26 noviembre, 2016

Descubrimiento.

Sigo leyendo cosas sobre meditación.

Creo que ha sido en el libro de Jalics en el que he aprendido lo siguiente.

Queremos cambiar y mejorar, pero el cambio radical consiste en prestar más atención a Dios que a nosotros mismos. Querer cambiar –aunque sea para ser merecedores del amor de Dios- no deja de ser sino otra forma de egocentrismo. Seguir mirándonos del ombligo.

Cuando se descubre la grandeza del amor de Dios nuestro modo de ser queda en segundo plano. Ya no tiene importancia porque lo que brota es la alabanza . Todo lo demás es irrelevante. Ya da lo mismo cómo seamos nosotros y nuestros pecados, lo importante es cómo es Dios y Dios lo llena todo. Ya no pasa nada si seguimos siendo pecadores, eso es lo de menos. 

Solo desde esta experiencia puede darse un cambio en nosotros, pero no un cambio a base de esfuerzo sino una revolución nacida de otro modo de ver las cosas.

Yo quiero ver esa grandeza del amor de Dios. Ver la vida como una maravilla regalada por Dios. 

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