28 julio, 2007

AMBICIÓN

Ambición es una palabra con carácter peyorativo. No la utilizo aquí con esa intención.
Mis compañeros de trabajo consideran que algunos de nuestros alumnos carecen de ambición porque sólo aspiran a que su futuro sea parecido al presente de sus padres. No desean salir del pueblo, ni superar el nivel de formación que sus padres tuvieron, ni mejorar siquiera en cuanto a posición social. Se conforman con seguir siendo una repetición clónica de sus progenitores.

También yo les censuro esa actitud y me parece lógico aspirar a más. Sin embargo, si me paro a pensarlo he de reconocer que mis padres tampoco me educaron en ese deseo de superar lo que ellos habían sido.

¿Hemos de esforzarnos por ser lo máximo que podemos llegar a ser?

A mí me parece que lo importante es saber aceptar las consecuencias de tus propios
actos. Os explico.

El marido de una de mis hermanas, que tendrá mi edad, comenzó siendo, varios años antes que yo, profesor de filosofía en un instituto, pero es un hombre muy trabajador y siempre quiso más. Hizo el doctorado, terminó la tesis, entró en la Universidad y ahora es profesor titular de ética. Ha publicado numerosos libros y no para de trabajar (gracias a su ayuda publiqué yo el mío, por cierto). Si utilizamos una metáfora militar (prescindiendo de la mala prensa que en estos tiempos tiene todo ese campo) podíamos decir que nunca se ha cansado de conquistar nuevos territorios y ha ido ampliando de manera constante su imperio. Por cierto, también en lo personal, tiene nada menos que cuatro hijos. A día de hoy tiene nuevos proyectos profesionales y no se puede decir que sus conquistas están concluidas.

Yo lo admiro. Admiro su vocación de trabajo y una constancia a prueba de todo. Aparte que le debo muchas cosas, pero eso es tema para otro día.

¿Debía mi vida haberse parecido más a la suya? Supongamos que mi inteligencia hubiera sido suficiente para hacer lo que él ha hecho. ¿Hice yo mal conformándome con ser sencillamente un profesor de instituto, no intentando nunca hacer la tesis y sin aspirar jamás a entrar en la universidad?
Desde luego lo que él hace en su vida no casa con lo que es mi carácter. Como dice mi cuñada yo aspiro a ascender no en vertical, sino en horizontal. No trato de estar en otro sitio mejor sino en estar mejor allí donde ya estoy.

Aceptar las consecuencias de lo que haces consiste en aceptar el lugar en el que estás sabiendo es que resultado del empeño que tu has hecho para estar allí. Lo que no tendría sentido sería que yo, llevando la vida relajada que he llevado, me lamentara de no ser doctor, profesor de universidad o cosas por el estilo. ¿Tendría sentido que yo sintiera envidia de su posición y me lamentara de llevar la vida que he escogido vivir?

Este “post” tiene relación con el anterior. Disfrutar y crecer son dos motivaciones del ser humano. Si a mí me mueve más la primera, a él le mueve más la segunda. ¿No será sin embargo una obligación del ser humano crecer y conquistar nuevos territorios?

¿Os acordáis de los imperativos de que hablaba Kant?
Un imperativo es hipotético cuando depende de una condición. “Si no te quieres mojar llévate paraguas.”
Otros eran categóricos. Debían cumplirse siempre, con independencia de tus deseos. “No mates”.

Perfecciónate, aspira a más, ten ambición. ¿Será hipotético o categórico?

Si es hipotético no hay más que hablar. Yo me siento feliz de ser quien soy. Y me parece justo que otros “sean más”, puesto que han currado mucho más.

Sin embargo a veces tengo la duda de si será categórico. Es la misma inquietud relacionada con mis vacaciones. ¿Es suficiente con que descanse, disfrute y me entretenga o debería hacer cosas que me mejoraran y ampliaran mis posibilidades, como aprender inglés o estudiar filosofía?

Para mí es como una especie de dilema entre el placer y el deber.

2 comentarios:

  1. Yo no tengo ninguna duda. No quiero crecer (en vertical) si eso no me hace disfrutar.
    He vuelto de vacaciones. He encendido el ordenador para ver el correo y me he quedado enganchada a las Patatitas Pochas. He leído todito lo que se había publicado en mi ausencia. ¡Qué bien que quede alguna mente agitada que no descansa ni en vacaciones!

    ResponderEliminar
  2. Jaja. Todito, todito...no.
    Leo ahora que este blog se cierra en agosto. Ohhhhhhh!!

    ResponderEliminar