01 enero, 2017

Noche vieja.



Ayer fui por la mañana a León a ver a un amigo que veo muy pocas veces al año. Llevé a un pasajero de Blablacar (12 euros) y traje a otro (otra), (12 euros). Me regaló Sapiens, de Harari, que a él le está gustando mucho.

Por la noche no fui a cenar con la familia política, no tenía el vientre muy católico ni muchas ganas.

Pasé el cambio de año en la cama, mirando la tablet. En el silencio de la habitación se escuchaban intermitentes voces de la casa contigua y pensé que cuando sonaran las campanadas se oiría el barullo posterior y los brindis pero no fue así, me pasó inadvertido el paso de un año a otro.






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El amigo de León me dijo que se marchan a Venecia esta semana.
Le pregunté si conocía la canción de Charles Aznavour, que yo he conocido hace poco: ¡Qué triste está Venecia!

- La conozco y aun así, vamos.

:)




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