07 mayo, 2015

AMANTE DE LAS JERARQUÍAS

Alguna cosa que le voy a decir al psicólogo:

Creo que soy una persona muy jerárquica. Con esto quiero decir que enseguida me mido con los demás y me sitúo por encima o por debajo. Un día, mi amiga M. (que quizás lea esto) me acusó de clasista. Yo había dicho que alguien había llegado más alto que su hermano porque él era médico y el hermano, maestro. Entonces me defendí diciendo que no era una distinción que yo hiciera sino que es algo social y yo solo constataba esa distinta consideración social de un puesto u otro. Hoy creo que llevaba razón. Soy clasista porque creo que las personas valen más o menos, y en ocasiones hago esta distinción atendiendo al poderío económico, aunque otras veces es algo intelectual o cultural. Si una compañera está casada con un profesor de Universidad le supongo “un valor” superior que otra cuyo marido es conserje. No es que me sienta orgulloso de esto, pero me he dado cuenta de que es así. No puedo evitarlo.

Con esto no quiero decir que trate peor a los… (no quiero escribir inferiores, para no escandalizar demasiado) pero lo hago con condescendencia, pensando que he de ser bueno con ellos puesto que están por debajo.

Mi criterio de jerarquización no es económico principalmente. Muchas veces se trata de valía intelectual.

¿Qué tiene que ver todo esto con lo que me ha llevado al psicólogo?
Cuando pierdo los papeles y levanto la voz al discutir con alguien es porque creo peligrar mi status intelectual. Me parece que si no consigo imponerme con mis razones quedo por debajo y esto me mata.


Algunas personas, que hablan con la seguridad del que habla ex cátedra me irritan especialmente, si lo que dicen no coinciden con mis opiniones. Mi indignación desaparece si me convenzo de que es un bocazas, un ignorante, un inconsecuente. En ese caso puedo escucharlo como el que oye llover, pero si pienso que es inteligente no soporto que defienda ideas diferentes de las mías y se niegue a ver la fuerza de “mis verdades”. Mi miedo último es que no reconozcan la fuerza de mi inteligencia. Lo que veo en peligro es mi yo.

Conclusión si consiguiera convencerme de que esas jerarquías son muy relativas y poco relevantes quizás no necesitara medirme con los otros con tanta pasión. 

1 comentario:

  1. Jajajaja... cuando te leía me preguntaba en qué lugar de jerarquía me colocarías a mí. ¿Si me leerás con condescendencia, seguro de tu mayor jerarquía? ¿O me leerás con irritación por colocarme en un plano superior, por lo que me odiarías?No me cabe duda de que me colocas en el primer lugar, una mirada condescendiente que te permite permanecer seguro en tu posición que no sientes amenazada. Mejor así.

    No hace falta leer a Krishnamurti, pero está muy bien leerlo. Es más económico que acudir a un psicoterapeuta para que te explique las trampas de la mente. Te lo recomiendo vivamente. Es un pensador indio (hindú) que no pretendía crear adeptos, ni ninguna religión, ni convencer a nadie... pero leerlo ayuda a comprenderse mucho mejor a sí mismo.

    Lo que expones es simplemente la trampa que crea la mente de la comparación. La comparación es letal. Surge cuando tienes miedo de no valer, cuando anida en ti un íntimo sentimiento de minusvaloración. Yo soy mejor que ... Yo soy inferior a ... Nunca la idea de igualdad. No, siempre superior o inferior. Expresa un profundo miedo a ser atacado y divides a los hombres en insignificantes por ser inferiores a los que desprecias como piensas que te desprecian los que son superiores. Y superiores a los que odias por poderte hacer daño. Comparar, comparar. Pero ese es el error de la mente causado por el miedo. La magnitudes humanas no se pueden comparar. Yo soy mejor, más listo, más inteligente, más culto que ... ¿Por qué? ¿Qué sabes de la otra persona en realidad? ¿Qué sabes de su mundo oculto? ¿Qué sabes de sus circunstancias que explican su forma de ser? ¿Qué sabes en realidad de él? ¿Por qué te comparas? ¿Por qué tienes miedo a quien es más rico, o más inteligente o más culto o más sabio? ¿Eso te hace inferior? Esas jerarquías las crea el miedo a no ser.

    Hace un tiempo que no comparo. Comparar te lleva a conflictos muy agudos. Cada uno es hijo de su vida y yo no puedo entrar a juzgarla porque no puedo estar dentro de ella. Nacer inteligente es un azar, no es un mérito. Se tiene un CI mayor o menor por azar. Nuestra realidad está explicada por nuestra herencia genética. Somos lo que somos ya antes de nacer. La vida nos permite desarrollar eso que recibimos. Ese es nuestro mérito, si es que existe el mérito que creo que tampoco. No existe el mérito ni el demérito.

    Comparar solo lleva a sentir dolor.

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