03 junio, 2016

La casa de mi padre, después de él.

Bajo a casa de mi padre. Quiere que le compre una estilográfica. Me dice que ha copiado una poesía de Eloy Sánchez Rosillo. Y me la recita. Me avisa que es triste y, antes de empezar, dice solemne:

“Esto sucede aquí, en esta casa.”

MUCHO DESPUÉS DE MÍ.

Escucho hablar extraños en mi casa
y me asombra, al entrar, que todo esté cambiado.
Los muebles son distintos, las paredes
tienen otro color. Me llegan risas
de niños y palabras de mayores
desde el salón del fondo, en el que observo
entreabierta la puerta y del que sale
tanta luz al pasillo. ¿Qué sucede?
Penetro ahora en la estancia, -intranquilo, confuso-
y en ella veo a unas gentes confiadas
a las que no conozco (aunque tal vez haya alguien
entre los que en su ámbito respiran
que en algún rasgo se asemeja a mí).
Nadie se ha percatado de mi presencia, nadie
mira mis ojos ni me dice nada.
Siguen ahí, en sus cosas: sonríen, charlan, juegan.
Y yo vuelvo la espalda silencioso. Camino
conforme hasta la puerta de la casa.
Abro despacio y salgo.

Luego comentamos la idea. Un día su casa estará habitada por otros. Dice: Imagina esta casa dentro de cien años. Me doy cuenta de que no hace falta tanto tiempo. Pero no digo nada. Quizás en cinco años su casa no sea su casa y esté completamente trasformada. Quizás en menos, quién lo sabe.


Me parece que la idea impresiona pero no me parece que funcione bien como poesía. 

3 comentarios:

  1. Anónimo4/6/16 17:03

    A mí se me ha venido a la cabeza este otro poema:

    (SONETOS)


    IV

    Esta luz de Sevilla... Es el palacio
    donde nací, con su rumor de fuente.
    Mi padre, en su despacho. —La alta frente,
    la breve mosca, y el bigote lacio—.

    Mi padre, aún joven. Lee, escribe, hojea
    sus libros y medita. Se levanta;
    va hacia la puerta del jardín. Pasea.
    A veces habla solo, a veces canta.

    Sus grandes ojos de mirar inquieto
    ahora vagar parecen, sin objeto
    donde puedan posar, en el vacío.

    Ya escapan de su ayer a su mañana;
    ya miran en el tiempo, ¡padre mío!,
    piadosamente mi cabeza cana.




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    Respuestas
    1. Está muy bien.
      No recordaba, no recuerdo haber leído nunca este poema de Machado, y sin embargo me sonaban algunos versos, seguramente en boca de mi padre. "la breve mosca, y el bigote lacio" "a veces habla solo, a veces canta".
      Se lo recordaré a mi padre, cuando vuelva a casa.

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    2. Está muy bien.
      No recordaba, no recuerdo haber leído nunca este poema de Machado, y sin embargo me sonaban algunos versos, seguramente en boca de mi padre. "la breve mosca, y el bigote lacio" "a veces habla solo, a veces canta".
      Se lo recordaré a mi padre, cuando vuelva a casa.

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