21 febrero, 2015

Puri.

En el salón donde está mi madre hay diez o doce ancianos sentados cada uno en su sillón. Ninguno tiene buen aspecto porque allí se quedan los que no se pueden mover solos. Los que están válidos suelen estar en sus habitaciones o bajan a charlar una sala grande que hay en el primer piso. Ninguno de los que están en la sala parece capaz de mantener una conversación, sin embargo las apariencias engañan. Puri es una mujer que va en silla de ruedas y tiene su lugar junto a mi madre. Saluda a mi madre por su nombre con cariño y debe estar muy bien de cabeza porque aún lee. Dice que a veces mi madre le habla. Puedo imaginar las cosas que dice y que Puri no la ningunee es un acto de generosidad. Al lado de Puri hay otras dos mujeres que también parecen cuerdas, pero no las he oído hablar apenas.

Algunas tardes he visto a Puri de pie por el pasillo. Deja su silla de ruedas y se mueve unos pocos metros agarrada con las dos manos al pasamanos. Dice que no se atreve con un andador y que a veces anda un poco apoyada en su silla de ruedas. No sé si tiene hijos o parientes, porque nunca la he visto con nadie, pero puede que tenga visitas porque a veces no está en el salón y quizás va con ellos a su habitación o algún otro lado.

Hablo de Puri porque me llama la atención que trate a mi madre como si se tratara de una persona cuerda. Es verdad que también las cuidadoras se dirigen a mi madre por su nombre y le dicen cosas cuando estoy yo, pero puede que el ojo del observador modifique la conducta de lo observado.


Lo que me sorprende es que Puri trate a mi madre como a una persona. 

1 comentario:

  1. Relatas con frialdad documental una escena terrorífica. Tal vez sea la única defensa mental ante el abismo de desolación que supone lo que describes. Me imagino a mí en el papel de tu madre en una residencia en que uno va a cagarse con pañal y a que le ninguneen aunque haya sido algo en vida. Yo allí y mi hija, alguna de mis hijas, me vaya a ver una vez al mes y que me describa documentalmente. ¿Dónde habrán quedado nuestras conversaciones sobre Kafka o sobre Joseph Conrad? Creo que preferiría morir antes de eso. No me cabe ninguna duda.

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