24 agosto, 2014

¿Presumiendo?



La gente cree que si se hace una foto con un famoso, algo de su éxito, de su fama o de su valor pasa a ellos. Te dicen: “Aquí estoy yo con Mick Jaegger.” Es estúpido y completamente irracional. “Muy bien, estás junto a él ¿Y?”
También yo soy gente. Y mi parte de majadero no es pequeña.


Hoy vengo a presumir de que tengo una foto con el señor que aparece citado en ese recorte de periódico. No el Rey, el secretario de Estado citado. Es una foto de cuando ambos teníamos cinco o seis años. Sus padres y los míos eran amigos en Zaragoza. Con posterioridad a aquellos tiempos nos hemos visto muy poco. Después de que se casó pasó por Salamanca en un viaje breve y nos invitó a comer en un excelente restaurante a mi novia y a mí. Como si se tratara de celebrar la boda a la que ni mis padres ni yo habíamos sido invitados. Así lo explicó él o así lo entendí yo.
Sus padres lo habían mandado desde jovencillo al extranjero, a una familia, a aprender otro idioma. Mi padre pensó hacer lo mismo conmigo pero cuando me lo dijo me puse a llorar de miedo y ahí se acabó todo.  Él estudió luego la carrera diplomática, para la que hacía falta dominar dos idiomas, y aprobó su oposición. También me contó entonces que hacía de preparador de esas mismas oposiciones. Todas las noticias posteriores, que he tenido de él, han sido ya por la prensa. Cuando comenzó el uso del correo electrónico pensé escribirle pero nunca lo hice. Algunas veces sé de él a través de mi padre, lo que el suyo le cuenta al mío por teléfono.

Y ahora es cuando vosotros preguntáis: Muy bien, de pequeño fuiste amiguito de un niño que corriendo el tiempo llegaría a ser embajador en Cuba. Y luego a ocupar una secretaría de Estado ¡Y qué!


¿Qué consigue un mequetrefe al lado de una persona importante? Pues parecer aún más mequetrefe. 

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