27 junio, 2014

Ideas preconcebidas.

Hay quien afronta los hechos con unos dogmas previos que funcionan como filtro. Suceda lo que suceda él ya sabe cómo son las cosas. No se trata de que mire la realidad y juzgue. Se trata de que ya tiene un juicio hecho previamente, y lo que suceda en la realidad importa poco.

Un ejemplo de dogma: la justicia no es igual para todos. Dicho sea esto en relación con las corrupciones del yerno del Rey Juan Carlos. Este dogma (la justicia no es igual para todos) será mantenido por algunas personas pase lo que pase con el juicio y las sentencias.

¿No tenía que haberse roto ya el dogma cuando se prevé que el yerno del Rey -¡El yerno del Rey!- va a ser juzgado y condenado?

El dogmático defenderá que la justicia tiene trampa aunque sepamos que nada menos que el marido de una Infanta del Reino de España va a ser condenado y posiblemente sufra cárcel. Pero naturalmente el dogmático siempre tiene hechos a los que acudir. Quizás en los  primeros momentos sostuvo que se echaría tierra al asunto de Urdangarín y nunca pasaría nada. Recientemente se había retirado a una trinchera distinta. El yerno sí, pero la Infanta es intocable. La justicia no es igual para todos.

El juez Ruz ha imputado a la Infanta en el caso Nóos. Al dogmático le da igual, para él el hecho de que se haya solicitado juicio para una Infanta es irrelevante. Él sabe que no se juzgará a la Infanta. O quizás la juzguen pero se irá de rositas. El dogmático sabe que la justicia es desigual, suceda lo que suceda, y si la sentencia fuera condenatoria siempre podrá decir que se merecía cárcel cuando solo le pusieron multa. O que se merecía cinco años cuando le pusieron menos de dos. O que se merecía diez cuando le pusieron cinco.

No me gusta nada que los familiares cercanos al Rey Juan Carlos hayan robado (si es cierto que se prueba que así ha sido) pero estoy orgulloso de un país en el que siendo el yerno del Rey no puedes evitar que te juzguen.

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