27 abril, 2012

BUSCANDO RAZONES y repitiéndome o quizás no.


Le doy vueltas a la cabeza intentando descubrir cuál será la razón de mi ansiedad durante este curso. Tengo varias opciones a las que echar la culpa. Unas más creibles y otras menos.

-          - Me siento viejo. Noto que pierdo vigor sexual y eso le produce miedo al más valiente.
-          - Mis padres están viejos, viven dos pisos más abajo, comienzo a ver la decrepitud de cerca y me angustia lo que se me viene encima.
-         - Repitase la frase anterior pero cuando dice “me angustia lo que se me viene encima” piensese no en el laborioso cuidado de dos padres ancianos sino en la propia vejez y en la propia muerte anticipada y echa presente en la de mis padres ya cercana.
-          - Me siento viejo, con independencia de sexos o padres viejos, noto que nunca tendré veinte años, ni  treinta, ni cuarenta. Nunca seré ya alguien “brillante” distinto del que soy. Ya me cuesta mucho soñar con futuros gloriosos, hasta me cuesta “imaginarme” con una mujer que no sea la mía.
-          - Me angustia el futuro de mis hijos. Ambos son ya universitarios pero el futuro está muy negro y no puedo imaginarlos independientes y trabajando. Aún se vive con más impotencia una lucha, que aunque te importa, tú no puedes pelear.
-          - Este año tengo cuatro grupos de Segundo de Bachillerato. Son exámenes que te tienes que pensar más tiempo, son gran cantidad de ellos. Los suspendas o los apruebes son una gran responsablidad porque mi compañera de departamento va a juzgarme como profesor por la nota que estos chicos saquen en selectividad. Esa es otra. Puede que muy pocos elijan presentarse por mi asignatura, pueden elegir historia y en ese caso también se trata de un fracaso.

No digo que alguno de los motivos arriba expuestos no tengan su lógica. Quizás una explicación multifactorial sería la más creible pero lo que de verdad creo que me ha causado la ansiedad ha sido:

El exceso de trabajo: Este año tengo los grupos de segundo de Bachillerato. Pero eso por si solo no hubiera sido suficiente, creo. El problema es que organizo las horas de la tarde como un segundo trabajo. Construyo un segundo horario para el tiempo libre que en lugar de ser tiempo libre se convierte en una segunda jornada que estás obligado a realizar con la misma seriedad y rigor que la primera. Este año estaba construida con clases de inglés, charlas por Skype y entrenamientos para la media maratón. Un sin vivir. Nunca tenía un rato que dijera: no tengo nada que hacer. Y para mi eso es fundamental. Necesito hacer el vago varias horas al día para sentirme bien.
Y este curso además de ese horario de mañana y tarde todos los días tenía la angustia de que debía estar  escuchando un nuevo “listening” o haciendo unos ejercicios más del “Workbook” o leyendo inglés. Un agobio. Que le den.
No puedo organizar el próximo curso así. Pero el caso es que no quiero renunciar a nada y rabio cada vez que pienso que tengo que bajar el ritmo con el estudio del inglés. Y a lo mejor me vendría bien no correr. Aunque solo sea por el tiempo que me quita.

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