es lo habitual hasta 9.4 litros cada 100 Kms.

Y una anecdota.

El día que fuimos a recoger la caravana a la tienda, una gran nave a las afueras, nos tocó esperar a que mandaran por fax los papeles del seguro. Primero nos estuvieron explicando todo (cómo se enganchaba al coche, como se abría cada una de las puertas y sus compartimentos, como se montaba la cama del “salón”) y cuando terminaron, salí fuera e hice algunas prácticas en un descampado que había inmediatamente al lado, dando vueltas y haciendo alguna marcha atrás. Me cansé de probar y aún estaba Pilar dentro esperando que le dieran los papeles del seguro. Sentado en el capo del coche, me impacientaba mirando un periódico que ya había leído. Cada cinco minutos Pilar entraba y salía a la nave-oficina y me informaba de cómo iba la cosa. La última vez había dicho que ya no tardaba nada.
Entonces sucedió algo que es lo que os quería contar. En lugar de Pilar, salió el dueño del negocio. Yo estaba fuera del coche.
“No te fíes nunca de ella.” le oí decir mientras se acercaba a mí. “Bueno, menuda es” respondí, pensando que era una broma y que se refería a Pilar. “La caravana, digo. Nunca te fíes de ella.”
“Ah, sí, la caravana” dije yo mientras se me ponía cara de tonto. Uf, que bochorno.
Y él entonces en los cinco minutos siguientes, hasta que llegó el fax, me estuvo dando algunos consejos sobre como manejarla. La caravana, digo.

20 junio, 2008

CARAVANA 1

Conocéis la metáfora de la bola de nieve. ¿no?
Algo que parece no tener mayor importancia va creciendo y creciendo...

Mis cuñados se compraron un carro-tienda. Nosotros que somos bastante gorrones para esas cosas en seguida nos apuntamos.
- “Eso es muy sencillo”. Dijo mi concuñado. “Sólo tienes que poner “la bola” y yo te lo dejo cuando quieras.”
La bola es el enganche y parecía que por el tamaño sería barato. ¿Qué podían ser? ¿60? ¿100 euros? Resulta que te tienen que cambiar todo el parachoques trasero y la broma nos salió por 400.

Cuando quisimos salir las vacaciones siguientes la conversación con mis cuñados fue algo así:

- Pues va a ser imposible. Resulta que hace dos días abrimos el carro-tienda y está horroroso. Todo lleno de moho. Resulta que la ultima vez lo guardamos mojado de la lluvia y requiere una limpieza a fondo. Está fatal.

Teníamos coche con enganche pero no teníamos carro-tienda.

Había que amortizar el gasto.

Saber Pilar que una compañera suya tenía una caravana y comenzar a mirar precios en internet fue todo uno. Comenzó con las de segunda mano, poco a poco para no asustarse, pero luego se fue animando y ahora tenemos una Knaus nueva de 14.500 euros y nos vamos a Venecia en la primera quincena de Julio.

¿Qué os dije de la bola de nieve?

Al final seré yo el que se la tenga que dejar a mis cuñados.