27 junio, 2015

Savater y la muerte de su mujer.

El famoso argumento de Epicuro para librarnos de la amenaza de la muerte (cuando yo estoy no está ella, cuando está ella no estoy yo) no vale para la muerte de los demás.

San Pablo dice en la Epístola a los Corintios:
"¿Dónde está, oh muerte, tu victoria?"
El texto adquiere sentido ante la Resurrección de Cristo.

Savater hacía una lectura atea de esas líneas: Mi vida actual es la derrota de la muerte. Mientras estoy vivo la muerte no existe y puedo decirle arrogante:  Oh, muerte, ¿dónde está tu victoria?


Savater ha perdido recientemente a su esposa y dicen que estaba muy aflijido. Como pasa con el argumento de Epicuro, la lectura atea que hacía de San Pablo no creo que sirva de mucho ahora.

1 comentario:

  1. He escrito en Facebook precisamente sobre este tema, Savater, la pérdida de su esposa, el anquilosamiento de su sistema de pensamiento, pero viene bien hablar del desconsuelo que lo aflige dolorosamente ante el que no hay nada que lo palie salvo el tiempo y la resignación. No creo que la resurrección de Cristo sea ningún consuelo para nadie. Yo al menos no lo percibo o tal vez he perdido ya tanto la idea de la presencia hipotética de dios que me viene muy lejos. Sencillamente, no hay consuelo. Es la desolación y el sinsentido. No pienso que nada nos vaya a llenar ese vacío que ocurre en nuestras vidas y nos desarma.

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