24 mayo, 2017

La boca de un gato.

Del mismo modo que con las personas más queridas no tenemos reparo en beber del mismo vaso... del mismo modo, digo, termina uno haciendo con los gatos. Si al principio nos hubiera parecido asqueroso darles de comer en uno de nuestros platos, ahora no tenemos esos escrúpulos.

Aunque para comer luego en ellos los lavamos, claro.

¡Cómo una criatura tan bonita va a contagiarte una enfermedad!

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