09 enero, 2016

"A pesar de los pesares" de Aurelio Arteta.



Aún no he terminado “A pesar de los pesares”, el libro publicado en Ariel por Aurelio Arteta, pero ya me he hecho una idea clara de su contenido.

1.       Muy interesantes muchas de sus reflexiones sobre la vejez, los viejos, los achaques, la muerte, las escapatorias y las rebeliones ante ella…
2.       El libro es amargo, y aunque quiere seguir creyendo en el ser humano y su valor (como reza el título), el autor no se engaña: Sin fe en la trascendencia -él no la tiene, apenas si la nombra alguna vez- la vejez no presenta muchos signos para tener esperanza.

Lo compré pensando que quizás a mi padre podría interesarle. Apenas si leyó una página.  Lo he leído intentando comprenderle.

Os copio algunos trozos sueltos. 

Probablemente ya no habrá para mí un solo día libre de esa autoconciencia más o menos pesarosa de viejo.

La vejez equivale asimismo a no encontrar plenitud o felicidad en lo que haces o vives. Tal es el pago debido a su vecindad con la muerte.

Probablemente lo más duro de la vejez no sea el declive físico. Éste se limita a custodiar otras miserias de este periodo y servir de telón de fondo a una decadencia moral. Lo más insufrible de éstas sería la convicción creciente y al final asfixiante de que el hombre es un ser desgraciado, que se ha ganado sus desdichas por mucha dignidad que le atribuyamos. Esto es lo que sabe el diablo por viejo. Cuando lo pregona también el viejo, justamente al dudar de su dignidad de ser humano, es señal de que se está volviendo un pobre diablo.

“El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad” citando a García Márquez.

“Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes” citando a Shakespeare.

Creciente impresión de que la vejez es la fase más dificultosa de nuestra vida. No sólo porque desemboca en “la ceremonia del adiós”, sino por ser la época del examen de todo, y en que la vida entera nos quedará por fin a la vista. Eso puede resultar insufrible, y de ahí las trampas y las mentiras que nos hacemos en ese examen.

6 comentarios:

  1. Me bajé un fragmento en Amazon de este libro del que te había oído hablar y leí una decena de páginas. Me resultó insufrible y cenagoso. Supe que era un libro que no leería en absoluto. Prefiero leer buen literatura en que aparezcan personas de todas las edades que una reflexión aciaga y grisácea sobre la vejez. Me pareció asistir a una sesión de tute en una residencia de ancianos. Bah. Coincido con tu padre. Creo que es un buen tipo al que me hubiera gustado conocer. Alabo su gusto.

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  2. Quizás no sea este libro lo que te desagrada, sino tu propia vejez atea, que llegará. Y que tan bien describe este libro.
    Tú lo has dicho otra veces: El ser humano se miente cuando lo necesita.

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  3. Me voy dando cuenta en esta historia que el interesante de la película es tu padre, a pesar de su deterioro cognitivo. El hijo hace lo que puede, pero...

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  4. Es que el estilo de Arteta es así, yo intenté leer su "tantos tontos tópicos" creo que se llamaba, por recomendación de Loiayirga, y me pareció absulutamente farragoso e insufrible también (y eso que el tema me interesa), contenía alguna idea buena, pero el estilo era tan tostón para decirlo llanamente, que se me hizo dificilísimo de leer, al final lo hice en "diagonal", también porque tiene la costumbre de decir en decenas de páginas lo que se podría decir en una sola frase.

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  5. No eres justo con Arteta, Antonio. Lo que argumenta está lleno de matices, no me parece que tenga mucha paja. Le encuentro bastante interés a todo lo que dice.

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  6. No eres justo con Arteta, Antonio. Lo que argumenta está lleno de matices, no me parece que tenga mucha paja. Le encuentro bastante interés a todo lo que dice.

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