01 enero, 2013

COMPAÑERA DE VIDA

Una cuñada le decía hace poco a mi mujer. “Algunos matrimonios hacen equipo y todavía se respetan algo pero otros…”
Mi mujer y yo hacemos un buen equipo.

En los últimos tiempos, cuando los niños se han hecho mayores, ha ayudado mucho la caravana. Tener una caravana para salir por ahí los fines de semana fue una idea suya y ha resultado muy buena idea.

Es curiosa la importancia del espacio físico en nuestras vidas. Creo que lo subestimamos. No sé cuantos metros cuadrados tendrá nuestra roulotte, muy pocos, y es precisamente esa proximidad física obligada la que nos ayuda a estar mucho más cerca, afectivamente también, uno del otro. En casa vivimos cotidianamente en habitaciones separadas: ella en el salón y yo en el despacho. En la caravana pasamos muchas horas juntos en el mismo espacio físico. A parte de leer o preparar trabajo o hacer punto y ganchillo, hablamos, nos reímos, vemos una película por la noche en el portátil, nos peleamos… It’s a wonderful life.

Mi mujer y yo ¿ya lo he dicho? hacemos un buen equipo y nuestras salidas periódicas con la caravana ayudan bastante a fortalecer nuestros vínculos. Hemos ganado mucho como pareja con ella porque es nuestro modo de pasar tiempo solos y dedicarnos uno a otro la atención debida.

A veces para no gastar gasolina (ahora que se ha puesto tan cara) o cuando no sabemos a dónde ir porque en invierno hay muchos camping cerrados, vamos a un camping que está aquí al lado a menos de tres kilómetros de casa, el camping de nuestra misma ciudad. Puede parecer tonto pero vivir en la caravana es ya estar descansando y por eso, aunque no veamos ninguna ciudad nueva, no nos importa pagar 16 euros por noche porque estamos de relax y lo que es más importante: estamos juntos.

Lo que aún no he conseguido es que vayamos a pasar el finde a la nave donde guardamos la caravana. Os parecerá, como a ella, una idea peregrina pero yo le digo que en invierno cuando atardece pasamos mucho tiempo dentro con las persianas bajadas y la luz eléctrica. ¿Qué más da que fuera no haya hierba ni árboles ni camping ni nada? ¿Qué nos importa lo que haya fuera si estamos allí dentro los dos solos tan a gusto leyendo o cenando o viendo una película como cuando estamos por ahí de viaje? ¿Qué importa lo que haya fuera? Debe ser que SI que importa por lo del camping de casa aún lo ha tragado pero estar dentro de la caravana en la misma nave donde la guardamos le parece una cosa de locos. Reconozco que tiene algunos inconvenientes obvios pero lo que me cuesta entender es que ella no le vea las ventajas.

Esto trae a mi cabeza otra de mis ideas peregrinas. Hacerme con las inscripciones completas de los textos de la piedra de Rosetta e intentar descifrar de nuevo el lenguaje jeroglífico como hizo Champollion ¿Lo habrá hecho alguien después de él?

Descifrar el lenguaje de las abejas ya no puedo marcármelo como reto pues aunque pudiera descubrirlo en sus detalles ya no tendría mérito porque tengo las claves: sé que tiene que ver con el ángulo de inclinación del sol y con un vuelo en forma de ocho. Pero con la escritura de los egipcios aún estoy limpio. ¿Cuánto tiempo le llevaría a Champollion? ¿Nadie habrá querido batir su record?






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Hace mucho escribí sobre la piedra de Rosetta.

1 comentario:

  1. pseudopodo17/1/13 22:17

    Me hizo mucha gracia el post, y me da pena que no tenga ningun comentario... además de que me ha parecido una gran idea lo de pasar el fin de semana en la nave. En serio.

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