10 octubre, 2014

La vida humana, ¿un instante entre dos tigres?

Hay una vieja fábula oriental que cuenta la historia de un viajero sorprendido en la estepa por una bestia furiosa. Para escapar de la bestia, el viajero salta al interior de un pozo sin agua, pero en el fondo del pozo ve un dragón con las fauces abiertas, dispuesto a devorarle. Y el infeliz, sin atreverse a salir por temor a convertirse en presa de la bestia feroz, ni a saltar al fondo del pozo para no ser devorado por el dragón, se agarra a las ramas de un arbusto salvaje que crece en las grietas del pozo, y así queda colgado. Los brazos se le debilitan y siente que pronto tendrá que abandonarse a la muerte, que le espera a ambos lados, pero sigue aferrándose, y mientras se aferra, mira alrededor y ve que dos ratones, negro uno y blanco el otro, giran regularmente en torno al tronco del arbusto del cual está colgado, y lo roen. De un momento a otro el arbusto se quebrará, y él caerá en las fauces del dragón. El viajero lo ve y sabe que su muerte es inevitable; pero, mientras continúa suspendido, busca a su alrededor, y halla sobre las hojas del arbusto algunas gotas de miel; las alcanza con la lengua y las lame. Así me aferro a las ramas de la vida, sabiendo que el dragón de la muerte me espera inevitablemente, preparado para despedazarme, y no puedo comprender por qué soy sometido a este tormento. E intento chupar esa miel que antes me consolaba; pero esa miel ahora no me da placer, y, entretanto, el ratón blanco y el negro roen noche y día la rama de la que cuelgo. Veo claramente el dragón, y la miel ya no me parece dulce. No veo más que una cosa: el ineludible dragón y los ratones, y no puedo apartar la vista de ellos. Y esto no es una fábula, sino la auténtica, la incontestable, la inteligible verdad para todos.

Este texto está sacado de “Confesión”, el breve e imprescindible libro de Tolstoi. En los últimos años de su vida Tolstoi se volvió muy religioso. No recuerdo bien, ya, “Confesión” pero creo que la visión tan pesimista que transmite esta página es superada por la creencia religiosa. Solo la trascendencia puede salvarnos de la seguridad de que caeremos al pozo.

El célebre JordiSavall, cuenta la misma historia de un modo más optimista.

Un hombre paseando por un bosque ve de pronto que lo persigue un tigre, se pone a correr y llega hasta un barranco y desesperado comienza a bajarlo y comprueba de que abajo hay otro tigre. Entonces angustiado se detiene y se pregunta qué va a hacer. Mientras tanto ve unas fresas y empieza a comerlas. Y se dice: “Qué maravilla de gusto tienen estas fresas”.
Pues así la vida humana. Nuestra vida es un instante entre dos tigres. El secreto de la felicidad está probablemente en las fresas.

Ambos textos los he encontrado en uno de los programas deRadio Universidad. Uno leído y otro escrito. Se puede bajar el postcast en MP3 aquí. Es un programa bonito, habla de la vida y son textos muy interesantes, aunque casi todos bastante pesimistas.

Estoy muy contento de haber encontrado este blog (que ya he recomendado otras veces) en el que me puedo bajar programas (música y textos) y con el que “leo” la poesía de Borges sin leerla o la de Pessoa, o la de Whalt Whitman. Blog como estos son un servicio efectivo a la cultura y debían ser promocionados y apoyados más por las autoridades educativas. 

Os vuelvo a invitar a descargaros el programa que más os interese y que probéis a escucharlo. No creo que os arrepintáis. 

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