24 septiembre, 2015

Pecado EN vida.

¿Os acordáis del “pecado de vida”? Consistía en que tras la muerte del ser querido nuestro impulso de vida se imponía a toda tristeza y seguíamos comiendo, charlando, riendo, siendo felices… en suma.

Es una soberana majadería.  No entiendo cómo no me di cuenta antes. Que sigamos buscando la felicidad tras la muerte de alguien es algo natural e inevitable. El auténtico problema es cómo nos hemos comportado con él antes de su muerte. El único pecado posible contra un ser querido es un pecado en vida.  Me he dado cuenta pensando en mi madre. No sería malo que me olvidara de ella tras su muerte. Lo grave es que la olvide mientras vive.
De algún modo está pasando. Al principio la frecuencia de las visitas de los tres hermanos que vivimos aquí era muy alta. Prácticamente recibía una por la mañana y otra por la tarde. Tras julio y agosto, ya sabéis que yo me marché y apenas si la he visitado este verano, las visitas han disminuido mucho. Mis dos hermanas tienen ahora más trabajo y van solo los fines de semana. Aun mantenemos contratada a una mujer que va a la residencia y la pasea una hora, son restos de las costumbres de este verano. Soy yo el que tiene más facilidad para ir entre semana pero... 

No sé si marcarme como un deber fijo el visitarla cuatro días semanales.

Lo dicho, el auténtico pecado es el pecado en vida.

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