15 mayo, 2016

Falsa alarma.

Mientras estamos en Extremadura con otras parejas la mañana del sábado una de ellas tiene que marcharse. Reciben un aviso de que la madre de él -94 años y demenciada- se está muriendo.

Tras el fin de semana me dice por teléfono que fue una falsa alarma. Le digo que me alegro.


Y al decirlo me siento raro. No estoy seguro de que él se alegre, o mejor, no estoy seguro de que una persona en su situación se alegre. 

3 comentarios:

  1. Tienes razón, no es para alegrarse sin embargo el dia que esa señora muera tu amigo se sentirá huérfano y le invadirá una tremenda soledad

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  2. En la misma línea de lo que dices, Luisa, un amigo de aquí que conoces, que acaba de perder a su madre, me decía que por un lado, desde un punto de vista racional, él se da cuenta de que la muerte de su madre, a estas alturas era lo mejor, sin embargo eso no quita para que sintiera tristeza cuando sucedió.

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    1. Esto sería un gran tema de reflexión. Cuando mi madre murió ( a los 49 años) tanto mis hermanos como yo misma decíamos que era lo mejor que podía haber sucedido dada su situación terminal, que no había sufrido y todas esas cosas que nos hacen parecer racionales ante las pérdidas. Pasado un tiempo yo me sentía furiosa y enfadada, pensaba que aunque estuviera enferma era mejor eso a sentirme sola y huérfana. He pensado muchas veces que cuando tenemos cerca la enfermedad ya sea física o mental nos encontramos a disgusto, sentimos una carga que nos impide muchas veces nuestra vida normal y no nos gusta. Entonces pensamos que sería mejor que esa persona muriese pero realmente estamos pensando en nosotros no en ella. Muchas personas mayores con demencia viven en su mundo sin preocupaciones, somos nosotros los que creemos que eso no es vida y yo no lo tengo tan claro, no es vida para nosotros que lo contemplamos pero no sabemos lo que ellos opinan.

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