07 enero, 2014

Una vasija llena de agujeros.

Me he acordado mucho estas Navidades de la vasija con agujeros de Platón.

Platón dice que el hombre que espera encontrar la felicidad en la satisfacción de sus deseos es como un botijo lleno de agujeros que espera ser llenado. Al tiempo que lo llenan se vacía y nunca se colma.

Tanta comida y bebida en Navidad evoca esa vasija que nunca se llena pero que siempre estamos llenando.

Quizás en tiempos de Platón fuera imposible saciar todos los deseos. En cualquier época es imposible, pero en estos tiempos llenamos la vasija a mucho mayor ritmo de lo que se va vaciando. Siempre estamos satisfaciendo algún deseo nuevo, o en vísperas de hacerlo. Siempre algo en la boca, alguna música en el oído, algo placentero a mano con lo que colmar de nuevo la atención antes de que el alma repare en el vacío que lleva dentro.

1 comentario:

  1. Quién, si yo gritara, me escucharìa en los òrdenes celestes?

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