20 mayo, 2014

Amar la literatura (un poema de Catulo)

Me pregunto si la educación en algunos aspectos no estará absolutamente equivocada. Por ejemplo: la enseñanza de la literatura. Yo vi a mi hija en segundo de bachillerato estudiarse la sucesiva lista de generaciones de poetas y novelistas con sus listas de obras y las supuestas características de sus estilos. Imposible que ahora recuerde nada de aquello porque ya entonces lo aprendió mal, pero a lo que iba. La enseñanza de la literatura tenía que estar encaminada a la “vivencia” de la literatura. Se trataría de que el alumno hubiera pasado por algunas "experiencias literarias". Y si eso no se puede evaluar pues que no se evalúe. O que se evalúe solo si ha pasado o no. Por ejemplo, que se le haya recitado poesía bien recitada. Que haya visto buen teatro. Que haya leído algunas importantes novelas, que se haya aprendido y haya recitado de memoria algunas poesías. Esas experiencias, con algún tipo de comentario explicativo del profesor debería ser suficiente. Encuentro en el libro de Alain de Botton que los museos de arte están mal ordenados (se refiere al museo clásico) porque ordenan las obras cronológicamente. Habrían de estar ordenados siguiendo temas y ocuparse de qué sentimientos quisieron despertar en nosotros sus autores y de qué manera. Y deberían estar organizados para suscitar esos sentimientos (olvidémenos de eso de “saber de arte”). Aplíquenlo a los jóvenes y la literatura. A los jóvenes les interesa el amor. Hableseles de amor literariamente. Que conozcan las grandes historias de amor, que aprendan a recitar poemas de amor. Y al estilo y al contexto histórico que le den morcilla. Mejor dicho. Que se le hable de ello únicamente, UNICAMENTE, en la medida en que sirva para que el alumno pueda ENTRAR en el poema o la novela de la que hablamos. Pero que no tenga que estudiarlo. Porque no se trata de eso.

En mi juventud, un amigo que estudiaba lenguas clásicas y estaba enamorado de los versos de Catulo, me recitaba un poema en latín. Es un poema que repite:

Dame mil besos, luego cien,
luego otros mil, después cien más,
luego sin pausa otros mil, luego cien.
Entonces, cuando hayamos juntado muchos miles, (y continúa)

Todo eso tiene una cadencia en latín y una sonoridad que puedes experimentar si te lo recitan varias veces. Intentad recitarlo.

da mi basia mille, deinde centum,
dein mille altera, dein secunda centum,
deinde usque altera mille, deinde centum
dein, cum milia multa fecerimus,

Cuelgo aquí un video donde un hombre lo recita muy bien.
¿A dónde voy a parar? Yo no he leído a Catulo, ni sé de qué época es, ni conozco las características de su estilo, pero aquel amigo me inoculó el veneno de su poesía y gracias a ello hoy puedo buscar este video por Internet y disfrutar de nuevo otra vez. Creo que me la voy a aprender de memoria.

Ese haber saboreado el alimento de la literatura es el que debía buscarse en la educación, y pasar de estudiar nada. El objetivo es la vida y la belleza,  e intentar hacerles ver en qué medida la literatura habla de eso y trasmite eso. Lo demás es “saber muerto” y perder el tiempo.


El poema, lo que es la poesía, dura unos minutos. Por favor escuchad los versos de Catulo. También recordaba yo el primer verso en latín. Viuamos, mea Lesbia, atque amemus. Lesbia era el nombre de la amada.


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