14 julio, 2016

Gatos, zen y comunicación entre especies.

En El poder del ahora, E. Tolle dice más o menos: “Mis tres maestros zen, todos ellos gatos…”

Creo que con la broma se refiere a ese “estar en el presente” de los animales. "Cuando como, como, cuando duermo, duermo."

Los días que pasamos en la caravana –y es parecido en la casa de Arenas- los gatos salen fuera, se pasean por los alrededores durante la noche y duermen dentro por la tarde. Suponemos que están felices, pero cuando llegamos a casa y vuelven a su vida doméstica no los vemos menos felices. En Salamanca salen al balcón y olfatean con interés olores lejanos que nosotros sabemos que existen solo por ellos, cuando los vemos saboreando un aire que a nosotros nada nos dice. No parecen echar de menos los días de la caravana. Se adaptan y viven en cada momento lo que hay, como si no tuvieran memoria.

También Pablo d’Dors dice lo mismo de su perro. Y añade que en eso, al menos, quiere parecersee a él.

En todo caso, no podemos saber lo que sienten porque la comunicación con entre especies es bastante deficiente. Al menos entre humanos y gatos. No puedo anticiparles cuando vamos a ir la casa de Arenas, o a la caravana. Me imposible explicarles que mañana volvemos a casa o preguntarles si les gusta más estar en un sitio u otro. Y no será porque yo no lo intente. En inglés y español.

Uno puede mostrarle al gato cierto cariño acariciándolo cuando lo pide o dándole determinados alimentos exquisitos como premio. Pero la comunicación no pasa de ahí.


A las tres o las cuatro de la mañana Conejito llega a la caravana y me despierta. Le pregunto que dónde está Zepán y no reacciona a mi pregunta. No creo que no lo sepa, es que no me entiende. Como para conseguir explicarle que me ha decepcionado el libro de Mankell. 

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