02 noviembre, 2015

Olor.

Acerco mi nariz a su piel y aspiro.
Me gusta como huelen mis gatos.

2 comentarios:

  1. Me es tan extraño el olor de un gato como el de un rinoceronte. Alguna vez he acariciado un gato, pero olerlo no. En tu blog, las entradas gatunas es todo un género. A mí no me interesa demasiado el tema de los gatos. Supongo que proyectas sobre ellos tu sexualidad y tu violencia duramente reprimidas por las pastillas y la autocontención forzada. Y la piel suave del gato te calma porque sabes que aquel felino no te juzga tan duramente como te juzgas a ti mismo. Es más te ignora cuidadosamente para acercarse a ti ronroneando cuando tiene ganas de eso que le quitas tan cruelmente con la castración. Él tiene que sublimar también la sexualidad. Es como un convento con distintos cofrades: el ronroneador y el abad que, inhibido y todo, mira con enorme interés a las lolitas que deambulan por las calles y las escaleras. ¿Sigues creyendo que tengo sentido del humor? Jajajajjajajajajjaaja ...

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  2. Si. Sentido del humor y cierta mala leche.
    Jajajajaja

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