03 diciembre, 2015

ROJO 1.




Lo que dice:

Mi padre: “Absurdo. Una melonada.” (Mi padre siempre ha usado la palabra melón como un insulto. Un melón es un bobo.)

La mujer nigeriana que cuida a mi padre: “¡Dios mío, qué mal! Por favor, ve mañana mismo a la peluquería que te lo tiñan de nuevo con tu color”. (Me resulta divertida esta franqueza. Me lo dice de un modo completamente sincero porque cree que me aconseja lo mejor.)

Muchos alumnos: “Te queda muy bien”. “¿Por qué te has teñido?” “¿Por qué de rojo?” “¿Qué te dice tu mujer?” (Supongo que a los que no les gusta no dicen nada, aunque mayoritariamente les gusta, eso se nota).

Algunos compañeros: ¿Has perdido una apuesta? (Esto me cuesta entenderlo. Si se hubiera tratado de una apuesta la habría ganado. "Me voy a teñir de rojo." "¿Qué apostamos a que no te atreves?")

El portero de la residencia de mi madre: “¿Pero que te has hecho? Hay que tener güevos.”

Una señora muy peripuesta, hablándole a su madre a la que pasea en silla de ruedas por la residencia: ¡Mira lo que se ha hecho este señor! Y luego dirigiéndose a mí: ¡Qué atrevido! ¡Que chuli piruli! (Esto último no sé si era sincero o era cortesía).

El dependiente del bar habitual (dominicano), siempre muy hablador y simpático: Ni una palabra. Le deja tan patidifuso que no sabe que decir. Como a la mujer nigeriana, seguramente no le gusta, pero en este caso no dice nada, porque no quiere molestar.

Una compañera observadora: “No pega con tu vestimenta. Siempre vistes muy conservador”. Lleva toda la razón.

Otra compañera: “No debes llevarlo con el chambergo rojo. Rojo con rojo no te queda bien.”

Algunas personas: No te dicen nada de nada. Quizás porque no les gusta y les pareces un “notas” (razón no les falta) . Quizás porque saben que todo el mundo te habla de lo mismo y no quieren cansar. Quizás porque saben que quieres llamar la atención y responden con una negativa a esa llamada. El que no dice nada no se sabe lo que piensa.

El psicólogo: Que es un signo de autoafirmación. (Para que me diga cosas como esta le pago).

El psiquiatra: No lo ha visto.


Mucha gente: ¿Y por qué te has teñido? (No tengo clara la respuesta a esa pregunta. Aunque he pensado bastante sobre el asunto.)

Mi mujer: Después de verlo no ha dicho ni una sola palabra. No la avisé los días antes, pero sí hace ya tiempo, hará un mes. Entonces dijo que a mi edad ya no tenía sentido, que no era lo mismo que hace ventitantos años. ¿Ni una palabra? No. Cuando fuimos al supermercado me hizo notar que la cajera y unos clientes hablaban de mi pelo. No hemos comentado más. 

1 comentario:

  1. Me parece que tus lectores nos hemos quedado como el camarero dominicano... Mi mujer dice que el naranja te quedaría mejor.Yo lo que quería saber es si ya te han empezado a llamar "el loco del pelo rojo" :-)

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