22 junio, 2016

El camino en lugar de la meta.

Una cosa que he aprendido con el psicólogo: quiero disfrutar de la experiencia en lugar de pensar en el resultado. La meditación también invita a eso. El objetivo del juego no es ganar sino jugar, se trata de pasarlo bien. Pero nos olvidamos y al final solo queremos ganar. Hasta el punto que si perdemos nos parece que no mereció la pena el juego. Y así muchas cosas en la vida. Resultado, resultado, resultado.

¿Qué harías si te quedara un día, un mes, un año de vida?

Siempre se me ocurría la misma respuesta. Que no podría hacer nada. ¿Para qué? Lo que hiciera no serviría para nada. Eso da idea de la importancia que tiene en mí la utilidad. Hago las cosas como un medio para conseguir algo, un resultado. Por eso una fecha fija para la muerte hace cualquier actividad inútil porque acaba con todos los resultados.

Pero no se vive para ganar sino para jugar. Tengo que aprender a valorar las actividades como un fin en sí mismo. Es monstruoso vivir para el resultado porque dejamos de lado lo realmente importante: vivir.

En gran medida he conseguido vivir esto con la lectura. La aprecio como un bien en sí misma, no para aprender o alcanzar nada. Pero no lo he conseguido con el estudio del inglés. Alcanzar el B2 envenena la actividad. Entender inglés, hablar inglés, leer en inglés es un juego. ¿Quién quiere ganar nada?

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