06 febrero, 2016

Más poesía.

Le compré a mi padre "Quién lo diría" de Eloy Sánchez Rosillo.
Aunque disfrutó con este poeta hace unos meses me cuenta ahora que no termina de llenarle.
Aunque lo que dice es poético y bonito, las palabras no quedan fijadas en piedra, para hacese inolvidables y poder ser repetidas.

Lleva razón. Quizás necesitarían ritmo o rima. Algo les falta, que hace que parezcan prosa más que verso. Aunque la experiencia de la que nacen sea poética y hermosa no terminan de cuajar como poema.

Sus contenidos casan mucho con ese gozo del hoy y el presente del que habla el mindfullnes y la atención plena.



1 comentario:

  1. Sí, es demasiado fácil. Su sencillez es solo sencillez, sin más dimensión. La idea de Cantico es de sobras conocida, la idea de vivir el momento, es un tópico de un tiempo como el actual en que todo manual de autoayuda que se precie lo lleva como leitmotiv archirrepetido hasta la saciedad. Hay que vivir el presente. Que sí, que hay que vivirlo. Habrá que escribir un poema y un libro de autoayuda que lo vuelva a repetir, en un tiempo en que pocos lo viven. Yo, al menos, no. Solo cuando me sumerjo en algo intelectualmente potente y que me revela. No cuando miro la hoja de un árbol. No me dice nada. ¿Y un paseo por la playa inmerso en la contemplación? Puede ser. Pero es la simbiosis del mar, de la arena, del cielo, de las gaviotas y de las ideas. No puedo vivir sin las ideas: solo me interesan las gaviotas o la arena o las olas si van insertas en un proceso de conocimiento interior. Sé que no es muy adecuado para lo que se lleva pero es así. El poema es facilón. No parece expresar una experiencia profunda. Personal.

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