16 enero, 2014

Rodearse de inteligentes.


Dicen que en los partidos políticos, el jefe no se rodea de gente muy inteligente y valiosa. Si lo hace, tiene el peligro que alguno de ellos le quite el puesto. Cuanto más torpes sean sus subordinados más posibilidades de seguir siendo el jefe. Lo mismo sucede cuando alguien nuevo, muy valioso, entra en el partido. Todos lo miran con suspicacia. “Este viene a quitarnos el puesto”. Es algo poco inteligente, pues a medio plazo esos fichajes podría beneficiarles indirectamente a ellos (por ejemplo, ganando elecciones). Eso sin hablar del beneficio para todos.

Es triste que las cosas sean así. Pero son. Últimamente he descubierto este mismo sentimiento en mí mismo. Recientemente se han jubilado algunos compañeros veteranos muy toreados. Eran gentes que aportaban inteligencia y experiencia al centro, que de modo natural se beneficiaba de ello. ¿He lamentado su retiro? Tengo que decir que me he alegrado. Menos competencia. Así de simple. Dentro de un instituto hay un reparto de poder y ese reparto va a influir en tu horario diario. En un instituto estamos como latas de sardinas. Si uno se mueve influye en la comodidad de todos los demás.

Seguramente es cortedad de miras, como en el caso de los partidos políticos. Pero quería dejar constancia de que, en mi caso, es así.

2 comentarios:

  1. Me sorprende que a ti te pase esto, y más en un instituto, dónde no se ve tan claro que tener compañeros inteligentes te perjudique...

    Quizá que se vayan unos veteranos, con más antigüedad y prioridad para elegir horarios, etc, te beneficie, pero no por que sean gentes capaces y con talento. Yo veo más esto en los departamentos de la universidad; a un catedrático le interesa que las plazas las vayan ocupando gente inteligente ma non troppo, y sobre todo, que sean mansos y no tengan el "instinto asesino" que hace falta para destacar en la investigación y la política universitaria.

    Quizá eres demasiado autocrítico, pero no te descubro nada...

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  2. Pseudópodo, si supieras la alegría que me da verte por aquí escribirías más.
    Llevas razón que no es que exista mucha competencia entre profesores de instituto. Seguro que, como explicas, se da mayor en otros ámbitos. En teoría, nadie tiene privilegios en un instituto y el reparto de horarios es equitativo. En teoría.
    Lo que me llamó la atención es que no lamentara la desparición de "pesos pesados". ¿Por qué?
    Porque toda medida es comparativa. Y si desaparece su "experiencia" crece la tuya.

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