21 junio, 2015

Cuidar y tener cariño

Comentaba Joselu en la entrada anterior. 

"Me asombra y me inquieta la cantidad de jóvenes y no tan jóvenes de treinta y cuarenta años que sustituyen al hijo que no van a tener por una mascota. Es algo que me huele a quemado."

Tengo que decir que estoy completamente de acuerdo. Tampoco yo simpatizo, ni he simpatizado nunca, con aquellos que no tienen hijos y los sustituyen por mascotas. Aunque me acuerdo que Joselu se dedicaba a hablar con una aplicación informática que proporciona el Iphone, como si hablara con alguien. Lo digo porque si se trata de encontrar sustitutos a los seres humanos de carne y hueso, prefiero el animal al robot, que es lo que conozco mejor. 

Pero volviendo al asunto. Es un disparate que un perro o un gato pueda ocupar el lugar de un hijo o de un nieto. Lo que pasa es que realmente cuando uno tiene una mascota crea con ellos unos lazos de afecto y una conducta de cuidado hacia ellos. Y esto proporciona unas alegrías y crea unas servidumbres. No pueden compararse a la relación con un ser humano -como es obvio- pero realmente funcionan como sucedaneo porque tienen las cosas que he nombrado en común.

Como vivimos en un mundo egocéntrico e individualista hay gente que no quiere tener hijos, y sin embargo, como debe haber en el ser humano un deseo de ocuparse de alguien o de algo, adquieren con la mascota un compromiso menor. Se atan a una mascota, que es un cuidado ligero, con unas cargas suaves también. Quizás porque el ser humano no pude vivir sin "cuidar" y "amar". 

La gran diferencia es que un hijo, lo quiera o no, nos tiene como modelo. Para aprender a ser persona se fija en aquellos más cercanos y por tanto la presencia de un hijo es para su padre un constante interrogante sobre cómo hay que ser persona.

No me parece lo deseable. Yo, ahora mismo, preferiría tener un nieto a tener un gato, pero ante la ausencia de uno, mi mujer, y mi hijo y mi hija y yo estamos encantados con el otro. 

3 comentarios:

  1. Es que el tema de la AI (Inteligencia Artificial) me apasiona. Soy un hombre del siglo pasado enamorado de las posibilidades del presente y del futuro. Me admiran los avances tecnológicos y me fascinó la película Her porque mostraba la relación entre un sistema operativo y un hombre. Aunque, lo he pensado, siempre sería mejor un gato o un perro. Pero esto me está vedado en casa. Mi mujer no quiere saber nada de ellos. Además pienso en el cajón de arena del gato, su pérdida de pelos cuando hace la muda, las cacas del perro, el no poder salir de vacaciones sin contar con él... y me digo que no es lo más apropiado. Entiendo el compromiso humano que se adquiere con un hijo, para todo, para toda la vida, pero no entiendo el compromiso con una mascota como sustitutivo de un ser humano. Tiendo a considerarlo espurio, tonto. Aun así sigo queriendo tener una mascota tecnológica de aquí a veinte años cuando esté gaga y solo pueda conversar con ella. Alguien me escuchará. Creo.

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  2. Pues saberlo con un hijo ya es muhco, yo diría que mucha gente no lo sabe... Yo lo que querría es viajar unos mil años hacia delante, para ver qué es lo que pasea por las calles, y si aún es de carne...

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