08 enero, 2017

Evolución y mejora de la vida individual.

Una de las ideas que me ha impresionado mucho de Sapiens es la siguiente.

El hecho de que una especie haya tenido mucho éxito desde el punto de vista de la evolución –es decir, haya crecido enormemente y haya aumentado exponencialmente el número de sus individuos- no significa que todas esas poblaciones enormes sean individualmente más felices o tengan una vida mejor que cuando la especie tenía una población más escasa.

¿Es seguro que vivían mejor individualmente los sapiens tras la revolución agrícola que cuando eran cazadores recolectores? Esto se había puesto en duda antes de que lo contara Harari, (Harari llama a la revolución agrícola el mayor fraude de la historia) creo que yo se lo leí a J. Diamond en El tercer chimpancé, pero lo que es nuevo para mí es la idea de que muchos individuos no significa necesariamente un progreso. La población aumentó tras la revolución agrícola, ¿pero vivían mejor las nuevas poblaciones que las antiguas?

Supongo que este argumento le gustará a Pseudópodo porque él tiene tendencia a pensar que la historia tiene algo de retroceso, en lugar de progreso. Al menos en algunos aspectos. O al menos, maticemos, que no podemos dar por sentado que todo cambio será para mejor. Y él se “harta” a encontrar ejemplos de lo contrario. Me gustaría poder enlazar aquí un post en su blog en el que escribía sobre la leche recién ordeñada de los pueblos y la que nos llega en el tetrabrick, otro en que comparaba el modo que ahora tenemos de escuchar la música con el de antes, y otro más en el que cuestionaba el éxito de la Ilustración. Me gustaría pero me llevaría encontrarlos un tiempo que no tengo. Si alguien me los pide se los busco. En realidad, cuando quieres algo sacas tiempo para ello, (je je).



El pie de foto resume la idea que os he contado, pero en este caso aplicado a los animales domésticos, según Harari víctimas de la revolución agrícola.

Otro asunto que me ha hecho gracia: mi amigo británico me dijo que en el libro hablaba sobre el vegetarianismo. No es así, él, al leer este capítulo del que os hablo encontraba argumentos para ser vegetariano, pero lo que importa al autor, y el verdadero núcleo del capítulo, no es si los animales viven ahora peor sino si los sapiens agricultores empeoraron su modo de vida aunque consiguieran extender su ADN por toda la tierra.

También se lo plantea para nuestra época. Una trabajadora china que pasa extenuantes y largas jornadas laborales en las tareas repetitivas de una fábrica ¿no vive bastante peor que un cazador recolector que ocupaba su vida en tareas variadas y tenía muchos ratos de ocio para charlar con sus iguales, incluso aunque la trabajadora actual viva más años?

Años atrás, el aumento de la esperanza de vida y el enorme éxito del ser humano como especie me parecían argumentos incontestables para afirmar que hemos mejorado. Hoy no lo tengo tan claro.

2 comentarios:

  1. Dice Harari que las terneras "figuran entre los animales más desgraciados del planeta". ¿Cómo lo sabe? ¿Ha hablado alguna vez con alguna ternera? ¿No estará antropoformizando los animales?
    Por otra parte, para decidir si hemos mejorado o no, basta pensar cómo sobrellevaban los dolores de muela los cazadores recolectores.

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  2. Impresiona el ejemplo de la ternera. Yo utilizo este tipo de ejemplos para bajarle los humos a los antitaurinos, aunque yo no soy tampoco protaurino, pero me parece una desmesura la oposición que muestran si lo comparamos con la producción de carne industrial. Desde luego mejorar esto debería de ser prioritario.
    También leyendo tu entrada me he acordado de la idea de Salvador Paniker: el verdadero progreso es retroprogreso. O sea se trata de poner en cuestión, de filtrar lo que produce el aparente progreso, pasarlo por un tamiz que deje la sustancia valiosa y deseche lo que ni nos sirve ni contribuye a nuestra libertad. Yo lo veo algo así como domesticar el capitalismo que corre loco y no se para a pensar lo que hacemos con la pobre ternera estabulada... Bien que anónimo dice que no sabemos lo que siente la ternera, esto también me lo ha dicho algún veterinario. Creo que aquí nos vamos al terreno de la intuición, es una cuestión de apreciar la vida que hay en esos animales, igual que en nosotros.

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