13 mayo, 2015

Final de curso, reflexiones cansado.

Llegado este momento del curso siempre me siento agotado.

Dentro de quince días habré terminado con segundo de bachillerato y será un alivio. Seis horas menos de clase. Al final del curso siempre entro en crisis. Me parece que soy peor profesor que nunca. Peco de bobo, pero siempre tengo esperanza de que al año siguiente lo haré mejor. En la CCP de esta tarde nos hablaba el director de que para el curso que viene hay que programar determinados cursos de acuerdo con la nueva ley. Puede parecer mentira pero nunca he leído ninguna ley de educación. Los libros de texto son los que han ido marcando lo que hago en clase. No creo que haya ido cambiando lo que mis alumnos aprenden conmigo, aunque las leyes hayan ido cambiando. Es cierto que se han introducido temas nuevos, pero al final un profesor de instituto siempre termina enseñando lo mismo. Al menos ese es mi caso.

Parece que la nueva ley quiere insistir en el desarrollo de las competencias, en lugar de en  los contenidos. Es decir, centrándose en “saber hacer” en lugar de “saber cosas”. De ese modo sacaríamos, dicen, mejores notas en los informes PISA.

Solo sé que no se nada. 

Si ahora mismo tuviera que volver a pasar las oposiciones juraría ante el tribunal que sé enseñar filosofía (o a filosofar, lo que haga falta) pero si ellos pudieran leer mis pensamientos quizás no me aprobaran.

Si me comparo con otros no me creo peor profesor. Muchos debemos hacerlo parecido, y creo que todos bastante mal.


Si de verdad se quisiera evaluar lo que enseña un profesor, debería hacerse pasados unos meses, cuando el alumno ya ha olvidado lo que escribió en el examen. 

1 comentario:

  1. Visión cruel, inmisericorde, de ti mismo como profesor. Sí, efectivamente muchos hacen lo mismo que tú: seguir el libro. Desde luego no estarás en los círculos de renovación pedagógica que han proclamado hace mucho tiempo la abolición del libro de texto por la generación de materiales por el aula. Yo no lo utilizo ni en bachillerato ni en la ESO. Pero no sé si tampoco soy un buen profesor. Croe que no. Me puede la experimentación. Necesito experimentar continuamente, no repetirme, pero tal vez eso no sea tan bueno. No sé. Solo soy metódico en segundo de bachillerato en Literatura Española de Modalidad. Ahí los preparo para selectividad. Por cierto, Literatura Española como materia de Modalidad desaparece en bachillerato, lo que significa que la enseñanza de la literatura española ya no entra como materia en bachillerato. Se ha sustituido por una Literatura Universal que impartirán los profesores de Lengua Catalana. Empecé mi carrera docente dando 18 horas semanales de Literatura. Ahora tengo 4. Con la LOMCE, quedan reducidas a cero. Se ha hablado mucho de la desaparición de la filosofía, pero es mucho peor lo que ha pasado con la Literatura. Ya no existe. Kaputt. Solo algunos trazos en la ESO donde los alumnos no están por la faena. En fin. Yo era profesor de literatura. ¡Qué de películas se han creado con esa figura!

    En el fondo no me inquieta que sigas el libro o dejes de seguirlo. Depende de cómo lo hagas. No soy nadie para juzgar lo que hacen otros. Solo tengo que mirarme a mí. Creo que no soy malo, pero tampoco importa mucho. Todo pasa. Y no estoy seguro de que quede.

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