04 febrero, 2016

Ante quien se vuelve el rostro.

Es muy conocido ese pasaje de la Biblia que habla de Jesús como “El siervo de Yavéh”.

Ante quien se vuelve el rostro.
Despreciado, desecho de los hombres,
Varón de dolores, conocedor de todos los quebrantos.

Cuando yo era joven soñaba con ocuparme de los pobres, de los últimos, de los despreciados. Sabía que Dios se encarna en ellos.

Si miro lo que ha sido mi vida como profesor nunca me he ocupado especialmente de los últimos. Creo que nunca. Quizás de algunos, más simpáticos o rebeldes. Los rebeldes e inconformistas, que se quejan y hablan, dan mucho juego en la clase de filosofía. Pero nunca me he ocupado de los muy torpes, de los muy vagos, de los últimos. 

¡Que bien está escogida la frase!
Ante quien se vuelve el rostro.
Siempre he querido ser amigo de los listos, de los inteligentes, de los despiertos, de los simpáticos, de los que son mayores para su edad. Siempre he querido ser reconocido por ellos.


En fin, espero que Dios no se canse de mi propia necedad. Mi única sabiduría ha sido siempre reconocer lo necio que soy. 

3 comentarios:

  1. Bueno, estás en la senda de la santidad. Algún día tu nombre se incluirá en el santoral aunque de momento ya tenemos al evangelista para ocuparlo. Pero sí, llevas todo en tu voluntad para ocuparte en realidad de los pobres, de los torpes, de los que no tienen gracia, de los que no son listos, de los que no son originales, de los refractarios, de los que te odian. El Buen Pastor se ocupa de ellos, de los olvidados por los profesores elitistas que quiere en realidad alumnos que le rían las gracias, que lo admiren, que le hagan de espejo para creer que su enseñanza de la filosofía cae en terreno fértil. Espero que Yaveh se fije en ti, porque no sé en qué grupo te incluirá. Si entre los lúcidos y despiertos o entre el pelotón de los torpes. Probablemente en tu abnegada humildad de nuevo cuño te sentiras atraído por ser el último de los últimos, el más torpe de todos. Pero al que Yahveh, entre destrucción de ciudad y ciudad o plagas o diluvios universales, le dedica una sonrisa de aceptación. Sí, tú también formas parte del pueblo elegido, tu humillación te hace, al fin y al cabo, dispuesto al sacrificio. Aleluya. Humilde entre los humildes, Loaiyirga, recibirás el paraíso como premio mientras la mayoría nos quemaremos en las llamas del infierno. Humíllate, sin doble juego. No para conseguir algo, no. Es tu forma de orar, no en la intimidad de una iglesia sino en la universalidad de la red. Si San Francisco levantara la cabeza, seguro que hablaría a los pájaros en fb o en blogger. Aleluya.

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  2. Esta claro que santo no soy... pero, Joselu, contigo me estoy ganando el cielo. :)

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  3. Esta claro que santo no soy... pero, Joselu, contigo me estoy ganando el cielo. :)

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