03 septiembre, 2014

El sesgo de la disponibilidad.

¿Qué hace el cerebro cuando quiere saber cómo de frecuente es un suceso? Busca ejemplos en la memoria. Si los obtiene con facilidad juzga que el suceso es muy frecuente. Esto lleva a errores: Por ejemplos, nos parecen más frecuentes aquellos hechos a los que los medios prestan más atención. Así podemos exagerar los divorcios en Hollywood.

“Ser conscientes de nuestros propios sesgos puede contribuir a la armonía matrimonial, y probablemente a la de otras relaciones estrechas. En un famoso estudio se preguntó a unos conyuges: ¿Cuál ha sido su contribución personal, expresada en porcentajes, a mantener las cosas ordenadas?”
Cada cónyuge piensa que él contribuyó más que el otro. Es un sesgo de disponibilidad. Cada cónyuge recuerda sus esfuerzos con mucha más claridad que los del otro, y la diferencia de disponibilidad lleva a una diferencia en la frecuencia juzgada.

Mis hijos creen que yo les resuelvo más problemas a mis padres que mis hermanos. Es un sesgo de disponibilidad. Ellos conocen cada una de mis anécdotas con los abuelos, y muy pocas o ninguna de las de mis hermanos. Yo –que soy muy listo- intentaba explicarles el sesgo de disponibilidad cuando aún no sabía que tenía un nombre, ni lo podía explicar de modo tan claro como lo he hecho más arriba.

Ahora lo he encontrado en “Pensar rápido, pensar despacio”de Kahneman. Estoy entusiasmado con este libro que leo por recomendación de Pseudópodo.

Ahora no sé si debería mandarles la explicación de este sesgo a mis hermanos.

“A veces hacemos más que los demás, pero es útil saber que posiblemente tengamos esa sensación cuando cada miembro del equipo también la tiene.”
  
El libro explica cómo funciona el cerebro e indica también cómo ese funcionamiento lleva a errores. Los famosos sesgos cognitivos. Lo comencé a leer bajado de Papyrefb2 pero pienso que me va a ser tan útil que lo he comprado en Debolsillo por 12 euros. 

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